Madres rastreadoras: “Te buscaré hasta encontrarte”

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El pasado 08 de agosto el Colectivo Solecito, conformado en su mayoría por mujeres que buscan a sus hijos, sobrinos, esposos, familiares desaparecidos; dio por concluida su búsqueda en el predio Colinas de Santa Fe en el estado de Veracruz.

Tras tres años de labores en un campo de 10 hectáreas de extensión, considerado el cementerio clandestino más grande de América Latina, las madres buscadoras localizaron 156 fosas, donde había 298 cráneos, algunos cadáveres sin sus cabezas y más de 22 mil restos humanos, de los cuales, solo 22 cuerpos han sido identificados y cinco de ellos, aún no han sido entregados a sus familiares.

Lucía de los Ángeles Díaz, directora del Colectivo, afirma que gracias a un mapa que les entregaron de forma anónima en 2016, fue que lograron ubicar el predio que durante tres años recorrieron con picos, varillas, palas y demás herramientas para excavar, buscando a sus hijos desaparecidos, ante la omisión e ineptitud de las autoridades.

Ante el silencio inmoral de los medios y de un gobierno coludido con el crimen organizado, las mujeres del Colectivo emprendieron la búsqueda de sus seres queridos, financiando sus labores con recursos obtenidos de la venta de comida, ropa usada o rifas.

Una labor amarga la que llevaron a cabo estas mujeres en Colinas de Santa Fe, una proeza desgarradora: desenterrar restos humanos con la esperanza de que fueran los de sus hijos.

Estruja el alma cuando uno escucha sus testimonios, cuando uno ve imágenes de sus caras quemadas por el sol, sus manos cubiertas de tierra, sus ojos llenitos de dolor por no encontrarles, a ellos, a sus hijos, a sus seres amados.

Son madres rastreadoras, son mujeres que están haciendo la labor de las autoridades. Son guerreras que no se quiebran ante una sociedad que se muestra indiferente por su dolor. Ante un gobierno que se niega a asumir su responsabilidad de forma integral y otorgarles la verdad y la justicia.

Su sufrimiento, su dolor, lo convirtieron en fortaleza. Han sido maltratadas por autoridades, calumniadas; no hay palabras para describir el titánico esfuerzo que cada una de ellas realiza en pos de encontrar un indicio que las lleve a dar con el paradero de sus hijos. Sus acciones han llevado paz a otras familias que tienen un cuerpo que enterrar, gracias a su búsqueda.

En nuestro país urge un mecanismo extraordinario de identificación forense, la parsimonia con la que actúan nuestras autoridades ante la atrocidad que representan las fosas clandestinas, es insultante. Es una afrenta para estas madres, para los cientos, tal vez miles, de padres que recorren México buscando a sus desaparecidos.

En nuestro país existen campos de exterminio, vivimos en medio de fosas clandestinas donde grupos criminales, muchos de ellos en colusión con autoridades de los tres niveles de gobierno, secuestran, torturan, desaparecen a personas. No podemos, no debemos, continuar indiferentes ante la bestialidad que tiene sumergido a nuestro país en un baño de sangre.

“En memoria de todos los que yacían en la oscuridad y están volviendo a la luz”, las madres rastreadoras del Colectivo Solecito, dan por terminada su labor en Colinas de Santa Fe.

Esto no significa que bajan los brazos y se van a casa, ellas continúan su búsqueda, porque buscarán a sus hijos hasta encontrarles.

Son las madres rastreadoras de México, mujeres que se enfrentan día a día a la indolencia, soberbia e ineficiencia de un Estado amedrentado, negligente, rebasado por quienes nos tienen sumidos en la barbarie.

Mi absoluto respeto a las mujeres que conforman el Colectivo Solecito, mi reconocimiento a las madres y familiares que durante cinco días a la semana, durante tres años, nos enseñaron porque son la reserva moral de este país.

02 de agosto de 2016.- Imagen de algunos integrantes del Colectivo Solecito

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