Con la paz se puede vencer al narcotráfico: Gustavo Roque

Si se cambiara el modelo belicista y se decidiera buscar la paz, los resultados se verían en tres o cuatro años

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Resolver el grave problema de inseguridad que parece empeorar con el tiempo es una necesidad urgente, pero hasta el momento ninguno de los últimos Gobiernos ha controlado a los grupos delincuenciales que tienen en jaque a la población.

Sin embargo, en unos días se llevara a cabo un ejercicio académico que propone cambiar el modelo para combatir la delincuencia, especialmente a los delitos relacionados con el narcotráfico.

En entrevista, Gustavo Roque López, presidente del Colegio Nacional de Doctores en Administración, nos presenta detalles del diplomado “Construcción del proceso de paz en México”, el cual busca explorar opciones para la construcción de una propuesta de paz.

En primera instancia surge la pregunta, ¿Existe una guerra en México?

“Puedo afirmar con toda certeza que México es un país en guerra”, aunque aclara que  hay una controversia que se centra en que, el concepto de guerra se aplica cuando las hostilidades se llevan a cabo entre dos ejércitos regulares del Estado nación, aunque no es el caso de México, la batalla se libra entre el Estado y “movimientos violentos de naturaleza económica”.

Reitera, “por supuesto que es guerra, y para esto la teoría de la guerra nos da el marco de análisis, estamos hablando de una guerra de cuarta generación, cuya primera característica es el combate entre el ejército regular y los movimientos violentos de naturaleza económica, como lo es el narcotráfico, el cual no persigue fines políticos, ideológicos, religiosos ni étnicos, sino solamente económico-financieros”.

Afirma que en las guerras de cuarta generación no hay declaración de guerra, no aplican tratados convenciones, ni protocolos.

Manifiesta que “por supuesto no hay respeto a los derechos humanos, la razón: el combatiente no se distingue de la población civil, pues ahí se protege, utiliza a la población civil como escudo, se mimetiza con ella”.

Lo cual plantea un problema estratégico de cómo llevar a cabo hostilidades en este tipo de guerras.

“No hay un territorio para la guerra, puede estar presente en Mérida y mañana en Tijuana, para pasar a Villagrán en Salamanca; el frente de batalla puede ser una calle, un barrio, una colonia o una población”.

Así que considera necesario cambiar el rumbo de la guerra en términos cualitativos y cuantitativos, “el primer gran cambio en la nueva estrategia, es que la paz es ahora el eje estratégico, se desplaza por primera vez el eje que prevaleció durante los últimos doce años, aunque hay quien dice que antes que Felipe Calderón declarara la guerra contra el narco hay seis años atrás”.

Si el eje era imponer la fuerza policial-militar al crimen organizado, “ahora el objetivo fundamental es construir la paz”.

¿Cómo se va a construir la paz?

“Se identifica el arma que se va a utilizar, que es la más efectiva que se ha desarrollado para este tipo de guerras en la doctrina militar occidental, que es el impacto de los programas sociales, en sus tres vertientes: empleo, estabilidad económica, y salud y educación”.

“El centro de gravedad no bélico que se busca destruir es la base social del narcotráfico, pues ahí radica su fuerza, es un punto sumamente importante porque la estrategia abandona el lenguaje belicista y de ocho vertientes estratégicas solo una o dos se refieren a la estrategia policial-militar, todos los demás es refieren a cómo estructurar esta arma”.

Asegura que 2018 cierra como el año más violento de la guerra, termina con 34 mil 202 muertos, y enero tendrá alrededor de 3 mil, y febrero otro tanto porque la guerra tiene una inercia que no se detiene de la noche a la mañana.

“Entre los 34 mil muertos hay 816 feminicidios, lo cual muestra otro problema social que no estaba visibilizado”.

La estrategia para conseguir la paz debe definir áreas de operaciones, aunque todo el territorio lo necesita, se tiene que hacer por regiones ¿cómo se delimita una región? “Por la capacidad de cobertura de programas, porque de lo que se trata es de construir tejido social”.

“Estimamos que por cada narcotraficante hay un soporte social de siete integrantes de las sociedad civil, que pueden ser familiares, amigos, vecinos, y es una base social muy importante”.

De tal forma que llega un punto en que la sociedad civil se vuelve normal vivir esa crisis de inseguridad.

Roque López acusa que “existía una espiral de silencio, todo mundo comienza a decir solo lo que es políticamente correcto, durante 12 años, la sociedad civil, la comunidad académica, los intelectuales guardaron silencio respecto al problema y se alinearon con el discurso”.

“Se hablaba de imponer la fuerza y ganar la guerra contra el narcotráfico, si hoy buscamos en la comunidad académica, en las revistas de divulgación las ideas de los intelectuales, hemos encontrado solamente dos ensayos sobre cómo construir la paz en México, frente a 35 mil artículos de cómo hacer la guerra y cómo cuidar la seguridad nacional en México”.

Lo cual, asegura llega a provocar una enorme indiferencia social hacia el conflicto.

Con la estrategia de buscar la paz, “se trata de ir a la estructura social, y el alto al fuego es controlar el área, y una vez que se alcanza estamos en condiciones de iniciar la justicia transicional, donde se trata de sancionar los delitos más graves, no ofrecer amnistía, pues incluso los tratados internacionales impiden negociar ese tipo de delitos”.

El segundo punto es constituir comisiones de la verdad que cumplen con cuatro objetivos, primero romper con la cultura de la negación, por ejemplo, “el caso de San Fernando, donde no se puede alegar que no ha pasado nada, cuando es un cementerio”.

Se deben documentar las violaciones a los derechos humanos.

El tercer punto es construir la memoria histórica, donde se establecerá “qué fue lo que ocurrió, e investigar la corrupción, pues es eso es el lubricante del narcotráfico, parafraseando a López Portillo”.

“Después viene la reparación del daño, donde aparecen las voces de las víctimas, sobre todo la voz de la mujer, pues detrás de cada desaparecido, o de cada muerto, hay una madre, una esposa, una hija que constituyen la memoria social que hay que estructurar”.

El diplomado proporciona elementos para saber “qué es la guerra, qué es la paz, analizamos 13 procesos de construcción de paz, vemos desde Colombia, que es un gran ejemplo de cómo construir la paz, así como los casos de El Salvador, y Guatemala”.

Pero también contempla otros conflictos como ETA, ERI, o la guerra de Medio Oriente o los conflictos vivos de Siria, Irán, Afganistán o la guerra de Vietnam, “donde el ejército más poderoso del mundo perdió, porque su sociedad civil decretó el fin de la guerra”.

“Con esas herramientas puedes construir estrategias para la paz”.

Considera que “México perdió 12 años en cambiar se discurso para enfatizar que lo que necesitamos es construir la paz. Perdimos 12 años y 300 mil muertos, aproximadamente, pues sabemos que en la guerra, las cifras es lo que menos tiene precisión”.

Cuando Calderón declara la guerra lo hace en un sentido coloquial, pues no puedes declarársela a un enemigo interior, debes tener convenciones, como lo establece la convención de Ginebra.

Esta fue una declaración como la que hizo Nixon en su momento con la llamada War on Drugs.

“Estados Unidos desarrollo una escala de apoyo social para la guerrilla, la aplicó en Nicaragua, y ahí encontró que no podía invadir ese país, porque tendría que matar a prácticamente todos los nicaragüenses para ganar la guerra”.

Haciendo el símil en el caso nacional, es preguntarse “cómo vas a ganar la guerra si por cada narcotraficante que tiene rostro, hay siete personas que lo apoyan, que son la tía, la mamá, la cuñada, la esposa y los hijos”.

“El narcotráfico está totalmente mimetizado con la población civil, entonces no se puede ganar la guerra pues se tendrían que violar derechos humanos a diestra y siniestra”.

“La guerra contra el narco es ganable, pero no en los términos en que actualmente se plantea, pues no se puede imponer la fuerza bélico-militar, pues son muchos frentes, ya que se puede abatir uno, pero dejas activos a 99”.

“De implementarse esta estrategia se podrían ver resultados en dos o tres años, pero pacificar un área de operaciones nos puede llevar un mes o menos, por eso se tiene que hacer por regiones”.

“Para quienes vamos a participar en el diplomado que somos el Belisario Dominguez, el Tec de Monterrey, la Universidad Metropolitana, así como elementos de la Marina y el Ejército es un ejercicio que nos permite estructurar la estrategia”.

Considera que “por primera vez un grupo de expertos se reúnen para en un laboratorio de ideas, dar propuestas para la paz, y dejar el discurso de seguridad nacional y cómo ganarle al narcotráfico”.

“Con la paz venceremos al narcotráfico, estoy plenamente convencido que una vez que seleccionemos un área geográfica y se aterricen los modelos en ese momento alcanzaremos la paz”.

Refiere que “La guerra ha alcanzado niveles inimaginables y tiene inercia propia, pero cuando comience a construir la paz, también tendrá inercia propia y nadie la para”.

Analizaremos durante 120 horas diversos enfoques los problemas y proponiendo soluciones, es la forma que encontramos de aglutinar a expertos y a todos los sectores de la población, para opinar sobre las soluciones para construir la paz.

Los ejércitos de las potencias, una vez que retiran a sus elementos del frente de batalla, les preguntan cuáles fueron las experiencias sobre lo que vivieron en el frente de guerra, esa información se procesa y en una semana ajustan estrategia, estructuras organizacionales y ajustan el tipo de armamento que están utilizando, para volver al campo de batalla, eso no se llama prueba y error, sino investigación-acción.

Vamos a partir con un modelo, pero lo vamos a ir nutriendo en la medida que vaya tocando campo, me parece que es un documento que leído con inteligencia puede cambiar el curso de la guerra.

El Diplomado Construcción del Proceso de Paz en México está a cargo del Centro Universitario Integral Ius Semper, y se llevará a cabo del 29 de marzo al 03 de agosto.

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