El médico que devuelve la fe en el sector público libanés frente a la pandemia

Firass Abaid, director del Rafic (Rafiq) Hariri University Hospital. Foto: ANWAR AMRO / AFP
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El doctor Firass Abiad era anónimo hasta hace unos meses, ahora su nombre está en boca de todos. En medio de la epidemia de covid-19 este director de un hospital gubernamental fue quien devolvió la confianza a los libaneses, recelosos ante un sector público deficiente.

Durante mucho tiempo el hospital universitario Rafic Hariri de Beirut, dirigido por él desde hace cinco años, arrastró la reputación de ser un establecimiento para los más pobres, con un personal a menudo en huelga para reclamar el pago de sus salarios.

Pero desde febrero el hospital se ha convertido en la punta de lanza en la lucha contra el nuevo coronavirus y acoge a la mayoría de los pacientes que necesitan hospitalización.

Y la gestión de la crisis por parte de Abiad ha sido elogiada por los cooperantes humanitarios y reconocida a nivel internacional.

Todos los días en su cuenta de Twitter, el cirujano gastroenterólogo de 52 años da consejos y hace advertencias. En unos meses se ha convertido en una referencia para la opinión pública, como Anthony Fauci en Estados Unidos.

El doctor acostumbra a llegar temprano por la mañana, con corbata y camisa inmaculada que le otorgan un aire de funcionario de alto rango. Habla por videoconferencia con los encargados del ala dedicada a los enfermos de coronavirus para asegurarse de que no les falte nada e interesarse por sus dificultades.

Porque los desafíos no faltan en el país, sumido en una crisis económica sin precedentes, amplificada por las restricciones vinculadas al nuevo coronavirus.

Mientras los casos de contagio baten nuevos récords, el médico graduado en la prestigiosa Universidad Americana de Beirut (AUB) multiplica los llamamientos a la prudencia.

Hasta el domingo, se han registrado oficialmente 4.885 casos, de los cuales 62 mortales, en un país de alrededor de seis millones de habitantes.

Firass Abiad, director del Rafic (Rafiq) Hariri University Hospital, en videoconferencia con médicos en Beirut para tratar temas relacionados con la pandemia

– Un solo tuit –

“Seamos honestos, la capacidad del Líbano no es muy alta. Por eso tenemos que centrarnos en la protección, limitando los casos. Si los casos aumentan, los hospitales se llenarán rápidamente”, advirtió el médico en una entrevista a la AFP.

Abiad hizo frente en julio a una escasez de carburante esencial para el funcionamiento de los generadores del hospital; los cortes de energía, frecuentes desde hace décadas, han empeorado con la crisis. A veces duran 15 horas al día.

El médico tuvo que apagar el aire acondicionado en las oficinas, cerrar dos de los seis quirófanos y barajar el retraso de algunas operaciones quirúrgicas.

Pero un tuit bastó para que llegaran donativos, permitiendo al hospital superar la crisis.

Y, cuando a mediados de julio, un video en las redes sociales mostró a una muchedumbre en una entrada del hospital esperando una prueba de detección, Abiad acudió al lugar al día siguiente para supervisar las medidas de distanciamiento físico.

Para Dona Maallawi, de 29 años, Abiad es una excepción en un país donde el comportamiento de los políticos y altos cargos públicos, acusados de incompetencia y corrupción, desencadenó una revuelta popular en octubre de 2019.

“Casi a diario comparte mensajes sobre la situación sin embellecer la realidad”, reconoce la joven.

Abiad es “uno de los pocos ciudadanos libaneses en el ámbito público que trabajan de verdad y con honestidad por el interés general”, afirma Christophe Martin, director de la delegación de la Cruz Roja internacional en el Líbano.

Abiad parece molesto con el torrente de elogios.

“Lo que hago es lo que cabe esperar de todos los altos cargos”, dice.

– “Pequeñas victorias” –

Después de un nuevo pico de contagios, el gobierno decidió volver temporalmente al confinamiento a partir del 30 de julio.

“Cómo gestionar (a la vez) la crisis del coronavirus y la económica”, se pregunta este padre de tres hijos, consciente del “gran desafío”.

Aunque estima posible evitar un escenario catastrófico, Abiad teme “una presión creciente sobre el sector sanitario” en los próximos meses.

El médico da clases en la AUB, tras haber trabajado varios años en el hospital universitario.

No fue fácil pasarse al sector público para dirigir “el principal hospital que trata a los más necesitados” y que ha tenido muchos problemas financieros.

Pero era -dice Abiad- “un deber para con la sociedad”.

Su tarea se ha complicado con la pandemia. Pero para él “los sacrificios, la ayuda mutua y el compartir, estos maravillosos momentos, estas pequeñas victorias compensan” las dificultades.

(AFP)

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