México, el gran perdedor del 4 de junio

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La semana pasada con el proceso electoral muy fresco decidí no escribir sobre mi impresión de los vencedores y de los perdedores, menos, cuando todos los punteros se habían proclamado ganadores en la noche del domingo, lo único que decidí escribir como un punto de reflexión fue: 

“Sí creo que el PRI está en plena decadencia, también que ocuparon las mismas estrategias de siempre para comprar los votos y para contabilizarlos a su favor, sin embargo, no podemos perder de vista que se han convertido en expertos y no sólo me refiero al mapacheo, al manejo territorial, a la movilización del día D, me refiero a su adaptación a las nuevas reglas, al manejo de las alianzas propias y a cómo impedir las de sus contrincantes, a cómo corromper a supuestos candidatos independientes que terminan siendo esquiroles y factores de división del voto, incluso a cómo influir e incidir para que la izquierda mexicana permanezca dividida, prefiriendo mantener una franquicia como negocio que atreverse a cambiar la realidad de este país”.

A medida que han pasado los días y un mayor número de guarradas han salido a la luz, me permito incursionar y profundizar un poco más en el tema, partiendo de cuatro declaraciones, todas triunfalistas, de los líderes nacionales de los cuatro partidos políticos más importantes del país, los pondré por orden de aparición en la víspera de las elecciones:

Ricardo Anaya del PAN

Fue el primero en llamar a una conferencia de prensa, a proclamar al PAN como el gran ganador de la contienda, en ese momento dijo que en tres de los cuatro procesos habían resultado ganadores, suponían por el conteo rápido que había triunfado Guillermo Anaya en Coahuila, aunque no mencionó nombres, ni entidades para no cometer una imprudencia, todos sabíamos que el EDOMEX era el rotundo fracaso, pero el mensaje era muy claro, Ricardo Anaya era el gran ganador de la jornada y eso lo perfilaba como el candidato para el 2018, así de claro y así de rápido iniciaba la carrera.

Enrique Ochoa del PRI

En una clara muestra de insensatez y fiel a su costumbre, el presidente del PRI se le ocurrió declarar ganador a su partido en todos los procesos electorales, incluyendo, pues lo dijo de manera enunciativa, a Manuel Cota, líder de la CNC y candidato a la gubernatura de Nayarit, donde gracias al efecto Edgar Vieytia, el narco Fiscal preso en Nueva York, le propinó la coalición PAN-PRD, una verdadera madriza.

No le importaba que hubieran perdido casi un millón de votos, más los fraudulentos, en la tierra que vio resurgir al Nuevo PRI, ni todos los ayuntamientos importantes del estado de Veracruz, incluyendo Xalapa, la capital, y los tres puertos más importantes, Veracruz, Tuxpan y Coatzacoalcos.

Alejandra Barrales del PRD

Sorprendido me dejó el traslado de Nayarit de la líder del PRD, donde su candidato en alianza con el PAN Antonio Echevarría acababa de vencer al PRI para desplazarse al Estado de México y desde ahí lanzar su mensaje más importante, eran los grandes ganadores porque su candidato a la gubernatura del Estado de México había sido el “candidato revelación”, sólo le había faltado más tiempo, así dijeron y posaron para la foto con los famosísimos “cuernos rockeros”.

Andrés Manuel López Obrador de Morena

Independientemente de proclamar ganadora a la Maestra Delfina Gómez y de que defendería la voluntad ciudadana, voto por voto y casilla por casilla, el discurso del tabasqueño se centró, con todo y laminillas de gráficas, en que Morena se había convertido en la segunda fuerza electoral del proceso del 4 de junio, únicamente por detrás del PRI y con una clara ventaja sobre el PAN, lo que los perfilaba con la frente en alto para el 2018.

Todos se proclamaron ganadores, estaban viviendo una de las jornadas electorales más agrias de los últimos años y tenían que mostrarse triunfalistas, unos por las expectativas, otros por los supuestos ganadores, otros para aparentar mientras en Coahuila hacían el trabajo sucio y cabildeaban la del EDOMEX, otra para salir en la foto y aumentar el precio de la cotización electoral, todos tenían un motivo, o más, pero ninguno parecía preocuparse por México, ninguno parecía preocuparse por todos los demás que estábamos mentando madres y padres por tanta fregadera desplegada, estábamos más preocupados los ciudadanos que ellos, al fin y al cabo son políticos, unas ganan y otras pierden, pero al final siempre ganan, de una forma u otra pero terminan ganando, es por eso que digo sin desperdicio…

México, el gran perdedor del 4 de junio.

Para “replay”:

Increíblemente, los votos de Nayarit, la única gubernatura que hasta el momento ha perdido el PRI y por un amplio margen, se contarán nuevamente todos, voto por voto y casilla por casilla, así lo dictaminó el IEEN; mientras que en Coahuila que retrasó 30 años su proceso democrático al detener su PREP en el 71.9% del conteo y el Estado de México que tiene municipios marginados como Ixtlahuaca que vota a la altura de las democracias más avanzadas del mundo con un 64% de participación y de mayoría priista, concluyeron que, en el primer caso el IEC, no es necesario repetir la elección y en el segundo caso el IEEM, que no era necesario un conteo adicional.

En ambas elecciones se determinarán los resultados finales en Tribunales.

Es indispensable, después de todo lo ocurrido, darnos certeza de los procesos y de las instituciones, por lo pronto, la boca sigue amarga y el ambiente tiene un tufo a “Dictadura casi perfecta”.

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