Lo que el viento a Juárez

Andrés Manuel López Obrador, presidente de México en su conferencia matutina, un día después de las elecciones del 6 de junio de 2021
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Se engañan quienes creen que Andrés Manuel López Obrador perdió en estas elecciones. 

Es verdad que menos curules no le vienen bien a su movimiento, pero tal como lo expresó en su conferencia de prensa matutina de este lunes, presupuesto y reformas (salvo las constitucionales) necesitarán sólo de la mitad más uno de los legisladores para ser aprobados. Y, como si no lo supiéramos, siempre habrá un mercenario dispuesto a traicionar sus ideales” y poner su honor como moneda de cambio. 

En la Ciudad de México, el revés que le propinaron a Morena es evidente e irreversible, sobre todo porque se trata de su bastión y la cuna que lo vio nacer. 

Pero, ¿quién se resistiría a darles un voto de castigo tras lo ocurrido en la Línea 12?

¡Pues nada más y nada menos que Tláhuac! La alcaldía donde precisamente se desplomó la trabe por la que circulaba el convoy que dejó 26 personas fallecidas y más de 80 heridos. 

Ahí ganó Regeneración Nacional, lo mismo que en la región oriente de la capital que, con esa tragedia fue sin duda la más afectada. 

Pero no me sorprende, tomando en cuenta la amnesia colectiva que legendariamente nos ha caracterizado a los mexicanos. 

Morena ganó también al menos 11 gubernaturas de las 15 que estuvieron en juego. 

Así es que no, no perdió. Se expandió. Lo logró porque la mitad de la población está de acuerdo con sus políticas, quizá por desinformación o porque a ninguno de ellos le sobran los mil, dos mil o tres mil pesos que mensual o bimestralmente les abona el Gobierno actual. 

Morena va gobernar la mitad del país si las 11 gubernaturas que ganaron se suman a las que previo a la elección ya encabezaba. 

¿Saben lo que eso representa? 

Apretones a los congresos locales e implementación de políticas apegadas a los ideales federales que, a nivel macro, no nos han sido funcionales. 

AMLO no perdió. No se engañen por enriquecer un discurso que no puede estar más alejado de la realidad. 

En vez de celebrar la nueva conformación en el Congreso y la división en la capital, la oposición debería ponerse a planear qué hará para pararlos. 

Ojalá en el futuro busquen a candidatos menos rancios y más empáticos que logren llegar al grueso de la población porque muchos nos resistimos a seguir siendo gobernados por un aldeano. 

Un mundo nos vigila y debemos estar en condiciones para afrontarlo. 

Mientras tanto, nos vemos en la revocación, pero para entonces, a ver en qué país nos encontramos. 

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