Las “ventajas” del muro

Foto: JIM WATSON / AFP
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Desde que Donald Trump inició su campaña para la presidencia de los Estados Unidos, una de sus principales promesas fue la de construir un muro en la frontera sur entre su país y el nuestro.  Su principal argumento:  frenar el flujo de migrantes indeseables desde México así como disminuir el tráfico de drogas, que tiene allá al mayor mercado del mundo.

En ese entonces prometió además que el muro sería pagado por México, lo que le valió una enorme cantidad de votos, sobre todo de los supremacistas blancos a quienes caracteriza el racismo y la discriminación, pero que se niegan a aceptar que el problema de las drogas y sus efectos sociales negativos nace de la enorme demanda que allá tienen y de la escasa capacidad de su gobierno para detener a los cárteles que operan de aquel lado.

En su reiterado discurso sin embargo, Trump no menciona el problema que representa el flujo de armas de los Estados Unidos hacia México, de las cuales ingresan más de doscientas cincuenta mil al año de manera ilegal y que gracias a la laxitud de la legislación norteamericana pueden ser adquiridas con suma facilidad y con un mínimo de requisitos, prácticamente por cualquier persona. Esas armas por desgracia, son las que utilizan en nuestro país por la mayoría de los grupos del crimen organizado y cobran la vida de miles de personas cada año, muchas de ellas, víctimas inocentes.

El contrabando de armas, además de ser un enorme negocio para los vendedores y traficantes de las mismas, son la herramienta mortal tanto de los grandes cárteles como de los delincuentes comunes que las utilizan para los cientos de asaltos, secuestros y homicidios que ocurren cada día en nuestro país.

El presidente Trump no ha quitado el dedo del renglón. A pesar de la oposición de muchos organismos civiles y del Partido Demócrata, ha seguido buscando recursos para construir su famoso muro, sin importarle el rechazo tanto dentro de su propio país como de la comunidad internacional, que considera su iniciativa oprobiosa y denigrante.

A falta del mismo, Trump ha forzado al Gobierno mexicano por medio de amenazas arancelarias a edificar un muro humano a través de la movilización de miles de miembros de las fuerzas de seguridad mexicanas, Policía Federal, agentes migratorios y la nueva Guardia Nacional, que a fin de evitar las consecuencias de la extorsión del mandatario gringo han logrado que el flujo de migrantes hacia el norte haya disminuido en más de un 50% en apenas tres meses.

Dichas acciones sin embargo, han hecho que se descuiden otras funciones de seguridad favoreciendo que la criminalidad prácticamente no tenga freno alguno, especialmente en zonas como Michoacán, Veracruz, Guerrero, Morelos, Sonora y varias entidades más.

En los últimos días diversos medios noticiosos han informado que, al parecer se habrían liberado fondos del Pentágono por algo así como mil millones de dólares para destinarlos a la construcción del muro fronterizo. Pareciera que poco a poco Trump está consiguiendo su propósito y con vistas a su muy probable reelección, seguramente seguirá insistiendo en el tema hasta conseguirlo, para luego, intentar cobrárnoslo a los mexicanos por cualquier medio.

Sin pretender desde luego justificar la legitimidad de la construcción del muro trumpista, valdría la pena reflexionar sobre cuáles podrían ser sus eventuales ventajas para México.

De una parte, nuestro gobierno ya no tendría que destinar tantos recursos humanos y económicos para detener el flujo migratorio. Muy probablemente, quienes pretenden cruzar la frontera norte de forma ilegal seguirían intentándolo de una u otra forma, pero sería más bien una labor de los estadounidenses el detenerlos si lo consiguieran. De esta forma México no tendría ya que apostar a cientos de vigilantes a nuestra costa para impedir que los indefensos migrantes se aventuren a los peligros del desierto o a las turbulentas aguas del río Bravo.

El tema de las drogas es otra cosa. Mientras exista la enorme demanda que hay en el mercado de los estupefacientes y quienes las produzcan y las vendan, las mismas seguirán pasando hacia allá de una u otra forma. El muro, en el mejor de los casos, solo propiciará que los precios se eleven si llega a funcionar para esos efectos.

En lo que sí podría ayudar, es en el tema del tráfico de armas hacia México. Si nuestras autoridades imponen condiciones más restrictivas en los controles fronterizos y se logra realmente, como se ha prometido, disminuir la corrupción y la impunidad de las autoridades aduaneras, los criminales la tendrían más difícil para allegarse de las mismas y esto podría contribuir a la eventual disminución de la inseguridad.

Veámoslo objetivamente, si la edificación del infamante muro de Trump no logra ser detenida, dentro de todo lo malo hay que analizar los probables aspectos positivos que puede llegar a suponer.

Después de todo y como siempre, “nada es verdad ni es mentira, todo es según el color del cristal con que se mira”.

Aquí nos vemos, yo voy derecho…

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