De los aspiradores a los respiradores, la conversión relámpago de una fábrica inglesa

Nick Grey, dueño de la empresa británica de aspiradoras GTech, quien se encargará de fabricar respiradores artificiales para aliviar la demanda en Reino Unido. Foto: Paul ELLIS / AFP
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Cuando recibió un correo electrónico la semana pasada del gobierno británico, el fabricante de aspiradoras Nick Grey pensó que era una broma. Pero ahora se encuentra en primera línea del combate contra el coronavirus fabricando respiradores para los pacientes graves.

Tras comprobar que el remitente del mensaje era realmente un miembro del ejecutivo de Boris Johnson, este empresario de Worcester, en el centro de Inglaterra, se decidió a llamar.

“Me dijo ‘estoy trabajando en un proyecto especial para el primer ministro y necesitamos 30.000 respiradores en dos semanas'”, explica en su fábrica, Gtech, donde normalmente hace aspiradoras.

Incrédulo en un principio, Grey empezó a buscar cómo fabricar esos aparatos que el servicio público de salud, el NHS, necesita tan desesperadamente.

Johnson puso a su ejecutivo en pie de guerra para hacer frente a la pandemia de COVID-19, que progresa rápidamente en el país haciendo temer que los hospitales se vean pronto desbordados.

El martes el ministro de Sanidad anunció la apertura la próxima semana de un hospital de campaña temporal en un gigantesco centro de conferencias en Londres con capacidad para 4.000 personas.

Pero muchas de ellas necesitarán un respirador y por los tiempos que corren son difíciles de encontrar.

El NHS, que antes de la pandemia de COVID-19 ya se encontraba bajo presión por la gripe estacional, solo tiene 8.175 de estas máquinas para los pacientes más graves.

Así que el jefe del gobierno hizo un llamamiento a fabricantes como Dyson, JCB, Rolls-Royce y Unipart para que conviertan su producción en un esfuerzo colectivo sin precedentes desde la Segunda Guerra Mundial.

Nick Grey, dueño de la empresa británica de aspradoras GTech, muestra el prototipo de su respirador 

– “Entendemos el lenguaje del aire” –

En Worcester, una ciudad conocida por su porcelana y su catedral del siglo XI, los ingenieros de Gtech diseñaron una máquina en 24 horas, explica Grey.

Este aparato puede ser ensamblado en “10 minutos” por una sola persona usando piezas en un taller en cualquier parte del mundo, añade.

Debido a la urgencia del pedido, tuvieron que ingeniárselas con lo que tenían a mano, usando bolsas de reanimación y jeringas.

Las tres primeras máquinas estaban listas para salir de la línea de producción este martes.

Si el gobierno las aprueba, la empresa podría producir de 60 a 80 respiradores al día. El diseño simple de los aparatos permite aumentar rápidamente el ritmo de fabricación.

“Entendemos el lenguaje del aire”, explica el empresario. “Solo tuvimos que adaptar las cosas en términos de volumen de aire” porque “no teníamos tiempo para aprender sobre los pulmones o la respiración”. Las instrucciones de los expertos fueron suficientes.

Estas máquinas destinadas a salvar vidas necesitan soplar regularmente: 400 ml de aire enriquecido con oxígeno, de 12 a 15 veces por minuto.

“Eso es todo lo que la gente necesita, y eso es lo que vamos a hacer”, dice Grey.

Según afirma, se pueden fabricar miles de respiradores cada día, siempre y cuando haya gente que produzca las piezas y las ensamble, y gente en los hospitales que las ajuste y las calibre.

“Todo lo que tenemos que hacer es lanzarnos”, afirma.

Personal médico atiende a un paciente de COVID-19 en la unidad de cuidado intensivo en el hospital Casal Palocco cerca de Roma

Y es que tras la penuria de guantes y mascarillas, la demanda de respiradores se ha disparado ante la pandemia y moviliza a los industriales, que intentan desarrollar soluciones innovadoras.

En Estados Unidos el grupo estadounidense de aparatos médicos GE Healthcare ha aumentado su producción y reforzado a su plantilla, que trabaja las 24 horas del día.

El fabricante sueco Getinge también aumentó su capacidad de producción “ante la demanda exponencial en todo el mundo”, según explica en un comunicado de la empresa.

El mismo esfuerzo hace el francés Air Liquide, que ha aumentado su línea de ensamblaje. La producción de  ventiladores de reanimación pasará de 500 mensuales actualmente a 1.100 en abril y la de los ventiladores no invasivos de salud a domicilio de 200 a 600 en el mismo período.

En Alemania el gigante de tecnologías médicas Dräger afirma haber “duplicado” su producción de respiradores en las últimas semanas, y Löwenstein cumple con un pedido del gobierno de 6.500 aparatos respiratorios en los próximos tres meses. La empresa ya había empezado a aumentar en febrero su producción, debido a la demanda procedente de China.

Ala médica provisional al exterior del hospital Ostra Sjukhuset en Gotenburgo, Suecia

– Necesidad de personal –

¿Será suficiente? La epidemia de coronavirus provoca un flujo de pacientes en los hospitales, donde algunos servicios de reanimación “ya están desbordados” y corren el riesgo de carecer de respiradores artificiales, advirtieron responsables de hospitales franceses.

En Italia, ante la saturación de los hospitales, la Sociedad italiana de anestesia, reanimación y cuidados intensivos ya contemplaba a principios de marzo un límite de edad para la admisión en cuidados intensivos.

Como respuesta, los poderes públicos acuden a otras industrias  susceptibles de acudir en ayuda de los hospitales.

El domingo, el presidente de Estados Unidos Donald Trump dio “luz verde” para que los fabricantes de automóviles General Motors, Ford y Tesla fabriquen o ayuden a aumentar la producción de respiradores.

Ford, por ejemplo, va a colaborar con GE Healthcare para fabricar un concepto simplificado del respirador de esta última, anunciaron este martes ambas empresas.

En Francia el fabricante automotriz francés PSA indicó a la AFP estudiar “muy seriamente si es factible” asociarse  a la fabricación de respiradores artificiales.

Las colaboraciones se están multiplicando, y se acude cada vez más a las tecnologías innovadoras como la impresión 3D.

La empresa holandesa Ultimaker ha puesto a disposición de hospitales sus centros de impresión 3D, sus expertos y sus diseñadores.

“Hay una gran demanda” explica a la AFP su presidente ejecutivo Jos Burger, quien explica que esta tecnología permite imprimir válvulas para respiradores.

En el este de Francia, región especialmente afectada por la epidemia, el taller de colaboración de  tecnología de Belfort-Montbéliard estudia un prototipo de respirador. “Sigue en fase de prototipo, pero en situación de crisis puede servir” subraya  Olivier Lamotte, ingeniero y responsable del taller.

“Desde hace días todo el planeta dice que hay que imprimir piezas para respiradores o mascarillas. Pero hay que verificar estas informaciones: nuestro rol es probar, verificar lo que funciona” agrega.

Sin embargo, más que respiradores, lo que falta realmente es personal y material de protección en los hospitales, matiza Olivier de Cock, exsecretario general del Sindicato Nacional de Anestesistas y Reanimadores franceses.

La tendencia actual en reanimación es colocar boca abajo a los enfermos de COVID-19, y para ello “se necesitan cinco personas para colocar a un paciente boca abajo”, recuerda De Cock. “Necesitamos personal, pero también protección para este personal”, es decir, mascarillas y gafas.

(AFP)

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