México propone estrategia para diminuir migración

En la cumbre migratoria de Marrakech, presentará su plan que incluye facilitar visados, desarrollar la región y empleo en obras públicas nacionales

María Dolores Agüero, ministra del Exterior hondureña y el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard. Foto: FADEL SENNA / AFP
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Este lunes en la cumbre migratoria de Marrakech, el Gobierno mexicano presentará un plan de desarrollo que busca ofrecer una salida a los migrantes centroamericanos, el cual fue elaborado de manera conjunta con la CEPAL.

Se calcula que más de 200 mil migrantes transitan de forma irregular cada año por este país, pues a la crisis económica se suma la violencia y la inestabilidad política en países como Honduras y el aumento de los guatemaltecos que abandonan sus tierras por la sequía.

El proyecto mexicano tiene varias aristas, pues se pretende flexibilizar las condiciones de los centroamericanos para obtener un visado y poder permanecer de manera legal en la república mexicana.

Se estima que hay un millón de migrantes en el territorio nacional, que tiene 130 millones de habitantes, por lo que se considera que, sin grandes sacrificios, se podrían incorporar al mercado de trabajo.

La regularización permitiría a todos los migrantes acceder a los programas de salud, educación pública y proyectos sociales, alcanzaría incluso para un eventual crecimiento del 10 al 15 por ciento del flujo migrante una vez que inicien los visados.

Otro frente que pretende el plan es la puesta en marcha de varios proyectos de obra pública como la construcción de la refinería de Dos Bocas en Tabasco.

Además del Tren Maya, el Tren del Istmo y los planes de reforestación en Chiapas. Según la Cancillería, se emplearían unos 10 mil trabajadores en cada una de las obras, y al menos la mitad serían centroamericanos.

Al mismo tiempo, se contempla un plan de cooperación con el sector privado mexicano donde empresas como Cemex, Femsa, Telmex o Elektra se instalarían en Centroamérica.

Se espera que el plan comience a operar a finales de enero y se prevé que en dos años se perciba los efectos con descenso de la curva migratoria.

El equipo de Marcelo Ebrard, actual secretario de Relaciones Exteriores, ha celebrado más de 20 reuniones con sus colegas de El Salvador, Honduras y Guatemala desde los primeros días de julio.

Aunque no todo es color de rosa, el éxito del proyecto requiere convencer a Estados Unidos para que se involucre con inversión directa en los países de origen y en el sur de México.

A pesar de la aparente buena relación de Donald Trump y Andrés Manuel López Obrador, hasta el momento no ha ido más allá de los buenos deseos.  Y tras las reuniones de Ebrard con el secretario de Estado, Mike Pompeo y la secretaria de Seguridad Nacional, Kirstjen Nielsen, existe escepticismo sobre el futuro de las conversaciones con Estados Unidos.

México intenta convencer a los norteamericanos de que el dinero entregado en el marco de la Iniciativa Mérida se destine a proyectos de desarrollo dentro y fuera de México.

En el documento, se apunta que el trabajo que desempeñan los inmigrantes “tienen poco impacto en los niveles salariales de los trabajadores domésticos”.

Además proyecta que Estados Unidos podría crecer un 0.33 por ciento más al año frente al 0.27 por ciento en caso de que este aplique mayores medidas de restricción.

Según el estudio, las deportaciones de centroamericanos desde México aumentaron un 85 por ciento entre 2014 y 2016 tras la implementación del Programa Frontera Sur.

(Con información de El País)

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