Mi voto contra el PRI

Mayo de 2016. El campesino Bertoldo Cruz Sarabia de 80 años muestra su credencial que lo acreditaba como trabajador en la Unión Americana, formó parte de los miles de trabajadores a los que el Gobierno federal les desapareció más de 5 billones de pesos del programa de fondo de sus ahorros, jamás les fue devuelto por Banrural.
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Hace muchos años, pero muchísimos años, escuché por primera vez a alguien decir, algo más o menos así: “Los del PRI son unos hijos de la chingada, se robaron el ahorro de los braceros mexicanos”.

El dicho, salió de la boca de un familiar, en una de esas reuniones de “adultos”, donde mi participación era estar sentadita, escuchando el ir y venir de sucesos, de los cuales, no tenía ni la más remota idea de qué se trataban.

¿Quién era el PRI y por qué se chingó el ahorro de los braceros mexicanos?

Al poco tiempo lo supe: durante el sexenio del presidente priista Manuel Ávila Camacho, más de 4 millones de mexicanos, se fueron a trabajar a campos agrícolas estadounidenses, bajo un convenio con el Gobierno del presidente Franklin D. Roosevelt. Dentro del acuerdo, se estableció la deducción del 10% del salario de los trabajadores, dinero que sería destinado al Fondo de Ahorro Campesino, mismo, que sería devuelto a los trabajadores mexicanos a su regreso a nuestro país.

El resto de la historia ya la conocemos, el Gobierno priista hizo lo que es su especialidad: robarse el dinero de los mexicanos.

A su regreso a México, los braceros se encontraron con obstáculos y evasivas para cobrar lo que les pertenecía. Han transcurrido más de 70 años y la agónica batalla continúa para ellos. Setenta años. Toda una vida. Qué desgaste, cuánto sufrimiento. Qué impotencia.

Miles de esos exbraceros murieron sin recibir un solo peso de sus ahorros, ahora son sus hijos, viudas, nietos y hasta bisnietos, quienes siguen reclamando al Gobierno el pago producto de su esfuerzo.

Miles de ellos permanecen en pie de lucha, ancianos ya, cientos de ellos enfermos, que no pierden la esperanza de que uno de estos días, el Gobierno criminal e indolente, les devuelva su fondo de ahorro retenido ilegalmente desde hace décadas.

Este caso en particular, fue determinante para mí y el detonante para que la primera vez que estuve frente a una urna, mi voto fuera en contra del PRI.

¿Cómo no sentir desprecio por una Administración que despoja del derecho a vivir una vida digna de quien trabajó de sol a sol para ello?

El robo de los ahorros de millones de exjornaleros mexicanos por gobiernos priistas, en los que se han echado la bolita, sexenio tras sexenio, para no pagarles, es una razón más por la que el Revolucionario Institucional, merece el lugar que hoy ocupa en las preferencias electorales. Es una razón más, por la que el PRI merece caer este 01 de julio.

Enumerarlas todas, nos llevaría cientos de hojas, pero no quiero dejar pasar la oportunidad, para recordar las más escandalosas de este cruento sexenio peñista:

La Casa Blanca de Peña Nieto; la casa de Malinalco de Luis Videgaray; la cancelación de la licitación del tren México-Querétaro; el uso de empresas fantasmas y universidades para desviar recursos públicos de dependencias gubernamentales destinados a educación, seguridad, pobreza, etcétera; el baño de sangre y endeudamiento que vivió Coahuila, durante los gobiernos priistas de Humberto y Rubén Moreira, protegidos a capa y espada por el tricolor; el caso de los 43 normalistas desaparecidos de Ayotzinapa, que vio pasar tres procuradores de la República creando y sosteniendo una “verdad histórica” que hace un par de semanas el fallo de un tribunal hizo pedazos; el desvío de miles de millones de pesos a través de más de 20 gobernadores priistas, de los cuales, una parte, fue utilizado para financiar la campaña presidencial de Peña Nieto en 2012; la Operación Zafiro, documentada y exhibida por el Gobierno de Javier Corral, que detalla la red de complicidades entre el ex secretario general del PRI, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), cuando estuvo al frente Luis Videgaray, para desviar recursos estatales en contubernio con el exmandatario estatal priista, hoy prófugo de la justicia, César Duarte, y usarlos para financiar campañas del revolucionario institucional; el quebranto de Pemex, en manos de su exdirector Emilio Lozoya, señalado por exdirectivos de Odebrecht, de haber recibido más de 10 millones de dólares en sobornos, para financiar la campaña de Peña en 2012 a cambio de favorecerlos con contratos; los contratos con costos inflados y licitaciones amañadas en la SCT, la CFE, y muchas más; Tlatlaya, Nochixtlán, Tanhuato, la lista de agravios es larga… ¡Interminable!

La mayoría de estos casos permanecen en la más absoluta impunidad. Funcionarios de alto nivel protegidos por un PRI-Gobierno que ha socavado la autonomía e independencia de las instituciones para protegerlos. Evitando a toda costa que sean investigados, congelando denuncias, retrasando investigaciones, reservando información a diestra y siniestra.

Un Gobierno que se cubrió las espaldas de forma descarada, que despidió al fiscal de la Fepade, Santiago Nieto, que investigaba el caso Odebrecht que ligaba al PRI, a integrantes del gabinete de Peña y al mismo presidente de México con la empresa brasileña.

Un PRI-Gobierno que removió de su cargo a Muna Dora Buchahin, ex directora general de Auditoría Forense de la Auditoría Superior de la Federación (ASF), que estaba a cargo de la unidad, que reveló los desvíos multimillonarios, los probables responsables y el modus operandi, que derivó en la premiada investigación del portal Animal Político, “La Estafa Maestra”.

Este sexenio priista pasará a los anales de la historia, como el más violento, sangriento, rapaz, corrupto e impune de nuestro país.

Definitivamente, el PRI merece perder.

Por los exbraceros mexicanos, por los padres que buscan a sus hijos colando la tierra, esperanzados en hallar sus restos, ante un Gobierno que prefirió cerrar los ojos frente a la barbarie que él mismo propició. Por mi familia, por mi país, mi voto, como siempre lo ha sido, será contra el PRI.

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