Merkel dio negativo a COVID-19 por tercera vez, pero se mantiene en cuarentena

Angela Merkel en declaración a medios de comunicación el 22 de marzo de 2020. Foto: Michael Kappeler / AFP
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Angela Merkel se sometió a una tercera prueba que dio negativo al coronavirus, pero va a seguir en cuarentena, declaró el lunes un portavoz del gobierno alemán.

“El tercer test de detección del coronavirus efectuado a la canciller Merkel también fue negativo. La canciller seguirá ejerciendo sus funciones oficiales desde la cuarentena en su domicilio en los próximos días”, indicó.

El 22 de marzo, la canciller alemana, de 65 años, decidió ponerse en cuarentena después de haber estado en contacto dos días antes con un médico que le puso una vacuna y que luego dio positivo.

En una grabación de audio dijo que vive con dificultad la cuarentena y la ausencia de contacto con sus ministros y los asesores.

“Desgraciadamente, el número diario de nuevas infecciones no nos da ninguna razón para relajar o suavizar las reglas”, dijo el domingo en un podcast semanal.

La gestión de la crisis le ha valido a Merkel una recuperación de la popularidad.

Con 57.298 casos registrados oficialmente, Alemania solo reporta 455 muertes, según el Instituto Robert Koch.

Y es que en la carrera contra el coronavirus, Alemania apostó por los test de diagnóstico masivos y la cuarentena para contener la cadena infecciosa, una estrategia seguida por Corea del Sur, cuyo éxito se ha convertido en la envidia del mundo.

Alemania ya realiza más pruebas de diagnóstico que ningún otro país europeo: entre 300.000 y 500.000 por semana, según las autoridades.

Pero el gobierno de la canciller Angela Merkel espera acelerarlos a 200.000 tests diarios, según un documento del ministerio del Interior al que tuvieron acceso varios medios de comunicación alemanes.

El objetivo sería someter a diagnóstico a todo aquel sobre el que haya una mínima sospecha de que ha podido contraer el virus, así como al círculo de personas que han estado en contacto con un caso confirmado.

Actualmente, los criterios para realizar las pruebas se centran en las personas con síntomas de estar infectadas con COVID-19 y hayan tenido contacto con un caso confirmado.

La idea, según el documento, es pasar de los tests “que confirman la situación” a test que “se adelanten” a la misma.

En esta batalla, la información de los teléfonos inteligentes sobre la localización del usuario sería un arma imprescindible. Ello permite seguir los movimientos recientes de un paciente para encontrar a las personas y aislar a las potencialmente infectadas.

El médico Michael Grosse toma una muestra a un conductor para realizar la prueba de COVID-19 en Alemania

La derecha conservadora de la canciller Angela Merkel, impopular y criticada por los ecologistas hasta hace pocas semanas, retoma fuerzas en plena pandemia del coronavirus gracias a la buena gestión de la crisis, saludada por los alemanes.

Hace aún pocas semanas, los conservadores alemanes se enfrentan a una crisis interna sin precedentes provocada por disensiones sobre la posición a adoptar ante la extrema derecha.

Ahora, los conservadores dominan las intenciones de voto con un 35%, según las encuestas.

El partido demócrata-cristiano (CDU) de la canciller ha subido 7 puntos en el barómetro político de la cadena ZDF publicado recientemente, una progresión inédita en la historia de esta encuesta.

Pese a la propagación de la pandemia, con unos 4.000 nuevos casos oficialmente declarados cada día, Alemania parece menos golpeada que algunos de sus vecinos europeos, con un número de fallecimientos bastante menor.

– Discreción ante la crisis –

La canciller, en el poder desde hace 14 años, aparece en primera línea. Merkel, poco dada a los lirismos y que opta por la discreción en los momentos de crisis, hasta el punto de ser acusada de inercia, multiplica esta vez las conferencias de prensa, explica detalladamente las medidas de confinamiento, como el anuncio del cierre de salones de masajes y prostíbulos.

Y llegó a dirigirse a toda la nación, en un discurso inédito seguido por millones de telespectadores.

No ha dudado en exhibir dotes de comunicación, como cuando apareció en un supermercado berlinés mientras empujaba su carrito con botellas de vino y un paquete de papel higiénico.

La canciller logró asimismo la simpatía de sus conciudadanos al anunciar que se ponía en cuarentena tras haber estado en contacto con un médico que dio positivo al nuevo coronavirus.

Desde entonces, a sus 65 años, sigue gestionando el país por videoconferencia.

“Desgraciadamente, la cifra diaria de nuevas infecciones no nos permite bajar la guardia y renunciar a respetar las reglas”, advirtió este sábado, en su podcast semanal.

Esta crisis también podría cambiar la situación de la carrera para suceder a Merkel en 2021.

Inicialmente prevista para el 25 de abril, la elección de un nuevo dirigente conservador y futuro candidato a la cancillería ha sido postergada sine die.

El gran rival de la canciller centrista, Friedrich Merz, partidario de una derechización, está en horas bajas: su posición muy liberal en economía no se adecua con la demanda de los alemanes de un apoyo del Estado.

Su adversario, el moderado Armin Laschet, dirigente regional cercano a Merkel y apoyado por el popular ministro de Salud, Jens Spahn, tiene un perfil más unificador.

– Cae la extrema derecha –

Pero es el dirigente bávaro Markus Söder quien se erige en figura emergente en esta crisis.

Söder, que dirige una región golpeada de lleno por la COVID-19, se ha convertido en la personalidad mas popular después de Merkel. Los alemanes celebran la rapidez con la que Baviera adoptó medidas de confinamiento.

Los Verdes, en la oposición, son víctimas de la crisis y pasan por debajo del 20% de intención de voto. Pero es la extrema derecha de Alternativa para Alemania (AfD) la que más se ve afectada por la situación.

AfD, escenario de una guerra interna con su ala más radical, ha caído por debajo del 10% en intención de voto.

Como consecuencia de la pandemia de la COVID-19, “hay una vuelta a virtudes más bien ajenas a AfD: solidaridad, fiabilidad, prudencia, confianza en el poder y en el espíritu de las luces”, analiza el sábado un editorial el Spiegel, que teme no obstante el fin de semejante subida en caso de crisis económica y social.

(AFP)

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