LAS IZQUIERDAS, ENAMORADAS DE UNA PIEDRA

Alejandro Encinas, Porfirio Muñoz Ledo y la misma Ifigenia hicieron un llamado a celebrar un acuerdo entre las izquierdas –léase PRD y MORENA -para sacar al PRI del poder en el 2018.

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El homenaje a Ifigenia Martínez -una gran mexicana-, organizado por la senadora Dolores Padierna en la casona de Xicoténcatl derivó, después de las elecciones del pasado 4 de junio, en una especie de catarsis.

Alejandro Encinas, Porfirio Muñoz Ledo y la misma Ifigenia hicieron un llamado a celebrar un acuerdo entre las izquierdas –léase PRD y MORENA -para sacar al PRI del poder en el 2018.

Lo curioso del caso es que uno y otro orador insistía, como han venido insistiendo, desde hace meses, en hacer realidad una unidad que consideran lógica, normal, razonable, justa y natural.

¿Hasta dónde puede ser lógica, normal, razonable, justa y natural esa unidad, cuando Andrés Manuel López Obrador ha calificado en reiteradas ocasiones al PRD como un partido de oportunistas y mercenarios?

Cuando ha rechazado de cien maneras esa alianza, les ha dado con la puerta en las narices y les ha dicho de cien maneras que no los necesita.

A los experimentados líderes de la izquierda mexicana se les ve atrapados en sus propios dogmas, por no decir que en sus errores.

Insisten en creer que sin López Obrador no hay izquierda.

Tal vez nunca se han hecho una pregunta obvia: ¿AMLO es de izquierda? ¿Alguna vez, estimado lector, lo ha escuchado definirse como socialista, comunista o, cuando menos, como un socialdemócrata?

Nunca, ¿y sabe por qué? Porque no lo es.

Sus adláteres aseguran que MORENA es la verdadera izquierda. ¿Sí? Pues ¿quién le dio la concesión o el monopolio?

El tabasqueño, más que formar parte de un pensamiento de izquierda , pertenece única y exclusivamente a la doctrina del resentimiento. A la consigna de la calumnia y el odio.

Pero ese es otro boleto. Lo importante es destacar que los perredistas están buscando la unidad a través de un espejo distorsionado.

A ver si me doy a entender: la izquierda, en el mundo, es mucho más que un hombre. ¿O no? La izquierda son ideas, es un proyecto de nación, es una actitud ante la vida, es una forma de ejercer y practicar la política.

¿Por qué entonces circunscribir el destino de la izquierda a un individuo? Por cierto, a un individuo que, aunque cree serlo, no es Dios.

Seguir pensando en forma antropocéntrica e idolátrica, rasgarse las vestiduras y creer que sin AMLO la humanidad y el proyecto social llegó a su final, es condenar al progresismo a la mediocridad política.

¡Volteen a ver lo que está sucediendo en otras latitudes donde los partidos y movimientos políticos se están nutriendo de las nuevas ideas de libertad y progreso generadas por sociedades emergentes y dejen de estar obsesionados por una piedra!

Los perredistas necesitan de un siquiatra. Sufren de alienación. Han perdido personalidad e identidad. Se las robó el mesías.

No han logrado superar el rechazo y el desprecio de su profeta. Un profeta al que todos creen de izquierda, pero que en realidad…no lo es.

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