Mancera, el otro terremoto

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El 09 de diciembre del año pasado, cuando todavía era jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera se comprometió a no abandonar a las víctimas de los terremotos de septiembre.

“Mi lugar está aquí, encabezando las tareas de reconstrucción de mi querida Ciudad, sirviéndole a mi gente (…) Me quedo para cumplir con la consolidación de una Ciudad que dará muestra de cómo se recupera de sus heridas día a día”, dijo entonces el exprocurador de Justicia de la capital.

Las heridas siguen abiertas y ante la indiferencia de las autoridades, ni remotamente cicatrizarán.

Mancera al primer escaño olvidó su promesa.

Al no conseguir la candidatura presidencial por la coalición Por México al Frente, recibió un premio de consolación y se fue al Senado a convertirse en un desdibujado coordinador de la bancada del Sol Azteca, porque el señor no es ni será nunca un político.

Les quedó mal a los deudos de 228 fallecidos y a los dueños de 2 mil 273 viviendas que en la Ciudad resultaron pérdida total.

Entre ellos, cuento a mi madre.

Una ama de casa de 73 años de edad a quien las autoridades le dieron dos opciones: un crédito para reconstruir o redensificar su edificio para costear nuevamente la edificación.

Ella y sus vecinos, adultos mayores la gran mayoría, jubilados y pensionados miserablemente, por decirlo con todas sus letras, desde el 19 de septiembre no han dejado de temblar.

El abandono, las amenazas y las falsas promesas de las autoridades, como Mancera, los tienen contra la pared.

Tanto, que ni las cartas ni las damas chinas que les mandó la delegación Coyoacán para jugar los han podido tranquilizar.

Los fondos para atender desastres y las millonarias donaciones han brillado por su ausencia. Ni el gran Houdini habría podido ocultarlos mejor.

Pero si analizamos el entorno, el paso de Mancera como gobernante de la capital del país no solo prolongó el temblor a las víctimas del 19S, sino que nos ha dejado temblando a todos.

Infraestructura dañada, obra pública frenada, robos al alza y el narco salvaje que ya no puede esconderse más.

Robaron mi casa, archivaron mi caso, me asaltaron en el transporte público, a mis amigos y familiares igual, nos extorsionaron las autoridades y por si fuera poco engañaron a mi mamá con la promesa de que al cabo de un año tendría claro el futuro de su hogar.

En los últimos años sobreviví a tres terremotos, dos causados por la naturaleza y uno más ocasionado por la falta de humanidad, este último se llama Miguel Ángel Mancera.

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