Las expectativas del Dr. Gatell

21 de abril de 2020.- El presidente Andrés Manuel López Obrador y el subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell al anunciar el inicio de la Fase Tres de la contingencia sanitaria por la pandemia de covid-19
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Al subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell la salud pública parece no importarle mucho.

Lo que en realidad le interesa, y lo presumió con orgullo durante su comparecencia del lunes en el Senado de la República, es cumplir con las expectativas del Presidente Andrés Manuel López Obrador.

(…) me increpaban diciéndome que satisfago las expectativas del señor Presidente. Sí, por supuesto y con muchísimo orgullo; con mucho orgullo”, admitió el funcionario.

Quizá por eso achaque al sobrepeso, la hipertensión y la obesidad el mayor número de muertes por COVID-19 en México (aunque sólo el 45% de los fallecidos sufría hipertensión, 39% diabetes y 26% obesidad).

Tal vez por ello privilegie el etiquetado frontal en los alimentos para advertir efectos adversos en la salud, en lugar de promover el ejercicio para revertir el problema, o impulsar paralelamente ambas propuestas.

Esto, a pesar del llamado que los niños triquis basquetbolistas (reconocidos internacionalmente) recientemente le hicieron a impulsar más el deporte antes que apoyar la prohibición de comida chatarra, como ocurrió en Oaxaca, que fue la primera entidad en legalizarlo.

Quizá su corta visión de la problemática lo haya llevado a presumir camas vacías en lugar de implementar el uso riguroso del cubrebocas como lo han recomendado científicos y especialistas a nivel a mundial, para controlar la propagación del virus SARS-COV2.

Pero, ¡cuidado!

Lo que le está ahorrando al Gobierno federal en la realización de pruebas de detección de COVID-19 por considerar que la vigilancia epidemiológica no depende de ellas, podría resultar a largo plazo contraproducente, pues a mayor número de contagios, más muertes y más personas con secuelas que podrían derivar en un problema de salud pública, o agudizar el que actualmente existe por padecimientos como diabetes y problemas cardiovasculares pues, a decir de la propia Organización Mundial de la Salud (OMS), los efectos en pacientes con COVID que incluso tuvieron un cuadro moderado de la enfermedad, se están saliendo de control.

Ahora empezamos a ver estos efectos en corazón, cerebro, pulmones o salud mental”,  declaró este semana Maria Van Kerkhove, directora técnica de la OMS para COVID-19, quien reiteró el llamado a controlar los contagios pese a que la mortalidad por el virus sea relativamente baja, de sólo 0.6 por ciento de los casos.

Yo ya pasé por ahí, y créanme que no es nada grato (ni barato) tener que visitar a médicos internistas, cardiólogos y endocrinólogos para atenderse dolencias cardíacas y de otra índole que coincidentemente aparecieron después de padecer la enfermedad.

Así es que, si AMLO y Morena quieren prolongar su estancia en el poder para concretar la llamada 4T, deberían comenzar a ocuparse realmente de la situación y dejar de soñar con la llamada inmunidad de rebaño.

Si el ahorro es su prioridad, deben tener en cuenta el costo para la salud pública a largo plazo que va implicar la negativa a hacer un esfuerzo real para controlar la propagación del virus.

La salud no es un juego, ni tampoco debe ser vista como un gasto, sino como una inversión.

Aquí y ahora, más allá del fanatismo, hay problemas que merecen más atención que colgarnos un penacho, a menos que a éste quieran acompañarlo con un silbato de la muerte para hacer más simbólico lo que nos está pasando en la actualidad.

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