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El polémico Michael Flynn, quien fungiera hasta hace poco como asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, buscará ampararse en la quinta enmienda de la Constitución de lo Estados Unidos, para evitar tener que testificar ante el Senado estadounidense sobre sus posibles nexos con el gobierno de Vladimir Putin y su influencia en las elecciones presidenciales de noviembre pasado.

Esta enmienda protege a los ciudadanos del riesgo de incriminarse a sí mismos ante una autoridad judicial o legislativa, algo que es común en este tipo de procedimientos.

El comité de Inteligencia del Senado giró un citatorio a Flynn luego de que la ex procuradora interina de Estados Unidos, Sally Yates (quien ya fue echada por Trump de su puesto), advirtió que Flynn podría ser objeto de un chantaje por parte de Rusia.

Para los abogados de Flynn es importante contar con inmunidad contra cualquier posible crimen que se le quiera imputar a su cliente, o de lo contrario no ven posible que sea examinado por ambos paneles del Congreso.

Flynn fue sorprendido mintiéndole al vicepresidente Mike Pence sobre sus nexos en Rusia, lo que a la postre le costó su trabajo como asesor de Seguridad, además de que ya había sido expulsado de su puesto como jefe de Inteligencia de Defensa, durante la administración de Barack Obama.

Incluso la administración de Obama sugirió a Trump no contratar a Flynn, por malos hábitos laborales detectados en él.

Sin embargo, el equipo de Trump, desestimó las advertencias, por considerar que más bien eran resultado de las críticas de Flynn al gobierno saliente y ataques a la candidata demócrata Hillary Clinton.

¿Qué tanto sabe Flynn sobre la influencia rusa en la Casa Blanca que busca protegerse de forma tan desesperada?

Con una investigación independiente en puerta, el momento de explicar la verdad sobre Putin y Trump, parece estar a la vuelta de la esquina para Michael Flynn.

(Con información de Notimex)

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