México pudo evitar 190 mil muertes por COVID-19, según estudio encargado por la OMS

Hugo López-Gatell, subsecretario de Salud y Andrés Manuel López Obrador, presidente de México. (Imagen de archivo)
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México pudo haber evitado alrededor de 190 mil muertes por todas las causas durante la pandemia de COVID-19. 

Lo anterior, “si hubiera tenido un desempeño promedio”, según reveló el Institute for Global Health Sciences, en el estudio titulado “La respuesta de México al COVID-19: Estudio de caso”, encargado por la Organización Mundial de la Salud (OMS). 

Sin embargo, sus decisiones lo tienen ahora en el cuarto lugar mundial en exceso de mortalidad, por lo que considera que el país fracasó en su respuesta a la pandemia en relación con países comparables. 

“Las proyecciones del gobierno sobre el curso de la pandemia y las expectativas sobre las probables consecuencias de la emergencia fueron demasiado optimistas, infundadas y condujeron a una planificación deficiente”, señala el análisis.

Evidencia, entre otras cosas, la falta de liderazgo y la deficiente realización de pruebas de detección que han derivado en un subdiagnóstico y un subregistro de las muertes por la enfermedad.

“Las tasas de mortalidad entre pacientes hospitalizados con COVID-19”, refiere, son muy altas, alrededor del 50 por ciento en el IMSS, y no han disminuido sustancialmente durante la pandemia.

“Los casos y muertes se han concentrado desproporcionadamente en los municipios con mayores niveles de marginación socioeconómica, especialmente en las zonas urbanas”, indica.

Además, advierte que un número excepcionalmente elevado de infecciones no se detecta, aproximadamente una de cada 30″.

Las muertes extrahospitalarias, rondan el 58 por ciento.

“Una buena gobernanza implica la formulación y aplicación de políticas en beneficio del público. Necesita de fortaleza institucional y liderazgo eficaz. Los países que gozan de ambas condiciones, como Nueva Zelanda y Noruega, han tenido un buen desempeño durante la pandemia.

“A la inversa, un liderazgo deficiente e instituciones debilitadas son, obviamente, una mala combinación; desafortunadamente, México es un ejemplo de ello. Pero incluso en lugares con instituciones sólidas, como Estados Unidos, un mal liderazgo tuvo consecuencias desastrosas en 2020”, establece el texto.

En particular, hace una comparación entre países gobernados por líderes populistas”, quienes coincidentemente minimizaron la gravedad de la afección, desalentaron el uso de mascarillas, priorizaron la economía sobre salvar vidas y se negaron a unir esfuerzos con oponentes políticos para desplegar una respuesta coherente. 

También han interferido activamente en la implementación de políticas sanitarias sólidas, por razones políticas.

“Las consecuencias en términos de vidas humanas han sido devastadoras. Por lo tanto, es necesario instituir algún nivel de responsabilidad política por un liderazgo y un desempeño deficientes”, advierte Jaime Sepúlveda, Director Ejecutivo del Instituto de Ciencias de la Salud Global, quien, junto con Carlos del Río, Profesor Distinguido de Medicina de la División de Enfermedades Infecciosas de la Facultad de Medicina en la Universidad de Emory, elaboró el análisis. 

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