#MaduroNoEsBienvenido

AFP PHOTO / FEDERICO PARRA
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La presencia de Nicolás Maduro en la toma de posesión de Andrés Manuel López Obrador no puede leerse de la misma manera que la del vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence o la de cualquier otro invitado extranjero.

Por más que diga el futuro canciller, Marcelo Ebrard, que México no puede excluir o cerrarle la puerta a nadie, lo cierto es que la invitación a Maduro confirma la vieja alianza y el profundo entendimiento que existe entre el movimiento lopezobradorista y el chavismo.

El 01 de diciembre vendrá a México no solo el presidente de Venezuela, llega el heredero de una corriente ideológica afín al mandatario electo y en la que ha abrevado desde que Hugo Chávez instauró en su país la dictadura bolivariana.

Quien viene es un dictador, no un jefe de Estado democráticamente electo y AMLO, sin decir nada, sin mencionar su nombre, lo ha emulado en cada paso.

La reciente consulta sobre el aeropuerto no es más que una réplica de lo que hizo Hugo Chávez con los procesos electorales y lo que ha venido repitiendo Nicolás Maduro.

El hashtag #MaduroNoEsBienvenido obliga a recordar la historia reciente de ilegalidad y represión en ese país sudamericano.

Llegó al cargo violando la Constitución venezolana. El artículo 233 señalaba que a la muerte de Hugo Chávez el sucesor debía ser el presidente de la Asamblea Nacional, y no el vicepresidente.

Sin embargo, Chávez, a la manera de un monarca decidió antes de morir, que lo sustituyera en la Presidencia el hombre más cercano a sus afectos: Nicolás Maduro. En ese momento vicepresidente  y con quien había construido una estrecha amistad desde que ese joven encabezó una movilización para sacarlo de la cárcel por haber intentado dar un golpe de Estado.

Nicolás Maduro es, desde donde se vea, un presidente de facto. Ocupa y se mantiene en el poder contraviniendo las leyes de su país y el derecho internacional.

Apenas el 23 de enero de este año ordenó a la Asamblea convocar a elecciones para reelegirse. La ONU, OEA, la Unión Europea y diferentes organizaciones internacionales descalificaron el resultado por tratarse de un proceso amañado, sin transparencia, al margen de las garantías que permiten comicios justos y libres.

La consulta sobre el aeropuerto se hizo a la manera de una elección chavista. Fue prefabricada, diseñada ex profeso para que el resultado favoreciera el proyecto de Santa Lucía.

Llega, entonces, a la toma de protesta el guía, el maestro del fascismo latinoamericano. Viene a aplaudir, pero sobre todo a marcar la ruta para cerrar la pinza. Esa es la razón y sentido de su presencia.

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