“Nadie está a salvo en Chilpancingo”: Amnistía Internacional

Inquietan desapariciones de jóvenes en las que participan policías municipales

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Luego de investigar la desaparición forzada de cinco personas en la última semana de diciembre de 2017,  Amnistía Internacional  llegó a la conclusión de que “Nadie está a salvo en Chilpancingo”.

Estas desapariciones dejaron claro que cualquier persona puede ser desaparecida por la Policía de la capital de Guerrero, ya sea en colusión con agentes ministeriales de la Fiscalía estatal o con el crimen organizado.

El 27 de diciembre, agentes municipales detuvieron a Alán Alexis, de 20 años, y dos amigos más, de 15 y 16 años.

Por una semana, no se supo nada de ellos, hasta que el 3 de enero aparecieron con vida detrás de un supermercado, amarrados con cinta adhesiva como si estuvieran muertos.

Aunque Amnistía Internacional observó fotos del momento en que fueron subidos a las patrullas oficiales, no encontró ningún registro de que hayan sido presentados ante alguna autoridad.

Alán Alexis dio testimonio de que durante esos 7 días de desaparición fueron torturados hasta perder la conciencia varias veces. Les taparon la cara con toallas húmedas para que se ahogaran, les golpeaban con tablas y les decían que iban a morir.

Madeleine Penman, investigadora de AI, aseguró que en los hechos participaron agentes ministeriales, con la intención de obtener una confesión forzada, ya que fueron detenidos ante la denuncia de un robo en una colonia popular de Chilpancingo.

“Lo escalofriante de este caso es que no parece obrar ningún registro del ingreso de estos chicos ni en barandillas de Chilpancingo ni en Acapulco donde, según varios testimonios, fueron ingresados en instalaciones de la Policía municipal.

Fue un régimen de incomunicación y desaparición forzada por siete días, y unas vueltas tremendas desde Chilpancingo a Acapulco, por diferentes vehículos, instalaciones, para finalmente dejar sus cuerpos (con vida) arrojados de esta manera tan cruel”, explicó.

El 30 de diciembre, Jorge Arturo Vázquez Campos, de 30 años, y Marco Eduardo Catalán Cabrera, de 34, fueron detenidos y desaparecidos también por policías municipales, en medio de una riña en la feria de Chilpancingo. Sus cadáveres fueron hallados el 3 de enero.

Para AI, este caso es emblemático porque se trata de familias de mejor posición en Chilpancingo y encontró que el crimen organizado actuó en coordinación con la Policía Municipal, por ello, Penman criticó que las investigaciones no incluyan testimonios de los asistentes a la feria.

“Aunque el operativo involucró a varios policías municipales y ocurrió en un evento público, hasta el día de hoy la Fiscalía solo tiene a un policía en prisión preventiva y su versión parece estar muy sustentada en testimonios de funcionarios públicos, entonces es muy importante que amplíe su investigación”, dijo Penman.

En el caso de Jorge y Marco, sí hay registro de que fueron ingresados a las instalaciones de la Policía el 30 de diciembre, pero según la misma bitácora salieron a las pocas horas.

“El carácter aleatorio de estos casos, es decir, el hecho de que las víctimas vienen de diferentes sectores sociales, tanto de entornos humildes como de otros más privilegiados, hace darnos cuenta que nadie está a salvo en este momento en Chilpancingo”, enfatizó la investigadora Madeleine Penman.

Además de estos dos casos, existen dos denuncias más de desapariciones forzadas, las de Abel Aguilar García, de 18 años, desaparecido el 25 de diciembre, y Efraín Patrón Ramos, de 25 años, a quien se le vio por última vez el 29 de diciembre.

Con información de Reforma

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