México mágico

08 de diciembre 2017.- El equipo del portal Animal Político, al recibir el Premio Nacional de Periodismo 2016 en la categoría de Reportaje/Periodismo de Investigación por su trabajo “Las Empresas Fantasma de Veracruz”
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Sin sorpresa, millones de mexicanos leímos la sentencia que le dictó al exgobernador Javier Duarte de Ochoa el juez Marco Antonio Fuerte Tapia, el mismo que ordenó ayer viernes liberar a Alejandro Gutiérrez, ex secretario general del PRI, quien se encontraba en prisión preventiva en el penal de Aquiles Serdán en el estado de Chihuahua desde hace nueve meses, por el desvío de recursos públicos a campañas priistas.

Y es que no podíamos ambicionar una sentencia acorde con el sinnúmero de delitos cometidos por el exmandatario priista, cuando fuimos testigos, durante seis años, del oprobioso secuestro del aparato de justicia por parte del presidente Enrique Peña Nieto y sus compinches, que llegaron junto con él al poder, unos, porque el resto de la pandilla que lleva saqueando a nuestro país décadas, ya estaba operando.

Quien creyó que el proceso judicial del caso Duarte, el de Veracruz, porque el de Chihuahua sigue prófugo de la justicia, se desarrollaría, como suele verse en esas películas donde los ladrones son capturados gracias a la labor de eficientes fiscales que siguen la ruta del dinero sustraído, les decomisan hasta el último centavo y son sentenciados a pasar casi el resto de sus días en prisión, debe ser, porque vive en ese México del que Peña Nieto y sus funcionarios hablan en esos spots, donde pintan un país bien bonito, donde el nivel de justicia, de bienestar social, de gobierno, es de primer mundo (risas grabadas).

En el país de los millones de mexicanos que llevamos años sobreviviendo entre fosas clandestinas, entre tráileres que deambulan con cientos de cadáveres sin identificar en su interior, entre un salario que no cubre la mayor de las veces las necesidades más básicas, entre el dolor y llanto de una madre que busca a su hijo desaparecido, entre el clamor de cientos de víctimas que llevan años exigiendo verdad y justicia, entre el saqueo, el cinismo, la indolencia, la ineptitud, la irresponsabilidad, la corrupción e impunidad de quienes nos gobiernan, no nos asombró ni tantito, la sentencia de nueve años de prisión que le dictó el juez a Javier Duarte por los delitos de lavado de dinero y asociación delictuosa.

No es un acto de justicia que merezca el aplauso del ciudadano; los que sí lo merecen y de pie, es el medio y su grupo de periodistas que lograron que esa sentencia fuera posible.

Gracias al excelente trabajo periodístico de Animal Político y su magnífico grupo de reporteros, podemos decir que Javier Duarte, sentado frente al juez, no tuvo más opción que declararse culpable.

Algunos dirán en su mezquindad, que la sentencia contra Duarte, fue producto de los testimonios de sus cómplices, que dieron santo y seña de cómo desviaron cientos de millones de pesos del erario, a veces por órdenes del exmandatario priista y otras a petición de su esposa, Karime Macías, quien sigue gozando de unas vacaciones pagadas con cargo al erario en Londres.

La realidad es que, gracias al reportaje “Las empresas fantasma de Veracruz” de Animal Político con apoyo de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI)  publicado en mayo de 2016, que exhibió el mecanismo mediante el cual eran desviados recursos públicos vía empresas fantasma en el Gobierno de Javier Duarte, gracias a que decidieron ejercer su oficio con dignidad y responsabilidad social, gracias a estos periodistas y su trabajo, es que, logramos ver sentado en el banquillo de los acusados al exmandatario priista y que un juez le dictara sentencia.

No es una sentencia que el nivel de afrenta de su corrupta gestión merece, no es una sentencia que logre saciar el hambre de justicia que tenemos, no lo es, pero gracias al peso de la investigación periodística llevada a cabo por Animal Político, el gobierno ladrón y corrupto de quien financió la campaña presidencial de Enrique Peña Nieto con el dinero de los veracruzanos, quedo más que evidenciado y junto con él, sus funcionarios.

Que nuestro sistema judicial esté viciado es una cosa, el trabajo de un grupo de periodistas comprometidos y ocupados en exhibir a quienes se creen dueños de los estados y del país que gobiernan, en detallar con pulcritud las huellas del saqueo, hoy logró en México lo impensable: que un exgobernador priista aceptara ser la cabeza de una red criminal que implica a funcionarios públicos, empresarios, familiares, prestanombres, mediante la cual, lavó recursos públicos con los cuales se compró un sinnúmero de propiedades.

El proceso contra Javier Duarte aún no concluye, la sentencia que le fue dictada el 26 de septiembre pasado, no es por el total de los miles de millones de pesos desviados durante su gestión. Existen más de cuarenta denuncias de la Auditoría Superior de la Federación (ASF) presentadas ante la PGR, que aún no son consignadas. Pesa una orden de aprehensión en su contra por el delito de desaparición forzada, que no ha podido ser cumplimentada por las cláusulas del tratado de extradición.

El saqueo a Veracruz no puede quedar impune. El saqueo a nuestro país debe ser castigado. Para eso trabajan los pocos periodistas comprometidos con México. Por eso, millones de mexicanos salimos también, el pasado primero de julio a votar, a exigir justicia. 

Seguiremos viviendo en el país donde la simulación es la regla, donde, como decía el gran poeta Pablo Neruda, “el fuero para el gran ladrón, la cárcel para el que roba un pan”, pero hoy, por lo pronto, celebremos que gracias a la labor de Animal Político, un exgobernador priista se declaró culpable de robar dinero público y eso, no es poca cosa, no en este México mágico. 

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