Las propuestas de @MaxKaiser75

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México, no cabe duda, parece estar cada vez más dividido y polarizado políticamente.

De una parte quienes, en todo su derecho, apoyan incondicionalmente al gobierno del presidente López Obrador y aplauden todas sus declaraciones y decisiones. De otra quienes, también en el pleno ejercicio de su libertad, critican a ultranza todo lo que hace y decide, señalando con dedo flamígero cualquier frase que salga de su boca. El equilibrio y el justo medio  se han perdido.

Quienes votaron por el radical golpe de timón, hartos de décadas de engaños, de corrupción y de abusos, quieren no haberse equivocado y apuestan su resto a que el nuevo Gobierno hará realmente el milagro de transformar a México en un país mejor y a los mexicanos en seres intachables de espíritu y actuar impolutos. De esos plumajes que cruzan el pantano y no se manchan como en el poema de Díaz Mirón.

Quienes no lo hicieron, o se han arrepentido de su elección, ven sus determinaciones con desconfianza y temor, poniendo en evidencia los manifiestos errores que a sus ojos han significado  decisiones que suenan más a capricho que a acciones de Estado reflexivas y responsables.

La cancelación del NAIM en Texcoco y la sustitución de este por el de Santa Lucía, el proyecto del Tren Maya, el de la refinería en Dos Bocas, la creación de la Guardia Nacional con un mando castrense y el uso de memoranda para instruir a su gabinete a brincarse disposiciones constitucionales, en lo que el poder legislativo, resuelve en definitiva sobre los temas pendientes en su agenda.

Son estos solo algunos ejemplos de las acciones que más ámpula han levantado en buena parte del sentir social.

Palabras aparte ha merecido la reciente presentación del Plan Nacional de Desarrollo que, a los ojos de muchos, tiene más visos de catecismo, que de un proyecto estructurado de desarrollo para el futuro del país.

En esta vorágine de ideas y de conceptos ideológicos contrapuestos, las redes sociales se han tornado en una jungla cada vez más cerrada y salvaje, en las que abundan las serpientes y alimañas más ponzoñosas, pero que también, aunque de forma excepcional, son reducto de pensamientos sabios y de ideas coherentes, ajenos a la descalificación a ultranza que, por momentos, parece poblarlas mayoritariamente.

Voces críticas pero a la vez reflexivas, gente a la que hay que seguir y escuchar pues sin duda son signo de esperanza y de aliento para una sociedad harta de demagogia.

Dentro de este selecto grupo de gente pensante y actuante sobresale entre otros, a mi juicio, Max Kaiser (@MaxKaiser75), a quien descubrí hace poco, un joven y brillante líder de opinión, quien en días pasados publicó en Twitter un breve video con cinco sencillas propuestas para ser un ciudadano útil que quiera realmente servir a México.

Estos son, a saber:

1.- Tenemos que entender mejor a México, hay que estudiar y leer más sobre nuestro país, para conocerlo, entenderlo y servirlo mejor.

2.- Hay que voltear a ver al otro, vernos a la cara, aceptar y reconocer nuestras diferencias para tratar de comprendernos mejor.

3.- Salir de nuestro letargo y tomar acciones proactivas sin esperar a que otros hagan lo que nosotros estamos dejando de hacer, en pocas palabras comprometernos para trabajar responsablemente en beneficio del país.

4.- Volver a ser críticos y valientes, no tener miedo de llamar a las cosas por su nombre, llamar mentira a la falta de veracidad, corrupción a la falta de honestidad en todas sus variantes y fraude a la manipulación engañosa. Solo diciendo las cosas como son en realidad, vamos a ser capaces de cambiarlas.

5.- Soñar con un país mejor. No podemos, bien dice Max, renunciar al sueño de tener un país mejor. En pocas palabras más justo, más igualitario, más próspero, desarrollado, ajeno a la violencia, más inclusivo y más tolerante.

Las propuestas de Max son tan claras, evidentes y positivas que ningún conciudadano con un mínimo de inteligencia podría cuestionar. Sin embargo con frecuencia, lo evidente se ahoga en la corriente del día a día, en donde la crítica a ultranza y los juicios y condenas vertidos a la ligera son más populares y llaman por desgracia más la atención.

Hay que seguir a personas como Max Kaiser y compartir sus ideas. Ante una oposición desdibujada y dividida, se necesitan nuevos liderazgos. Es, en jóvenes profesionistas talentosos como él, ajenos al lodazal de la partidocracia, la corrupción y la mentira, donde está sin duda cifrado un mejor futuro para México.

Aquí nos vemos, yo voy derecho…

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