La sumisión de Rosario Piedra Ibarra

“No hay espectáculo, en verdad más odioso, que el de los talentos serviles”.- José Martí

10 de diciembre de 2019.-Andrés Manuel López Obrador, presidente de México, y Rosario Piedra Ibarra durante la entrega del Premio Nacional de Derechos Humanos 2019 en Palacio Nacional
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Tras su desaseado nombramiento como presidenta de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), Rosario Piedra Ibarra, ha ido de tropiezo en tropiezo, por decir lo menos. Su labor como la Ombudsperson nacional en los nueve meses que lleva al frente de la Comisión, ha dejado en evidencia su notoria incapacidad para dirigir dicho organismo al abandonar el eje rector del mismo: la defensa y protección de los derechos humanos.

Rosario Piedra, pasó de ser una activista reconocida por su lucha en contra de la tortura y la desaparición forzada, a formar parte del séquito de funcionarios que se someten a la voluntad de un solo hombre, el presidente Andrés Manuel López Obrador. ¿Quién podría imaginar que la hija de la cuatro veces candidata al Premio Nobel de la Paz, terminaría por ignorar a las víctimas para no incomodar al Gobierno en turno?

Bien dicen que la decencia no se hereda, que se construye día a día, y para muestra este botón.

En lo que va de la gestión de Rosario Piedra al frente de la CNDH, se han despedido a cerca de 200 trabajadores de forma irregular, violando sus derechos laborales, cesando de forma injustificada a unos, obligando a firmar su renuncia a otros, sin la indemnización que por ley les corresponde, sin compensación alguna. Así, por sus pistolas, porque quiere y puede, empleados de la Comisión se quedan sin su trabajo de un día para otro en plena pandemia.

Y en lo que cesa a unos, la espuria titular de la CNDH, designa a Boris Berenzon Gorn, exacadémico, destituido de la UNAM por plagio, como encargado de coordinar las acciones y programas de promoción y divulgación de la Comisión. Y a Arturo Tapia Lugo como Director de Difusión de la Dirección de Comunicación Social, cuyo nombramiento tuvo que echar para atrás ante la indignación y cuestionamientos de políticos y ciudadanos en redes sociales al ser difundido un video grabado en septiembre de 2019 donde Tapia Lugo fue captado insultando a empleadas de una tienda y golpeando en el rostro a una de ellas. ¿No revisa Rosario Piedra el historial de quienes invita a colaborar en su equipo?

La otrora defensora de los derechos de presos, perseguidos, desaparecidos y exiliados políticos, ha claudicado a su responsabilidad de proteger, promover y defender los derechos humanos de la población en general y de los grupos sociales más vulnerables. Su omisión al no impugnar el acuerdo militarista de López Obrador que viola nuestra Constitución y derechos humanos de ciudadanos, raya en la más profunda complicidad de una Ombudsperson que ha decidido que inclinarse al poder es más redituable que la lucha social en las calles.

Su ominoso silencio ante el embate diario del presidente a medios y periodistas críticos, ante el ataque del mandatario a organizaciones de la sociedad civil, ante la indolencia e ineptitud de un gobierno que deja sin medicamentos a niños con cáncer, ante la protesta de personal médico que lleva meses exigiendo insumos y equipo adecuado para protegerse en su combate contra la pandemia por Covid, ante el recorte presupuestal que afecta a mujeres víctimas de violencia, ante las graves violaciones a derechos de migrantes en manos de la Guardia Nacional y autoridades migratorias, y lo último, su decisión de no investigar abusos del Ejército, la ejecución extrajudicial de un joven grabada por los mismos militares en hechos ocurridos en Tamaulipas después de un enfrentamiento en julio pasado, lo dice todo.

El pasado 27 de agosto, en un comunicado, la CNDH “solicita a la SEDENA realizar una investigación exhaustiva para esclarecer los hechos ocurridos en Nuevo Laredo, Tamaulipas”.

“Investíguense ustedes solitos” les pide la presidenta de la Comisión Nacional de Derechos Humanos de México al Ejército. No se vaya a incomodar el presidente al hacer uso de sus facultades e investigar la violación a los derechos humanos en manos de los militares que tanto poder, presupuesto y apoyo, les ha otorgado.

Rosario Piedra Ibarra, ha renunciado a su responsabilidad de velar por la defensa de los derechos humanos de todos, ellos deciden qué víctimas, qué hechos, merecen su atención y tiempo, y por supuesto, cualquiera que derive en una afectación al gobierno lopezobradorista, y que derrumbe su México de caramelo, paz y felicidad, será minimizada o ignorada.

Complicidad, encubrimiento y servilismo. Qué derrota para un régimen que se vendió como transformador y distinto.

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