Mujeres valientes

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El tema de la violencia y los abusos en contra de las mujeres es una cuestión que, por desgracia, ha estado presente desde siempre en nuestra sociedad.

Si bien desde el punto de vista jurídico, las leyes han venido desarrollándose para bien, a fin de reconocer plena igualdad de derechos entre mujeres y hombres y se han creado instituciones y expedido normas tendientes a la protección del sector femenino, en la realidad cotidiana los abusos se siguen cometiendo.

Miles de mujeres de todas las edades, orígenes y sectores sociales son violentadas, todos los días y en las más diversas circunstancias. En la calle, en el transporte público, en las escuelas y centros de trabajo y lo que es peor, en sus propios hogares muchas mujeres tienen que soportar toda clase de formas de violencia tanto verbal como física.

Al año, se cuentan por cientos las que han sido objeto de lesiones físicas y violaciones. El número de  feminicidios registrados ha crecido. Muchas tristemente, no se atreven a denunciar a sus agresores por miedo o por vergüenza, pero también por los altos índices de impunidad que siguen prevaleciendo en casi todo el territorio del país.

No obstante ello, las que sí se atreven a hacerlo en muchos casos obtienen respuesta positiva y cada vez hay más grupos de apoyo y organizaciones civiles que acompañan a las víctimas y les prestan asesoría legal y apoyo psicológico.

El empoderamiento de la mujer es ya una realidad tangible y los movimientos políticos y sociales en favor de sus reivindicaciones seguirán creciendo cada vez más. Se trata de equilibrar la balanza y de que se haga justicia, una justicia largamente postergada.

En los últimos tiempos, esta lucha en favor de los derechos de las mujeres ha adoptado diversas facetas. Desde el fortalecimiento de tendencias en las redes sociales hasta las manifestaciones callejeras, en algunos casos violentas, en muchas ciudades.

Hay quienes se han quejado de los aparentes excesos de las manifestantes al incurrir en actos vandálicos en sus recorridos de protesta. Sin embargo, quienes las critican, no se dan cuenta que ello es resultado de siglos de opresión y desconocimiento de sus derechos fundamentales y que ningún monumento o equipamiento urbano vale una mínima parte de lo que vale la vida de una sola de las tantas víctimas mujeres, que han sufrido violencia de género de cualquier clase.

Las manifestaciones callejeras y el alzar la voz en la calles y en las redes sociales son sin duda instrumentos importantes para hacerse escuchar y para que las autoridades se sensibilicen en cuanto a sus demandas. Sin embargo estas por sí solas, no lograrán acabar con los abusos del machismo ni con la discriminación de género.

Se requiere mucho más. Una auténtica conciencia social a partir de la familia, que es la base misma de la sociedad, al igual que en las escuelas. Las mismas oportunidades laborales y el mismo nivel de salarios, en función de la capacidad y la experiencia y no del género.

Los hombres y las mujeres no somos iguales desde el punto de vista físico, pues solo a ellas les ha otorgado la naturaleza el privilegio de la maternidad y solamente por ello, debiéramos considerarlas superiores a los varones en muchos sentidos.

Apoyemos pues a este cada vez más numeroso grupo de mujeres valientes que ya no se dejan de los hombres; mujeres que enfrentan el reto de hacer valer sus derechos y de exigir que no haya una sola de ellas que siga siendo víctima de abusos.

¡Ni una más!

Aquí nos vemos, yo voy derecho…

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JOSE EUGENIO CASTAÑEDA ESCOBEDO LICENCIADO EN DERECHO POR LA UNIVERSIDAD PANAMERICANA DE LA CDMX PROFESOR DE DERECHO CIVIL Y MERCANTIL DESDE HACE 25 AÑOS. NOTARIO PUBLICO 211 DEL DISTRITO FEDERAL DESDE 1994. COLABORADOR EDITORIAL DE EL MAÑANERO DEL 2004 AL 2010 COLABORADOR EDITORIAL DEL PERIODICO EL FINANCIERO DE 2006 AL 2014