La responsabilidad social no viene en un gafete

Jenaro Villamil. (Imagen de archivo)
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Conozco a Fernando Coca desde hace casi 10 años. No son muchos, pero sí los suficientes para identificar y conocer algunas de sus virtudes.

En el terreno profesional, fue mi jefe y más tarde mi compañero, lo cual fue posible gracias a sus enseñanzas y orientación.

Le gusta el riesgo y el rigor, características elementales en el contexto en el que ambos nos desarrollamos laboralmente, o al menos intentamos hacerlo.

En mi caso particular, lo mismo me dio oportunidad de exhibir a la lideresa del sindicato más grande de América Latina, que acompañar por el país a un grupo de actores conformados exclusivamente por gente pequeña, con lo que pudimos poner en evidencia la forma cómo las autoridades hacen de lado a ese sector vulnerable de la sociedad.

¿Qué quiero decir con esto? Que el señor sabe trabajar en equipo y no escatima en difundir temas, aunque estos no sean precisamente los más rentables.

Con Fernando Coca discutimos, no una, sino mil veces, las cualidades y defectos de quien ahora es presidente de México, Andrés Manuel López Obrador. Y, ¿saben qué?, siempre defendió su causa. Tanto, que dejó el trabajo de muchos años y que profesionalmente más lo había impulsado, para irse con él al movimiento de la mal llamada 4T.

El presidente lo nombró director general de Canal 14 pero, como mucho de lo que dice Andrés Manuel, este cargo era un invento.

Obedeció su consigna: desterrar la corrupción.

Lo cesaron hace algunos días porque al encargado del Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano, Jenaro Villamil, le estorbaba su liderazgo, su compromiso y su iniciativa personal.

Hábil como es, Fernando Coca no se fue de Canal 14 sin presentar las denuncias que en su andar de los últimos días fue acumulando en el morral.

Se presentó ante los principales medios de comunicación y desmenuzó todo lo que vio y oyó.

Villamil, solo fue a un espacio a dar su versión.

Lo dijo abiertamente y sin tapujos: Fernando Coca se va, no porque haya denuncias de corrupción en su contra (como insinuó un tal Ernesto Villanueva en un texto publicado en SDP), sino porque no se institucionalizó.

Con Carmen Aristegui, Villamil acusó a Coca de algo muy grave: querer contratar a un equipo de gente que venía de Televisa para conformar su equipo. Para él, los que trabajamos en la televisora no valemos la pena. No tenemos compromiso social y menos aún la capacidad de participar en la transformación del país.

Jenaro, sepa bien algo: trabajé casi ocho años en Chapultepec 18. Soy originaria del estado que alberga al municipio más pobre, no solo de México, sino de toda América Latina. Egresé y ME TITULÉ de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. No pertenezco, ni quiero pertenecer, a ningún grupo de poder. Soy producto del esfuerzo y no del privilegio. Cuando me mandaron a cubrir Presidencia, agradecí la deferencia, pero preferí seguir picando piedra en temas referentes a los grupos vulnerables de la sociedad, porque la responsabilidad social no la establece ningún gafete. Esa viene incluida con la personalidad.

Sepa también, que Fernando Coca no es un farsante, como lo es quien aceptó un puesto público sin cumplir con los requisitos elementales para desempeñarlo, llámese título profesional. A eso también, se le llama deshonestidad. Estaremos pendientes de sus resultados.

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