En las fronteras de Israel, la rivalidad de los drones

07 de septiembre de 2018.-Secuencia que muestra la caída de un dron israelí, después de que palestinos le lanzaron una red. Foto: Said KHATIB / AFP)
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Israel, que estuvo en la vanguardia en el uso de aviones militares sin piloto, ve hoy como su superioridad tecnológica es desafiada por Irán y sus aliados del Hezbolá libanés, que también desarrollan drones de uso militar.

La última semana ha sido reveladora de esta compleja partida de billar celeste.

Israel bombardeó el 24 de agosto una aldea siria, afirmando que respondía a un ataque de un dron “kamikaze” iraní.

Al día siguiente, dos drones -israelíes, según Líbano- cayeron en la periferia sur de Beirut, un feudo del movimiento Hezbolá chiita, que prometió una respuesta.

Luego, el día 28, el ejército libanés disparó contra drones israelíes que sobrevolaban su espacio aéreo.

Este domingo, el Hezbolá afirmó haber “destruido” un “vehículo militar” israelí en el norte de Israel. El ejército israelí replicó bombardeando el sur de Líbano.

Además, en Irak, una fuerza paramilitar integrada por numerosos grupos armados proiraníes acusó en agosto a Israel de un ataque con drones contra una de sus bases.

Israel no reivindicó la paternidad de los drones caídos en Beirut, pero aseveró que el Hezbolá intenta desarrollar misiles de precisión en sus cuarteles, lo que podría haber establecido mediante drones de vigilancia.

Precisamente, Israel “peina” el espacio aéreo de su vecino para recopilar información. Desde 1982, durante su intervención en la guerra de Líbano, dispone de una tecnología que entonces era de ciencia ficción para muchos combatientes sobre el terreno: un dron espía.

En los años 1970, tras la Guerra de Yom Kipur, Israel comenzó a desplegar drones de vigilancia.

Durante la “primera guerra de Líbano, en 1982, el sistema ya era operativo. Se trataba de una tecnología de inteligencia en tiempo real (…) a través de cámaras”, explica a la AFP el francoisraelí David Harari, quien dirigía este proyecto en las industrias aeroespaciales de Israel y es considerado el “padre del dron israelí”.

Progresivamente, estos drones integraron cámaras infrarrojas, láseres “señaladores” para identificar objetivos precisos, y después sistemas de “inteligencia electromagnética”, con micrófonos y radares, resume.

“Los militares recibieron la orden de utilizarlos, pero expresaron en tono burlón: ‘¿qué vamos a hacer con un avión tan pequeño como este'”, recuerda.

Después de 1982, las cosas cambiaron. “Israel fue el primer país en crear un programa nacional de introducción de un sistema de estas características en su doctrina militar”, señala Harari.

El dron se impuso progresivamente en el del dispositivo del ejército y la “nación emergente” israelí.

Actualmente, unas 50 “start-ups” locales trabajan en el desarrollo de prototipos de drones, según el ministerio de Economía, que cifra en varios miles de millones de dólares los ingresos del país por este concepto.

Entre 2005 y 2013, Israel fue el mayor exportador de drones a nivel mundial, según un estudio de una consultoría especializada.

Pero, esta industria avanza muy rápidamente merced a la miniaturización, la comercialización de aparatos de entretenimiento a bajo costo y el surgimiento de nuevos actores como China, Rusia e Irán, en un sector hasta hace poco casi monopolizado por Israel y Estados Unidos.

“Hoy todo el mundo está en este negocio”, señala Uzi Rubin, exresponsable de los sistemas antimisiles en el ministerio de Defensa israelí y actualmente analista del Instituto de Jerusalén para la Estrategia y Seguridad (JISS).

Hoy en día, los grupos armados pueden introducir cargas explosivas en drones para realizar ataques contra instalaciones estratégicas o bases militares.

“Es una amenaza para todos los ejércitos, y es por ello que todos buscan soluciones. Las mismas consisten en destruir o interceptar estos aparatos”, indica Rubin a la AFP.

Empresas israelíes como Skylock y Elbit desarrollan actualmente tecnologías que permiten tomar el control remoto de drones sin dañarlos, y así recuperar sus datos.

En octubre de 2012, un dron de vigilancia iraní controlado por el Hezbolá atravesó el mar Mediterráneo para sobrevolar 30 minutos el desierto del Néguev, donde se encuentran las instalaciones nucleares israelíes, antes de ser derribado.

Y, el año pasado, Israel acusó a Irán de hacer volar uno de sus drones en su espacio aéreo.

El auge de los drones en Irán permite a su aliado libanés Hezbolá dotarse de nuevas capacidades aéreas de inteligencia y ataque, señaló recientemente la investigadora israelí Liran Antebi.

La guerra entre Israel y Hezbolá en 2006 fue la “primera de la historia” en que el número de horas de vuelo de los drones fue “superior” al de los aviones pilotados, según un estudio de la universidad de Tel Aviv. Pero entonces, los drones eran sobre todo israelíes.

Israel mantiene hoy su superioridad tecnológica, pero “el Hezbolá es cada vez más una organización militar equipada de sistemas punteros como drones militares y comerciales, escribió Antebi.

A su flota de drones, el Hezbolá añade tal vez sistemas antidrones. “Cada vez que los drones israelíes entren en el espacio aéreo de Líbano, trataremos de derribarlos”, dijo esta semana su jefe, Hasán Nasralá.

(AFP)

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