A un mes del asesinato de Javier Valdez, ¿ha cambiado algo?

Se conmemoran los primeros 30 días del homicidio del escritor y periodista sinaloense, mientras se organizan diálogos y movilizaciones en su honor.

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El 15 de mayo pasado Javier Valdez Cárdenas fue acribillado a las afueras del semanario Ríodoce (del cual era co fundador) en Culiacán, Sinaloa, sin que hasta la fecha se haya podido esclarecer el motivo del crimen, ni mucho menos encontrar a los presuntos culpables de este atroz atentado contra la la libertad de expresión.

Aunque el Presidente Enrique Peña Nieto convocó a una sesión urgente a los pocos días del hecho, donde se armó un improvisado ‘plan’ con el supuesto objetivo de brindar mayor protección a periodistas y defensores de los derechos humanos, la realidad es que pocos confían en que estas medidas puedan otorgar mayor seguridad al gremio a corto o mediano plazo.

Ante la falta de respuesta por parte de las autoridades y en el marco de tanta inseguridad y violencia a un mes de la muerte de Valdez, el otro fundador de Ríodoce, Ismael Bojórquez ha convocado este jueves a una marcha por la paz que se realizará de forma simultánea en la ciudades de Culiacán, Los Mochis y Mazatlán.

Se trata de una movilización silenciosa, donde se espera que asista gente de todos los sectores de la población, vestidos completamente de blanco y con veladoras en mano para encenderlas en las escalinatas del Palacio de Gobierno de la capital sinaloense.

Bojórquez, quien fundó Ríodoce junto a Valdez en 2003, aseguró en una entrevista que la tasa de impunidad para los homicidios en la región es de 96 por ciento, ya que desde hace mucho las organizaciones criminales trabajan con la completa protección de las autoridades.

A su vez, en la Ciudad de México se celebran desde el día de ayer, tres días de mesas de discusión, donde se busca mejorar el mecanismo de protección a periodistas, además de que también se organizará una marcha del Palacio Postal (donde se desarrollan las mesas) hasta la Procuraduría General de la República, para igualmente exigir justicia por el asesinato del escritor culiche.

Se trata de un encuentro inédito entre 130 periodistas de todo el país (algunos de ellos que han vivido en carne propia la violencia en contra de su gremio) donde se busca discutir los riesgos que implica el ejercicio del periodismo en México, además de que se plantea directamente que existen omisiones deliberadas por parte del Estado para que los crímenes en contra de los periodistas queden totalmente impunes.

“Hay una sensación compartida por los periodistas de que la impunidad no es solamente un asunto de omisión del Estado en la procuración de justicia, sino que podría ser una política del Estado. Es algo que no se cumple por negligencia sino algo que no se cumple porque esa es la manera en que el Estado mexicano opera”, declaró Guillermo Osorno de horizontal.mx, uno de los medios que convocó a las reuniones.

Por último la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), se mostró completamente a favor de estas acciones tomadas por los periodistas, y declaró a través de un comunicado que la violencia en contra los comunicadores “es otra forma de censura”.

La comisión encabezada por Luis Raúl González, afirmó que en el contexto de violencia e inseguridad que se vive en algunas zonas del país, son buenos los espacios de reflexión que han convocado los mismos periodistas, la academia y sociedad civil.

“Para la CNDH, la urgencia en atender los problemas no debe llevar a la precipitación o a oportunismos que generen soluciones parciales e inadecuadas; toda política pública o acción que se genere, si aspira a ser efectiva debe tomar en consideración la opinión de las víctimas y de los propios periodistas y defensores de derechos humanos, quienes requieren mucho más que medidas paliativas mediante declaraciones formales o estructuras burocráticas inoperantes”, sentencia el escrito.

Por su parte, las autoridades, o al menos Roberto Campa, subsecretario de Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación, consideran (o al menos insinúan), que los periodistas muertos no estuvieron inscritos en el Mecanismo de Protección… Sí, ése que no tiene un peso de presupuesto gubernamental para su funcionamiento… el mismo que tarda periodos prolongadísimos de tiempo evaluando si los comunicadores son o no, candidatos a ser protegidos por el Estado.

(Con información de El Universal y Reforma)

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