Las telarañas de BlackRock en México

CEO de BlackRock Inc. Laurence 'Larry' Fink. Foto: Thos Robinson/Getty Images for New York Times/AFP
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La corporación BlackRock, considerada como la mayor empresa de gestión de activos financieros en el mundo, entró nuevamente a la escena mexicana la semana pasada, al hacerse público su gran interés por participar en la inversión de los grandes proyectos de infraestructura.

Ante este hecho, de suma importancia para la economía mexicana y su desarrollo, vale la pena hacer una detallada recapitulación.

El expresidente Carlos Salinas de Gortari, al terminar su mandato, decidió divorciarse y contraer matrimonio con Ana Paula Virginia Gerard, quien durante su sexenio fue secretaria técnica del Gabinete Económico de la Presidencia.

Durante la Administración de Salinas de Gortari, el empresario Jerónimo Gerard Rivero, hermano de Ana Paula, armó una red muy completa de influencias, tanto políticas como privadas, de manera muy hábil se integró a grandes empresas internacionales, lo que le permitió construir relaciones importantes con los más selectos fondos de inversión extranjera, todo esto, a pesar de que el presidente aún no era su cuñado y supuestamente “no había vínculos”.

Como una gran telaraña, que ya cumplió 30 años, un grupo compacto de capital privado ha tenido posiciones clave dentro y fuera de la oficina presidencial, aunque lo más relevante ha sido el acceso a la información confidencial y a la influencia en las grandes reformas estructurales que repercuten en las negociaciones estratégicas de los que amasan grandes fortunas a nivel mundial.

Jerónimo Gerard fundó en 2009 la empresa Infraestructura Institucional, con la cual participó en proyectos públicos como la autopista Tapachula-Talismán con ramal a Ciudad Hidalgo, el paquete carretero Michoacán y el Hospital Regional de Alta Especialidad de Zumpango, obra de la cual tomó parte Juan Armando Hinojosa Cantú, el dueño de Grupo Higa, cuando Peña Nieto era gobernador del Estado de México.

Con los contados contratos obtenidos durante cinco años y con un “modesto capital” de 75 millones de dólares, Jerónimo Gerard da un vertiginoso y casual giro en 2014 para crear Sierra Oil & Gas, en esta aventura se le unieron dos fondos de inversión: el estadounidense EnCap Investments LP y el británico Riverstone, ambos con 225 millones de dólares.

En julio de 2015, Sierra Oil & Gas anunció que junto con Talos Energy LLC, de Estados Unidos, y Premier Oil PLC, de Gran Bretaña, era el primer consorcio, encabezado por mexicanos, que ganaba la licitación pública internacional CNH-R01-L01/2014 de la Ronda Uno de licitaciones, en sus bloques 2 y 7, para la exploración y extracción de hidrocarburos en aguas someras.

En un claro intento por empezar a cubrir huellas, o al menos todo así lo indica, tres meses después de haber ganado la licitación, Infraestructura Institucional, figura accionaria de Jerónimo Gerard dentro de Sierra Oil & Gas, fue adquirida por BlackRock, desde entonces, uno de los mayores fondos de inversión internacionales.

En su momento, Sierra Oil & Gas reconoció contar con el aval financiero de Infraestructura Institucional, “un fondo mexicano público”, como inversionista minoritario, pero que este había sido adquirido por BlackRock, “el fondo de capital privado más grande del mundo”, desmarcándose de manera tajante y muy obvia del cuñado de Salinas, Jerónimo Gerard.

El 12 de julio de 2017 muy probablemente usted leyó titulares como este:

“Se sacan la lotería encontrando nueva reserva petrolera”.

Resulta que la primera exploración realizada por una empresa petrolera privada en aguas profundas mexicanas tuvo mayor éxito del que cualquiera pudiera haber anticipado, empezando porque fue en aguas someras.

Y el “afortunado” consorcio ganador del premio fue el encabezado por la brillante compañía independiente Sierra Oil & Gas, quien con bombo y platillo anunció que se había descubierto un yacimiento de petróleo frente a las costas de Tabasco, cuyas reservas están estimadas entre los 1 mil 400 millones y 2 mil millones de barriles, muy por encima de las expectativas.

El Pozo Zama 1 que se localiza en el Bloque 7, era el resultado de la perforación realizada desde el 21 de mayo de 2017 a 60 kilómetros y medio del puerto de Dos Bocas (donde hoy se planea construir la refinería más importante del país) a una profundidad de 166 metros.

El director general de Sierra Oil & Gas, Iván Sandrea, expresó su satisfacción con el resultado y se mostró listo para continuar con la exploración en el Bloque 7, destacando que las compañías que forman parte de este consorcio reúnen en conjunto “capacidades técnicas especializadas, cientos de años de experiencia en la industria petrolera, y solidez financiera”.

Para la oposición de ese momento, la algarabía que se había montado alrededor de este descubrimiento era solo una muestra más de la simulación, la burla y el engaño, pues PEMEX ya sabía de su existencia.

La hoy secretaria de Energía, Rocío Nahle, en aquel entonces coordinadora de los diputados de MORENA, fue muy enfática al asegurar que lo único que hizo el Gobierno federal fue poner en subasta los yacimientos de los que PEMEX sabía de su existencia pues ya estaban catalogados en el archivo geológico estratégico de la empresa.

Para esos momentos, Jerónimo Gerard además de ser cuñado de Carlos Salinas de Gortari, ya también era consejero de la Bolsa Mexicana de Valores y miembro de varios consejos de administración en los ramos automotriz, de construcción, de finanzas y telecomunicaciones, además del Grupo Mexicano de Desarrollo y sería bueno también acotar, que es cuñado del que era el titular de PEMEX en ese momento, José Antonio González, sí, uno de los hombres del círculo cercano de Luis Videgaray.

El lunes 01 de octubre de 2018, desde Madrid, España, Luis Videgaray, el hombre más poderoso del sexenio que terminó, y el consejero de cabecera del expresidente Peña Nieto, anunció su retiro “de la vida pública”:

“Nunca he pensado en mí como un político de carrera, y para mí termina una etapa maravillosa al servicio de mi país”. Videgaray habló de comenzar “una etapa diferente, lejos de la política y del servicio público”.

El retiro de la vida política de Videgaray estaba trazado desde meses atrás, para colaborar, en Nueva York, gestionando inversiones de grandes capitales para la firma financiera más poderosa del mundo, claro, estamos hablando de BlackRock.

A pesar de las filtraciones y de que la propia firma de administración de inversiones estadounidense BlackRock rechazó a finales de junio de 2018 haberle ofrecido empleo al entonces secretario de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray, al concluir el Gobierno de Peña Nieto, el asunto era evidente.

Aprovechar las relaciones en los círculos de poder de México, los del pasado y del entrante; su experiencia y conexiones en su paso por la titularidad de la Secretaría de Hacienda, y su papel como secretario de Relaciones Exteriores, que incluye la estrecha relación con la Administración de Donald Trump, a partir de su polémica amistad con el yerno, Jared Kushner; era un paquete irresistible para BlackRock.

El pasado 12 de abril, Larry D. Fink, CEO de BlackRock, se reunió con el presidente López Obrador, sin embargo, este no era el primer encuentro entre los dos; el 07 de mayo de 2018, durante la campaña presidencial, el entonces candidato López Obrador, informó que se había reunido ese día con el alto ejecutivo norteamericano para darle a conocer su proyecto de nación y disipar las dudas y temores sobre el mismo.

Ese mismo día, en un mitin masivo en Iztapalapa, el candidato presidencial afirmó:

“Me reuní con el presidente de una compañía financiera que administra fondos en el mundo, se llama BlackRock, es la administradora de fondos financieros más grande del mundo”.

Como resultado del encuentro del 12 de abril, en una carta enviada al mandatario mexicano el 18 de abril y hecha pública el pasado 02 de mayo, el director ejecutivo de la firma, Larry Fink, aseguró que BlackRock está lista para asociarse en la construcción de infraestructura en México y apoyar el plan de desarrollo del sur del país propuesto por el presidente Andrés Manuel López Obrador:

“Estamos preparados para asociarnos en la construcción de infraestructura de servicio de internet en todo el país y para desarrollar el Istmo de Tehuantepec”, escribió el empresario y financiero estadounidense en una comunicación divulgada por el equipo del presidente, quien la calificó como “una muestra de que hay confianza en México”.

“Gracias por compartir detalles de algunos de los proyectos clave en los que tú y tu administración están trabajando. Como dije, BlackRock está firmemente comprometido con México”, expresó.

En la misiva, también manifestó su interés por realizar un foro de inversionistas en México, lo que fue celebrado por López Obrador, quien consideró que se trata de una señal de confianza para la economía nacional:

“Mi equipo está trabajando actualmente en identificar una fecha para celebrar un foro de inversores entre BlackRock y tu administración. Espero tener la oportunidad de conectar en ese evento”, manifestó.

Indiscutiblemente, la participación del jugador más grande y poderoso, en cuestión de gestión de activos financieros en el mundo, es una gran noticia para el futuro económico de nuestro país; México requiere inversión productiva para reactivar su economía y si esta es la vía, hay que celebrarlo, pero también es indispensable tener claro que el interés de un gigante como BlackRock no es obra de la casualidad, en la política no existen, así como quienes podrían estar involucrados, a qué intereses responden y a cambio de qué se dan, o se dieron estas negociaciones.

El objetivo de este texto es plasmar los hechos y darles un contexto en una línea de tiempo más amplia para generar juicios razonables con información más completa, porque lo que es un hecho irrefutable es que las telarañas de BlackRock en México se empezaron a tejer sin desperdicio, desde hace varios años.

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