México vs. Duarte

¿Por qué la PGR, no se allega la asesoría especializada de un despacho del mismo nivel que el de Marco del Toro, le paga lo que algo así cuesta y arma el caso como realmente se debe?

Imagen de archivo. Marco Antonio del Toro , septiembre 2009.
- Publicidad -

El recién iniciado proceso penal entablado por la Procuraduría General de la República en contra de Javier Duarte de Ochoa, pondrá a prueba la capacidad del Estado Mexicano para armar un caso lo suficientemente fuerte, que pruebe claramente la responsabilidad criminal del ex Gobernador veracruzano. Además de ello, también representa un reto importante para demostrar que la tan cacareada reforma legal que dio origen al nuevo sistema penal acusatorio, es lo suficientemente sólida, ágil y confiable y que supone un auténtico avance y no un retroceso.

Por lo pronto, el inicio del procedimiento supuso una pifia por parte de los representantes del Ministerio Público como parte acusadora quienes se comportaron frente al juez y al acusado de una forma que el abogado de Duarte definió así:

“El Ministerio Público formuló imputación de manera absolutamente vaga, genérica y carente de contenido fáctico. No permite al imputado conocer de manera clara, completa y sencilla aquellos hechos concretos de los que debe defenderse, propósito fundamental de dicha formulación”.

Y es que según las versiones periodísticas de quienes han asistido a la primera audiencia de imputación contra Javidú, los fiscales se vieron como niños de párvulos, mal preparados e inseguros para poder responder a las preguntas que la defensa del acusado les formuló, no pudiendo acreditar los supuestos desvíos de recursos públicos que dieron origen a su detención, extradición y actual sujeción a proceso.

Por el contrario, el ahora acusado contrató para su defensa al despacho de uno de los mejores abogados penalistas de México, Marco del Toro Carazo, quien durante los últimos años se ha posicionado como un especialista en juicios de alto nivel mediático, como los de Napoléon Gómez Urrutia y la profesora Elba Esther Gordillo. Egresado de la Universidad Panamericana y perteneciente a la misma generación del Presidente Peña Nieto, del Toro es un hombre estudiado y estudioso y cuenta con un equipo de colaboradores experimentado y de primer nivel.

De este modo, la defensa de Duarte, haciendo una analogía futbolística, se ubica como la selección alemana y la parte acusadora como la actual selección mexicana, que no puede vencer ni siquiera a un equipo tan raquítico como el de Jamaica en un torneo de segunda categoría.

Frente a todo esto, surge necesariamente una pregunta lógica que clama al cielo: ¿existe realmente voluntad política para hacer que Duarte pague por todos los delitos que se le imputan, o solamente se trata de un montaje para distraernos, dejarlo un par de años a la sombra y permitir finalmente que salga libre por falta de pruebas para gozar de sus millones?

¿Por qué la PGR, no se allega la asesoría especializada de un despacho del mismo nivel que el de Marco del Toro, le paga lo que algo así cuesta y arma el caso como realmente se debe?

Un asunto de este nivel  vale varios millones de dólares para un penalista de primer nivel como lo es del Toro Carazo, pero habría que invertirle, pues desde luego hay varios y muy buenos, que podrían hacerle frente, coadyuvando con la parte acusadora y plantarse al tú por tú con los defensores de Duarte.

Por lo pronto parece que la sonrisa que ha mostrado el veracruzano desde que fue detenido en Guatemala, estuvo justificada desde el inicio pues sus abogados sabían de antemano que las acusaciones no tenían suficiente sustento jurídico y por eso le recomendaron allanarse al proceso de extradición.

Si bien durante la continuación de la audiencia de imputación que se llevó a cabo el pasado sábado, el personal de la PGR pareció llegar mejor preparado que en la primera ocasión y el juez resolvió que sí hay indicios suficientes para vincularlo a proceso y para que permanezca detenido, lo cual le borró al acusado la sonrisa cuando menos por ahora, aún no se ha escrito nada definitivo.

Por lo pronto, a los ciudadanos de a pie, nos queda un sentimiento de frustración y de impotencia y no me imagino los berrinches que el actual Gobernador Yunes, principal enemigo político de Duarte, debe haber hecho, sobre todo por los amparos que diversos jueces han otorgado a Duarte frente a la acusaciones que por su parte ha formulado el actual gobierno de su estado natal.

El primer acto de la obra ha concluido y ya no se sabrá mucho del tema hasta enero del año próximo, en que, cuando nos encontremos inmersos en el proceso electoral del 2018, podamos saber cómo continúa la trama de esta puesta en escena, que por lo pronto no somos capaces de identificar en cuanto al género, si como drama, comedia o más bien como una farsa.

Démosle tiempo al tiempo.

Aquí nos vemos, yo voy derecho.

[email protected]

@eugeniocasta

Comentarios