La nueva oposición, desdibujada después de la debacle

Fotos: cuartoscuro.com
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Muy probablemente ninguno de los partidos de oposición, ni el que ostentaba el poder, tenía la menor idea de lo que ocurriría después del 01 de julio con la conformación de la Cámara de Diputados y la Cámara de Senadores, si bien es cierto que en su interior todos vislumbraban el triunfo de López Obrador para la Presidencia, nadie creía, probablemente ni siquiera en Morena, que la mayoría del Congreso la tendrían de la manera tan apabullante como se dio.

Suficiente con recordar la recta final de la campaña donde el propio tabasqueño llamaba al voto para sus diputados y senadores, y a la oposición tratando de hacer conciencia del voto diferenciado como una estrategia para evitar la debacle, que finalmente se consumó.

Han pasado 45 días desde que se celebró la elección y los distintos partidos políticos se han dedicado a fijar ciertos posicionamientos, todos coincidentes como si se tratara del mismo guion: ser una oposición responsable que señalará fallas, errores e incongruencias de la futura administración. Convertirse en una alternativa contra el “hiperpresidencialismo” y las tendencias autoritarias, como la intolerancia a la crítica, el culto a la personalidad y el retorno a la “verdad oficial”, por lo que se convertirán en férreos defensores de la libertad de expresión.

Todos coinciden también en la necesidad de reivindicar la pluralidad democrática y de establecer auténticos equilibrios institucionales, contrapesos y mecanismos de rendición de cuentas.

Después de sus procesos de evaluación, introspección y “autocrítica” – que al parecer no existió – concluyen en que fueron víctimas del voto de castigo, cada uno de ellos por razones distintas, las del PRI son las más claras: grotesca corrupción e impunidad, simulación, saqueo y engaño. Finalmente, no tuvieron la capacidad de conectar con el electorado y siguen sin entender las verdaderas razones.

Los minúsculos grupos de poder dentro de cada uno de los partidos políticos abatidos, se ha planteado la idea de refundarse, de cambiar el nombre, de resurgir como el “Ave Fénix” detrás de nuevas siglas o colores, sin darse cuenta que ellos quieren permanecer controlando los órganos partidarios, las posiciones legislativas, los grupos clientelares que pudieron conservar y hasta las futuras candidaturas, cuando en realidad una gran parte del rechazo de la ciudadanía y de su propia podredumbre está en ellos mismos, las mismas camarillas que se han repartido pequeños cotos de poder pretenden seguir repartiéndose las miserias que quedaron en cada una de las franquicias del negocio político nacional.

Si no entienden por qué perdieron realmente, si no entienden su realidad actual y la ruta que deben seguir ¿cómo pretenden ser una oposición y contrapeso de una mayoría aplastante?

Definitivamente hay elementos valiosos de distintos colores, tengo el gusto de conocer a varias mujeres y hombres que pueden aportar, sin embargo, ante una oposición tan desdibujada y tan poco articulada como se ve, tal vez esas voces fuertes y acostumbradas a dar la pelea, tengan poco eco en el campo de batalla.

¡Cuidado!, podríamos ser testigos en los primeros meses de la próxima Legislatura de una migración que reduzca aún más las posiciones de oposición, esa sería una muestra sin desperdicio del oportunismo político.

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