LINCHAMIENTO

Fotos: cuartoscuro.com
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El linchamiento contra el titular de la Comisión Reguladora de Energía, Guillermo García Alcocer, no tiene su origen en las suaves criticas que hizo a los 12 aspirantes propuestos por el presidente de la República para formar parte de se órgano autónomo.

La razón por la cual se lanza todo el peso del Estado contra un funcionario de segundo nivel tiene que ver con el peligro que comienza a tener el prestigio y la popularidad de este Gobierno.

Recordemos algo importante. Quien exhibe la falta de preparación técnica y la experiencia de muchos de los enviados por el presidente para formar parte de la Comisión Reguladora de Energía, es el Senado de la República. No García Alcocer.

Cuando la senadora Xóchitl Gálvez le preguntó a Jorge Amaya qué era la CEL, es decir el Certificado de Energía Limpia, el aspirante contestó: “Ahí sí, le voy a ser honesto, porque estamos aquí en términos de honestidad. ¿Qué es un CEL? Esto es un cel”, y mostró su teléfono celular.

Esta respuesta se viralizó en redes hasta convertirse en un escándalo. Dejó ver la poca seriedad y la mínima honestidad de una Administración que ha hecho de la lucha contra la corrupción su principal causa.

Pero, ahí no terminaron las cosas. La mañana en que tres secretarios de Estado acusan y sentencian públicamente a García Alcocer –sin que se haya iniciado un proceso judicial y sin que ellos sean jueces para hacerlo-, varias calificadoras financieras internacionales habían reprobado la reforma de Pemex presentada por el Gobierno.

Ese día, durante la mañanera, no hubo un solo comentario del presidente al respecto.

¿Qué dijeron las calificadoras? Que las medidas anunciadas para rescatar a Pemex eran insuficientes. Que no resolvían el exceso de endeudamiento de la empresa, tampoco el declive de la producción petrolera. La mala propuesta, señalaron, representa, como en el béisbol, un segundo strike.

Un strike que pone no solamente a Pemex sino al país en su conjunto cerca de un punch financiero, crediticio y de confianza en materia de inversión.

Es en ese contexto adverso donde se produce el linchamiento de Guillermo García Alcocer. Su caso, por más grave que sea, no se compara con el impacto y trascendencia que tiene el informe de las calificadoras.

Sin embargo, se logró el propósito: desviar la atención mediática de lo que puede llegar a convertirse en un grave problema para la economía del país y para este Gobierno.

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