LOS HIJOS DE RICOS NO VAN A LAS GUARDERÍAS

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Después de que el presidente de la República acusó a la senadora Josefina Vázquez Mota de no tener autoridad moral para defender las estancias infantiles, el tema saltó a los primeros espacios de los medios de comunicación.

López Obrador ha dicho que no entregará recursos a las organizaciones sociales y civiles que manejan guarderías y estancias infantiles porque ese dinero se enviará de manera directa a los beneficiarios.

No precisó quiénes son y dónde están esos beneficiarios.

“Se acabó la corrupción”, dijo el presidente al mencionar que muchas de esas organizaciones civiles desvían recursos y recordó el incendio de la Guardería ABC en Hermosillo, Sonora.

El primer mandatario tiene razón al exigir que se revisen el modelo de subrogación o concesión de centros infantiles a privados,  pero al quitarle más de 2 mil millones de pesos al programa de estancias infantiles, se deja automáticamente en la indefensión a miles de niños y de niñas pobres cuyas madres tienen que salir todos los días a trabajar.

Ni las guarderías, ni las estancias infantiles son un lujo. No llegan a ellas los hijos de los ricos. Son instituciones que tratan de dar respuesta a un serio problema social, a un problema humano que afecta tanto a la mujer pobre como al hombre abandonado.

Estos espacios evitan que las madres trabajadoras no estén obligadas a dejar encerrados, amarrados, a cargo de personas poco confiables o en la soledad a niños y niñas de dos, tres o cinco años.

Pero además, la guardería y la estancia infantil es uno de los más importante derechos conquistados por la mujer. Derecho a la realización personal, al trabajo, a la autonomía económica y a la tranquilidad familiar.

Son un acto de justicia para la mujer, pero también y sobre todo para niños y niñas de escasos recursos que pueden recibir desde los primeros años educación y estimulación temprana.

Cierto, el programa de estancias infantiles debe revisarse, pero la lucha contra la corrupción no debe ser un argumento para dejar sin este derecho a millones de niños y niñas pobres que lo necesitan.

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