México Libre y García Luna

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Durante los últimos días hemos sido testigos de cómo un torrente de información, que se encontraba tras bambalinas -aunque recorría todos los pasillos del círculo del poder-, ha salido a la luz a raíz de la detención de Genaro García Luna, exsecretario de Seguridad Pública (SSP) de Felipe Calderón, acusado no solo de recibir sobornos del cártel de Sinaloa, también de conspirar para el tráfico y distribución de cocaína.

En particular, son dos declaraciones las que podemos considerar devastadoras:

1.- En 2006, una vez que ya había sido declarado presidente electo, Calderón Hinojosa recibió al general de división Tomás Ángeles Dauahare, quien aspiraba a ser el próximo titular de la Secretaría de la Defensa, en aquella reunión el propio general le entregó un expediente completo que sustentaba su temeraria acusación de que García Luna protegía al cártel de Sinaloa.

Esa denuncia le costó casi un año de prisión hacia finales del sexenio, con una acusación prefabricada de presuntos vínculos con los hermanos Beltrán Leyva, mismos que nunca se le comprobaron.

2.- La declaración de quien fuera el comisario general de la Policía Federal División Caminos durante el sexenio de Felipe Calderón, Javier Herrera Valles, quien afirmó categóricamente que el expresidente no puede decirse sorprendido por la captura de Genaro García Luna y los motivos de ella, porque desde 2008 él mismo le hizo saber, a través de dos cartas, los actos de corrupción y los nexos, del hoy detenido, y de al menos ocho involucrados más.

Al igual que Ángeles Dauahare, Herrera Valles fue detenido por la SSP y encarcelado a finales de 2008 por presuntos vínculos con el narcotráfico y absuelto cuatro años después.

A pesar de todo, se dijo dispuesto a testificar y ratificar sus dichos en Estados Unidos.

La información sigue fluyendo y el exmandatario sigue afirmando que desconocía absolutamente todo, publicando algunos comunicados personales a través de redes sociales y siguiendo una línea que cualquiera diría que ya está bajo la supervisión de una defensa legal.

Ante el cambio de narrativa de la historia, de al menos los últimos 12 años, hay un tema que debería formar parte del centro de la conversación, el financiamiento por parte del narco a las campañas políticas y a los procesos de creación de nuevos partidos políticos.

¿Por qué?

En este espacio comentamos la semana pasada una entrevista radiofónica que le hizo Álvaro Delgado a Javier Sicilia, en la cual volvió a afirmar que durante la marcha de 2011 había recibido la información de que García Luna estaba coludido con la delincuencia organizada, que Felipe Calderón lo sabía, pero que el exsecretario lo tenía agarrado de los huevos”.

No pareciera descabellado pensar ahora que Genaro García Luna y el cártel de Sinaloa financiaron en 2006 la campaña del entonces candidato del PAN a la Presidencia y formaron parte del fraude electoral para erigirse como el poder tras el Estado y por eso lo tenían agarrado de ahí”.

Bajo esa misma lógica, que pareciera surrealista, aunque ya nada debe catalogarse así, se encuentra el proyecto de México Libre, bajo el cual Felipe Calderón a través de su esposa, Margarita Zavala, busca reincidir en la vida política del país y, en sus sueños más eróticos, en regresar al poder.

Se ha dicho que dos de los empresarios más ricos del país, Alberto Baillères y Germán Larrea, han impulsado a la expareja presidencial con importantes cantidades de dinero, sin embargo, las cifras que se han manejado son insuficientes para un proceso que ha estado plagado de fracasos y, pese a ello, en los últimos meses los ha puesto cercanos a la meta.

Cuando hablamos de un partido político nacional, no podemos pensar únicamente en una elección presidencial, estamos hablando de miles de cargos de elección popular a los que se tienen acceso, presidencias municipales, gobernadores, diputados locales, diputados federales y senadores.

Si bien aún no podemos afirmar con total certeza que México fue un narco-Estado de 2006 a 2012, hay indicios alarmantes que nos obligan a tomar extremas precauciones; el análisis profundo y ultrameticuloso, por parte del Instituto Nacional Electoral, del financiamiento del largo proceso de registro de México Libre, así como los nexos que pudieran tener en toda su estructura con el crimen organizado, es una de ellas.

No podemos darnos el lujo de cometer un error de esa naturaleza.

El momento que estamos viviendo es tan dramático y grave que tenemos que reescribir la historia.

En lugar de seguir afirmando que en México han muerto cerca de 300 mil personas por la estúpida guerra contra el narco” que inició Felipe Calderón; tendríamos que empezar a decir que en México han muerto cerca de 300 mil personas por la colusión del Estado con el narco, durante el gobierno de Calderón Hinojosa.

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