La reticencia de Trump a perder, un rasgo de su personalidad y una apuesta

Donald Trump durante su discurso del jueves 05 de noviembre en la Casa Blanca. Foto: Brendan Smialowski / AFP
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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se convirtió en esos “perdedores” que detesta y se ve amenazado por acciones legales, pero su negativa a admitir su derrota ante Joe Biden puede ser una apuesta política.

Aunque el recuento de votos no ha concluido, los republicanos multiplican sus recursos judiciales y el propio Trump acusa a los demócratas de haber “robado” la elección, pero sin presentar pruebas.

“Los rasgos que permitieron a Donald Trump establecer su modelo autoritario en la presidencia -arrogancia, brutalidad y la idea de que debe ser defendido de sus enemigos- torna ahora difícil que acepte la derrota”, según Ruth Ben-Ghiat, profesora de historia de la universidad de Nueva York.

“Es más fácil decir que la elección fue amañada que admitir que sus políticas fueron rechazadas por una cantidad suficiente como para garantizar su derrota”, dijo esta académica especializada en líderes autoritarios.

Admitir la derrota sería “una humillación pública”, añadió.

El psicólogo John Gartner describió a Trump como un “narcisista maligno” y dijo que podría aplicar una política de “tierra quemada” durante la transición hacia la investidura de Biden, el 20 de enero del año que viene.

Ciertamente “perdió poder sobre el pueblo” pero mantiene “el apoyo de partidarios fanáticos que son peligrosos”, añadió.

31 de octubre de 2020.-Donald Trump en su discurso en el aeropuerto regional Pittsburgh-Butler en Butler, Pensilvania

– Los “perdedores” de la guerra –

Trump se ha negado a decir si cederá pacíficamente el poder.

“Debe asegurarse de no ser visto como un ‘perdedor’, sino como una víctima de fuerzas del ‘Estado en la sombra’ que se unieron desde que llegó al poder”, afirma Lawrence Douglas, profesor de derecho de la universidad Amherst y autor del libro “¿Se irá?”, una obra sobre Trump publicada recientemente.

Esto se debe a que Trump heredó el carácter “dominante” de su padre, según su sobrina, la psicóloga Mary Trump, autora de un libro sobre el clan familiar.

A su juicio, el mandatario aprendió a “mentir para hacerse valer” tras presenciar las humillaciones sufridas por su hermano mayor y eso lo convirtió en un narcisista mentiroso.

En septiembre, la revista The Atlantic afirmó que en 2018 el presidente calificó de “perdedores” y “tontos” a los soldados estadounidenses muertos en la Primer Guerra Mundial.

Tanto Trump como la Casa Blanca negaron esa información que parece ser el eco de afirmaciones similares hechas en la campaña de 2016.

– La “marca” Trump –

Trump atacó públicamente al fallecido senador republicano John McCain, héroe de la guerra de Vietnam en la que fue hecho prisionero y torturado durante más de cinco años.

“Es un héroe porque fue capturado. A mí me gustan los que no son capturados”, había dicho Trump.

Además de las característica personales, la reticencia a admitir la derrota podría tener un origen más prosaico. Porque una vez fuera de la Casa Blanca sus problemas judiciales podrían ser más complicados.

En Nueva York es objeto de dos investigaciones que podrían terminar en demandas judiciales: una por fraude fiscal, fraude en seguros y manipulaciones contables y otra por préstamos y ventajas fiscales fraudulentas.

También varias mujeres lo denunciaron por acoso o agresiones sexuales.

Asimismo, tras haber recibido más de 70 millones de votos, mantiene una postura de hombre fuerte que podría servirle para volver a postularse a la presidencia en 2024, cuando tendría 78 años.

“Me inclino porque el presidente se mantendrá involucrado en la política y lo pondría absolutamente en la lista de personas que probablemente se postularán en 2024”, dijo su exjefe de gabinete de la Casa Blanca, Mick Mulvaney.

Durante cuatro años, Trump “logró tejer y fortalecer un rencor compartido con su electorado”, dijo Douglas. Y pese a la derrota, la “marca” Trump atraerá partidarios, estimó.

01 de septiembre de 2020.-Donald Trump y el fiscal general William Barr

Por lo pronto, el jefe del Departamento de Justicia de Estados Unidos, Bill Barr, le dio este lunes a fiscales federales de todo el país una autorización general para abrir investigaciones sobre irregularidades en el voto, mientras Trump sigue afirmando que perdió las elecciones presidenciales debido a que hubo fraude.

Barr, un leal escudero de Trump, indicó en su carta a los fiscales de todo el país que esto no es una indicación de que el Departamento de Justicia tenga ya evidencia de casos genuinos en la elección que ganó el demócrata Joe Biden.

Sin embargo, esto libera a los funcionarios de antiguas restricciones para este tipo de investigaciones, en medio de un agudo debate político en Estados Unidos en el que los republicanos denunciaron que hubo votos ilegales e ilegalidades en el conteo, sin aportar evidencia.

“Dado que las votaciones en las actuales elecciones concluyeron, los autorizo a investigar denuncias significativas de irregularidades en el voto y en el proceso de recuento, antes de la certificación de las elecciones en sus jurisdicciones”, indicó Barr.

El alto funcionario nombrado por Trump dijo a los fiscales que “estas investigaciones o revisiones deben ser conducidas cuando hayan denuncias que sean claras y aparentemente creíbles de irregularidades, que si se comprobaran ciertas, podrían potencialmente tener impacto en el resultado de la elección federal en un determinado estado”.

Después de esta notificación, el jefe del servicio responsable de delitos electorales, que supervisa las investigaciones de fraude, Richard Pilger, anunció su renuncia, según varios medios nacionales.

Pilger explicó su decisión en un correo electrónico enviado a su equipo. “Después de estudiar las nuevas reglas y sus ramificaciones, desafortunadamente tengo que renunciar a mi cargo”, escribió, según el New York Times.

Habitualmente, las investigaciones de fraude son competencia de los estados, que establecen sus reglas.

La política hasta ahora del Departamento de Justicia ha sido de esperar que los recuentos de votos estén certificados, se complete el recuento y que ya hayan concluido las elecciones antes de implicarse.

El equipo del mandatario lucha por impugnar los resultados y revertirlos en varios estados claves donde Biden ganó por un estrecho margen: Pensilvania, Nevada, Georgia y Arizona.

Estos votos le dieron al demócrata la mayoría en el Colegio Electoral suficiente para ganar la elección presidencial de Estados Unidos.

(AFP)

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