Los millennials y la nueva forma de hacer política

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En estos tiempos en los que cada día se critica más a los millennials por su poco interés por la política, convendría acercarse a lo que frecuentan y consumen para conocerlos mejor. Para enterarnos, por ejemplo, de cómo también hacen política.

Hace unos días me sorprendió una fila inmensa afuera del Museo Jumex. La mayoría eran jóvenes y querían ver la exposición Andy Warhol Estrella oscura, artista cuya obra sorprendió y gustó a los jóvenes de hace más de medio siglo y al parecer sigue atrayendo como un magneto a los de ahora.

Pocos artistas han logrado concentrar en algunas imágenes las luces y las sombras del imperio más grande de la historia como Andy Warhol. Del rostro de Marilyn Monroe a las imágenes de la sopa Campbell’s y la silla eléctrica; de los accidentes automovilísticos a esa perturbadora antología de 16 rostros de Jackie Kennedy que fueron tomados  en noviembre de 1963 cuando asesinaron a su marido y que Warhol intervino.

El dinero, el poder, la fama, la violencia y el consumo como forma de vida son las constantes en la obra de Warhol.

Subversivo y cínico, Warhol reconstruye con ironía asombrosa la decadencia de un modelo de vida que aún es el modelo con el que sueñan millones. El llamado sueño americano que él mismo vivió.

Imagino que los jóvenes que acuden a ver la exposición de Warhol comparten en mucho su sensibilidad pero también su forma de acercarse al mundo para intentar transformarlo: criticar participando con el estandarte del NO.

Si Warhol dijo NO a los patrones enmohecidos de la Academia, los millennials dicen No a las formas tradicionales y envilecidas de hacer política. Si el artista neoyorquino dijo NO a la separación del artista con las masas, los millennials dicen NO a esa forma de hacer política, arte y negocios de espalda a la sociedad.

Por eso condenan más que plataformas políticas, zonas disfuncionales de nuestra sociedad como la misoginia, el maltrato a los animales (del circo a la plaza de toros), la contaminación por el uso irracional del plástico (solo se recicla según algunas fuentes el 20 por ciento del que utilizamos), los negocios de “éxito” a costa del trabajo infantil, etcétera.

No es imposible que si nos acercamos realmente a los usos que los millennials hacen de esa nueva  plaza pública que son las redes sociales podamos entender mejor cómo están modificando su entorno más allá de discursos.

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