NARCOTRÁFICO Y ELECCIONES

- Publicidad -

A las declaraciones del contralmirante Martín Barney Montalvo, director del Instituto de Investigaciones Estratégicas de la Armada de México, sobre la injerencia de los capos del narcotráfico en las elecciones no se les ha dado el peso y la gravedad que tienen.

Barney Montalvo dio a entender que hay capos con nombre y apellido que están interviniendo a favor de aquellos candidatos que les pueden garantizar ampliar sus espacios de poder.

Lo que nos está diciendo el oficial de la Secretaría de Marina es que, así como los cárteles están trabajando para que determinados candidatos ganen, también están operando para que otros pierdan. Y la mejor forma de quitar obstáculos a sus favoritos es asesinando a sus competidores.

El secretario General de la OEA, Luis Almagro dijo hace pocos días que es preocupante que en México asesinen a un candidato “cada cuatro o cinco días” y recordó que del  inicio del proceso electoral a la fecha van 30 aspirantes a cargos de elección popular liquidados.

Almagro, en realidad, se vio conservador. Hay estadísticas que elevan la cifra a 63 homicidios por motivos políticos en diferentes entidades del país. Han caído lo mismo candidatos a alcaldes que a regidores o a diputados locales.

No nos extrañe que a partir de que den inicio las campañas de manera oficial, el crimen organizado eleve la mira y que su objetivo también sea quien compita por alguna gubernatura o la Presidencia de la República.

Todo esto lleva a suponer que los comicios del 01 de julio pueden convertirse en una disputa electoral entre candidatos protegidos y patrocinados por organizaciones criminales y aquellos que están al margen o buscan combatir la delincuencia.

Para decirlo de otra manera: la contienda puede darse entre quienes representan los intereses del Estado constitucional y los que representan al Estado fallido o infiltrado.

Tal vez por estar al tanto del grado de penetración del narco en las elecciones, López Obrador, para tenerlo  de su lado, ofreció amnistiarlos, sin importarle con ello dañar la legalidad.

El dato no es irrelevante. Lo que hizo AMLO fue darle a los narcotraficantes la calidad de autoridades electorales, tendió la mano al Estado criminal para que lo apoyen y legitimen.

El candidato de MORENA tomó al pie de la letra los informes más especializados de los servicios de inteligencia: “Los capos son actores políticos de facto con capacidad de influir en el sector económico y social”.

Para el pragmático AMLO en cada capo hay un aliado.

Comentarios