La sociedad dolida. El malestar ciudadano, Juan Ramón de la Fuente

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¿Qué le duele a México y al mundo?, ¿cuáles son los padecimientos sociales que urge sanar?

De cara a las elecciones presidenciales de 2018, el Dr. Juan Ramón de la Fuente –médico de formación y uno de los exrectores de la UNAM más respetados y queridos en la historia reciente del país– elabora un diagnóstico de las dolencias que aquejan a México y el mundo

La sociedad dolida. El malestar ciudadano es un análisis brillante sobre las dolencias, enfermedades y padecimientos más acuciantes de México y el mundo. El Dr. Juan Ramón de la Fuente –en su doble papel de médico experto y de lúcido observador de la realidad social– enlista los “achaques” que atenazan a Occidente: desde el encumbramiento de Donald Trump, hasta epidemias como el Zika, pasando por flagelos como el populismo, la inconformidad, la intolerancia, las drogas y las falencias del Estado de derecho.

De este modo, De la Fuente –uno de los exrectores de la UNAM más admirados de la historia reciente– alerta de las amenazas actuales a la democracia, el bienestar, la inclusión y la salud pública.

Gracias a ello, la obra cobra especial relevancia a la vista de las elecciones de 2018. El valor se multiplica porque De la Fuente ha sido recurrentemente señalado como posible candidato independiente a la Presidencia de la República.

Con una prosa que se mueve con solvencia entre el lenguaje de divulgación médica y el sociológico o politológico, De la Fuente ofrece una visión rigurosa y progresista de la situación actual. Ahora bien, la obra no se agota en la crítica. En un contexto de hartazgo social, en el que menudean las acusaciones y la queja llana, los análisis del ex rector dejan entrever vías de solución, propuestas de cambio y esperanza.

FRAGMENTO:

“Al ejercicio de la medicina no le es ajeno entender el impacto de las condiciones sociales, económicas o tecnológicas en la vida de la gente. Desde esa visión escribí estos textos para un público más amplio, diverso. Es muy variado el rango de temas tratados, pero la información, en apariencia dispersa, posee un hilo en común: entender la agenda social como un análisis clínico sobre nuestras dolencias sociales. El malestar ciudadano viene de la inconformidad, del hartazgo de la gente en respuesta a la injusticia derivada de un modelo de desarrollo global que, sin dejar de tener algunas ventajas, al menos potenciales, ha abierto más la brecha entre los que tienen y los que no, entre aquellas pocas vidas que los gobiernos han decidido proteger en relación a aquellas que han decidido abandonar.

Mientras los conflictos se agravan (la corrupción, la inequidad, el desprestigio de la política, la codicia de los mercados, la violencia colectiva, la imaginación depredadora de los charlatanes; el cinismo, el colapso de las fronteras, la soledad global, el grave daño climático, el rezago educativo no sólo lamentable sino abiertamente peligroso), lo que no parece remitir es la desconfianza ciudadana, la crisis de esos cuerpos que se mueven inestables en un mundo donde el empleo es escaso, donde la tecnología reemplaza a las personas, donde las mujeres o los periodistas mueren por razones inexplicables, donde la economía del consumo y el desecho están acabando con el planeta, donde los intereses remplazan a los afectos, donde la ignorancia se extiende como la más peligrosa de las enfermedades y origina a todas las demás. El repliegue del ciudadano a su vida privada es una secuela de ese resentimiento acumulado frente a todo tipo de disparidad.

La imagen de esa radiografía social se hace más evidente con el ascenso de Trump a la presidencia de Estados Unidos, que puede leerse como la respuesta de una sociedad que se creyó el discurso de un xenófobo (quien trata por cierto a algunos ciudadanos como si fueran focos de contagio), un tanto porque está dividida y pulverizada y otro porque está inconforme con los resultados de un modelo neoliberal cuya promesa de reducir la desigualdad nunca se cumplió.

Parece que hemos aceptado que lo político es necesariamente violento porque está sustentado sobre el principio de la exclusión. Y hoy, lejos de reconocer las diferencias, esa exclusión se ha vuelto más honda y es lo que caracteriza a esta época. Todos somos parte y testigos de la forma en que este mundo global ha improvisado una subordinación total a los mercados cuyas consecuencias han rebasado lo esperable…”

Juan Ramón de la Fuente (1951) estudió medicina en la Universidad Nacional Autónoma de México y psiquiatría en la Clínica Mayo de Rochester, Minnesota. Es profesor emérito de la UNAM, en donde fue coordinador de la Investigación Científica, director de la Facultad de Medicina y rector durante dos periodos. Fue también secretario de Salud de México, presidente de la Academia Mexicana de Ciencias y de la Academia Nacional de Medicina. Dirigió la Junta Directiva del Programa de la ONU contra el Sida en París, la Asociación Internacional de Universidades en la UNESCO y el Consejo de la Universidad de las Naciones Unidas en Tokio.

Es autor o coautor de veintidós libros y sus publicaciones en revistas científicas registran miles de citas en la literatura internacional. Por sus contribuciones como investigador en el campo de la salud mental y las adicciones, recibió el Premio Nacional de Ciencias y Artes en 2006. Es doctor honoris causa por diecinueve universidades en México, Canadá, Estados Unidos, Europa y Sudamérica.

Actualmente preside el Consejo del Aspen Institute en México y coordina el Seminario de Estudios sobre la Globalidad en la UNAM. Los títulos de los últimos libros en los que figura como autor principal son Salud mental y medicina psicológica (2014), Marihuana y salud (2015), A quién le importa el futuro (2016) y El reconocimiento de las diferencias (2016). En esta casa editorial ha publicado Universidad rediviva -junto a Ignacio Solares, en 2015- y Voces de Iberoamérica (2012).

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