Los retos de Morena, sus promesas de campaña

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Este 31 de agosto llega a su fin la LXIII Legislatura, que derrochó los recursos públicos a diestra y siniestra como ha sido la regla durante las últimas décadas en nuestro país.

Legislaturas van y vienen, y el uso irresponsable del dinero de los contribuyentes en manos de quienes deberían legislar en pro de la sociedad, no tiene fin.

Esta legislatura que fenece según el “Estadístico de iniciativas presentadas y turnadas a comisiones agrupadas por periodo y origen durante la LXIII Legislatura” solo aprobó el 13.02% de las 6 mil 174 iniciativas turnadas durante estos últimos tres años de ejercicio.

Nuestros flamantes diputados dejaron pendientes la mayor parte de su trabajo legislativo: 3 mil 745 iniciativas, el 60.6%, serán heredadas al siguiente periodo de sesiones que inicia el 01 de septiembre de este año.

Hecho por demás vergonzoso, si tomamos en cuenta que el sueldo que se otorgan los diputados para hacer el trabajo por el cual fueron electos, es de 5 mil 255 pesos diarios, alrededor de 160 mil mensuales, según datos del Presupuesto de Egresos de la Federación.

Nuestros diputados se pagan supersueldos como si realizaran una magnífica labor parlamentaria, amén de los bonos legislativos navideños y de retiro que se regalan; y ni qué decir, de los más de 4 mil millones de pesos que se gastaron durante los últimos tres años en pagar a asesores.

¿Qué hacen entonces los legisladores de nuestro país aparte de usar al erario como si fuera parte de su patrimonio familiar?

De los 500 legisladores que conforman la Cámara de Diputados, en esta legislatura que llega a su fin, solo el 33% de ellos, asistieron a sesiones en el Pleno. ¿Y el resto?

La irresponsabilidad, la ineptitud y la manera oscura y perversa con la que manejan los recursos públicos los legisladores, los ha colocado como una de las instituciones peor evaluadas por los ciudadanos en nuestro país.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental 2017 del INEGI, el 86.3% de los ciudadanos piensan que los diputados y senadores son corruptos.

Así concluye esta Legislatura, repudiada por millones de mexicanos que votaron por un cambio el pasado 01 de julio.

El nuevo Gobierno encabezado por Andrés Manuel López Obrador, ha prometido cambios sustanciales en el Congreso, la reducción del presupuesto y eliminar los groseros privilegios que se han otorgado los legisladores al amparo de las leyes que ellos mismos hacen, en primer término.

La nueva Legislatura depara compromisos enormes ante una ciudadanía hambrienta de justicia. Es temprano aún, para saber si los legisladores de Morena estarán a la altura de lo que el país necesita, pero es un hecho que tendrán el control del Congreso, no tendrán justificación alguna para no legislar a favor de los millones de mexicanos que padecieron el desprecio, la burla, la indolencia, la ineptitud de una clase política parasitaria que durante los últimos tres años, se preocupó y ocupó únicamente de su beneficio personal y partidista.

Las promesas de cambio y de progreso de la Administración que viene, se cuentan por cientos. Muchas de ellas, si se llevan a cabo, pueden catapultar a Morena como el primer Gobierno de izquierda que logró sacar de la crisis de violencia y sangre, de corrupción e impunidad, de pobreza y dispendio de recursos públicos a México.

Por eso votaron más de 30 millones de mexicanos en las pasadas elecciones. ¿Llegaremos a ver la Cuarta Transformación de México durante los siguientes seis años? No lo sabemos.

Lo que sí sabemos y es una realidad innegable, es que el entramado de corrupción que facilitó los desvíos de cientos de miles de millones de pesos a través de dependencias de los tres niveles de gobierno, sigue gozando de cabal salud.

Las redes de corrupción que tienen a nuestras instituciones debilitadas y secuestradas por nuestros gobernantes, permanecen intactas.

Los cambios, el progreso para nuestro país, que tanto anuncia Morena, ¿serán a fondo? ¿Extraerán de raíz las causas que han hecho que México se coloque como el país más corrupto de América Latina, el segundo más violento en el mundo para ejercer el periodismo, el primero en abuso sexual infantil?

¿Logrará la mayoría morenista en el Congreso consolidar leyes y reformas que hagan de nuestro territorio nacional un lugar transitable, tranquilo y en paz?

Titánica tarea les espera. Mientras tanto, los muertos y los desaparecidos se siguen contando por millares en nuestro país.

Ante el dolor inconmesurable de miles de padres que lo último que desean es otorgarles el perdón a los asesinos de sus hijos. Ellos llevan años, meses, días, horas, exigiendo “la verdad y la justicia”.

Este nuevo Gobierno morenista ¿se las otorgará? Lo veremos. 

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