Mítines de campaña de Trump: un viaje a 2016

Foto: Ethan Miller/Getty Images/AFP
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Una multitud de gorras rojas ruge. Donald Trump, a sus 74 años, con el mismo cabello improbablemente rubio, mismo peinado y la sempiterna corbata roja, saborea el momento.

“¡Amamos a Trump, amamos a Trump, amamos a Trump!”.

El show está en pleno apogeo.

Los mitines del presidente republicano, en búsqueda de un segundo mandato el 3 de noviembre, están cargados de rituales familiares, eslóganes ya clásicos y códigos propios.

Son, en esencia, los mismos que en 2016, lo que da la impresión de haber hecho un viaje en el tiempo, incluso si Joe Biden reemplazó a Hillary Clinton como candidato demócrata.

A 52 días de las elecciones, el sábado estuvo en Reno, Nevada.

Tras una larga espera musical, que incluye Billie Jean de Michael Jackson, la frase más esperada llega: “¡Señoras y señores, el 45° presidente de Estados Unidos, Donald J. Trump!”.

Con una amplia sonrisa, el exmagnate inmobiliario entra al escenario al ritmo de “God Bless the USA”, el himno patriótico de Lee Greenwood, ícono de la música country.

Trump aplaude, apunta con el índice a alguien en la multitud, aprieta el puño de la mano derecha en señal de victoria.

Se acerca al podio, ajusta el micrófono y se lanza: “¡Magnífico!, ¡qué multitud!”.

– Trump y el público –

El exanimador de reality show saca provecho a su complicidad con el público, es su mayor activo.

Se interrumpe de golpe en medio de una frase: “Les voy a decir algo, ¡ustedes son un público fantástico!”.

“Son mi tipo de gente. Nos amamos”, dice un poco más tarde.

Sus discursos están llenos de medias verdades, exageraciones y falsedades. Ninguno de los presentes se atreve a contrariarlo.

En algún punto evoca, contra toda prueba, a las “decenas de miles de personas en la calle” que esperaban su llegada.

Sus declaraciones agresivas son las más esperadas. ¿Hasta dónde irá? ¿Qué línea roja cruzará?

Denuncia los ataques de los que es objeto por parte de los demócratas y lanza: “¡Es una vergüenza!”.

“¿Pero saben cuál es la parte buena? Que ahora puedo ser realmente despiadado”.

La multitud entra en éxtasis.

– Los personajes –

En el escenario, Trump también da lugar para un poco de teatro.

Evoca personajes que hacen comentarios halagadores sobre él. Saber con certeza si esas personas realmente existen es imposible.

“Tengo un amigo, un tipo muy inteligente. Él me dijo: ‘Tú debes ser el tipo más honesto para haber pasado por estos tres años de investigaciones'”.

Otro diálogo surge cuando Trump se mofa de su rival, a quien endilga con el sobrenombre “Joe, el Dormilón”. Inventa un intercambio entre el exvicepresidente y su esposa.

“‘Por favor cariño, quiero ir a dormir. Estoy exhausto, di un discurso ayer'”.

“‘Pero cariño, te dieron las respuestas y las preguntas'”.

“‘Yo sé, pero fue muy agotador para mis ojos, no podía ver el teleprompter'”.

Encantado por el performance, el público pide más.

– Ataques contra la prensa –

En algún momento, el presidente apunta a la tarima instalada frente a él para las cámaras de los medios. “¡Los Fake News! Miren a toda esa gente allá”.

Silbidos y abucheos le siguen. Los ataques contra los periodistas “deshonestos” o “corruptos” servirán de telón de fondo durante la velada.

Incesante, Trump se remonta repetidamente a la noche del 8 de noviembre de 2016, cuando su victoria sobre Clinton sacudió al mundo, para inyectar la idea de que lo mismo sucederá el 3 de noviembre de 2020.

Un clásico es su imitación de los anclas de televisión, reaccionando estupefactos al resultado.

“¡Donald Trump ganó en Texas! ¡Donald Trump ganó aquí! ¡Donald Trump ganó allá!”.

Hillary Clinton abandonó la política tras su derrota pero los cánticos de “Lock her up” (“Enciérrenla”) siguen saliendo a la superficie en los mitines de Trump.

“Solía decir ‘No, no digan eso'”, dice Trump. Pero ahora “no me importa si lo dicen”, lanza con una gran sonrisa.

El extraño año 2020 y la multiplicación de mascarillas podrían haber roto con el déjà vu de hace cuatro años. Pero durante los más de 90 minutos de la reunión en Minden son pocos los rostros cubiertos a pesar de que la pandemia de covid-19 enluta a Estados Unidos.

Otra docena de estos espectáculos tendrán lugar antes del 3 de noviembre, una fecha que definirá el futuro de Trump, el “showman”.

Será o el fin de una carrera política nacida el 16 de junio de 2015, cuando anunció su candidatura a la presidencia de Estados Unidos en la Trump Tower en Nueva York, o la promesa de un segundo mandato que le permitirá seguir en la Casa Blanca hasta el 20 de enero de 2025.

(AFP)

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