Los derechos humanos, uno de los temas ausentes después del operativo de Culiacán

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Después del operativo del 17 de octubre en Culiacán, Sinaloa, donde se buscó hacer válida la orden de extradición en contra de Ovidio Guzmán por parte de las fuerzas armadas, surgieron muchas muchas voces, a favor y en contra de la decisión de cancelar el operativo fallido, como lo denominó la autoridad.

En entrevista, el especialista en construcción de la paz, derechos humanos y seguridad, Gustavo Roque López, expresa su preocupación por la ausencia de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos en el escenario post-Culiacán:

La Comisión Nacional de los Derechos Humanos, es la institución que tiene a su cargo llevar a cargo los esfuerzos de la sociedad civil con Gobierno para la construcción de la paz, no hay un solo pronunciamiento de la comisión, y ahora que está en proceso la elección del su nuevo titular, ninguno de sus candidatos tiene dentro de su agenda política de conducción, en materia de derechos humanos la construcción de la paz.

Me parece extremadamente preocupante, pues según las cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, llegamos a 314 mil muertos documentados y ninguno de los interesados que se están postulando para dirigir la CNDH tiene dentro de su agenda la construcción de la paz, y debería ser la primera tarea de la comisión.

Ya que de esta guerra contra el narcotráfico, y de la violencia extrema que ha alcanzado el conflicto se explican entre el 95 y el 97 por ciento de las violaciones a los derechos humanos y desde luego, saturan la agenda de la comisión.

Dentro de la estrategia de seguridad pública del Gobierno de la República, es una ficción el tratar de imponer la fuerza policial-militar al narcotráfico, en lo que se tiene que trabajar es en separar a la sociedad civil del narcotráfico y tener presente que el bien jurídico superior se llama paz.

En el operativo de Culiacán había 800 narcotraficantes en las calles con armas, que no son las que se venden en las ferias texanas, pues el Barrett .50 no se vende en ese tipo de ferias, tenemos una guerra real que cobra, según la CNDH una víctima cada 19 minutos.

Es una guerra bastante intensa, pero toda guerra tiene solución, solamente que hay que dimensionarla en forma adecuada.

¿De dónde salieron 800 integrantes del narcotráfico (en Culiacán)? Están mimetizados con la sociedad civil, si el Ejercito hubiera tenido una decisión diferente a la de no confrontación, para movilizar sus tropas se hubiera tardado horas, unos treinta minutos para empezar a incrementar la capacidad de fuego y ahorita estaríamos hablando de la batalla de Culiacán.

Sin embargo, transcurrieron 8, 9 o 10 minutos para que hubiera 800 elementos del narcotráfico en calle con armamento sumamente sofisticado.

Gustavo Roque, actualmente es coordinador del diplomado “Paz en México. Un ejercicio de inteligencia”, que se imparte en la Cámara de Diputados, asegura que hay una forma de salir adelante en la actual guerra contra el narcotráfico:

Cómo combatir, en este tipo de guerras, que son de cuarta generación, cuando el enemigo se mimetiza con la sociedad civil, donde sale de la sociedad civil, ataca y regresa a la sociedad civil, a las casas, a los vecindarios, a los barrios, a las colonias de la ciudad donde ocurrió el evento.

Lo que se tiene que hacer es romper esa asociación de la sociedad civil con la delincuencia, pero eso no se hace a balazos, no se hace con armas.

Por eso se dice que en contra del narcotráfico, las mejores armas son las que resuelven los rezagos  y los problemas históricos.

El tiempo para aplicar este tipo de programas, teniendo un problema tan critico, es tanto como lo que nos tardamos en salir a la calle e identificar los problemas, pues todos sabemos dónde están los jóvenes que se drogan, sabemos quién acaba de llegar al vecindario que no es del vecindario, y empezamos a observar que en nuestro vecindario comienzan a circular camionetas blindadas.

Es importante que la sociedad se incorpore, no a la guerra contra el narcotráfico sino al proceso de construcción de la paz, y que las instituciones como la CNDH abandonen el discurso políticamente correcto y hagan pronunciamientos fuertes a favor de la paz.

Yo habría esperado que la CNDH hubiera salido en conferencia de prensa y decir: ‘respaldamos cien por ciento, la acción que tomó el presidente de preservar la paz’, para preservar los derechos humanos de la población y para evitar una masacre, pero jamás ocurrió.

El silencio de la comisión fue absoluto y eso es preocupante.

El concepto de “la fricción en la guerra”, nos dice que si algo puede ir mal, irá mal, y eso ocurre en muchísimos operativos, la perfección no existe, había cierto grado de error.

Cuando tenemos un conflicto de tan alta intensidad, existe ese principio.

Por ejemplo, cuando se efectuó el operativo contra Osama bin Laden, vemos que se les cayó uno de los dos helicópteros, ¡Al ejército más entrenado del planeta y de la historia de la guerra! Eso es fricción en la guerra.

Las guerras de cuarta generación han sido comandadas por los dos generales que más prestigio tienen en el ejercito de los Estados Unidos en el siglo XXI y los dos, con 110 mil tropas en activo, del ejército más bélico del mundo, ellos habrían hecho exactamente lo mismo (que los encargados del operativo Culiacán), habrían ordenado ‘retirémonos’ no vamos a provocar una masacre.

Eso ya lo analizamos, aplicando la teoría de escenarios, ¿qué habrían hecho los dos generales?

Uno de ellos, es el creador de las fuerzas conjuntas, especiales de los Estados Unidos, general de cuatro estrellas, que son las que acaban de realizar el operativo contra el fundador de ISIS, Stanley McChrystal, habría ordenado ‘retírense’.

El otro, que es encargado de Irak y Afganistán, que se llama David Petraeus, habría dicho también ‘retírense’, entonces no se entiende por qué aquí hay tanta insistencia en que debió haberse enfrentado a los narcotraficantes en medio de la ciudad.

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