La nueva era de alquimia electoral

La empresa británica Cambridge Analytica encontró la forma de influir en los votantes, a través de propaganda y noticias falsas dirigidas

AFP PHOTO / Daniel LEAL-OLIVAS
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La alquimia electoral tuvo en Cambridge Analytica una nueva manera de influir en los resultados de los comicios.

Todo comenzó con un aparentemente inocente ejercicio académico del profesor Aleksandr Kogan de la Universidad de Cambridge en 2013, pues desarrolló de manera personal un test de personalidad para aplicarlo en Facebook, donde cerca de 265 mil usuarios participaron.

Para ingresar al test, los participantes debían conceder permiso para acceder a información personal, así como a su red de amigos, sin el consentimiento de estos últimos. De esa forma Kogan fue capaz obtener información de cerca del 15 por ciento de la población de Estados Unidos.

Kogan recopiló de esa forma las actualizaciones de estado, sus likes, e incluso hasta mensajes privados; al contar con semejante mina de oro, decidió vender la información.

Según la red social, los datos recopilados en su plataforma solo pueden ser usados para propósitos de la misma aplicación, y no pueden ser transferidos o vendidos.

Alexander Nix, fundador de Cambridge Analytica  compró ese banco de datos, y comenzó a plantear una premisa “si conoces la personalidad del elector, puedes ajustar mucho más tus mensajes y multiplicar el impacto”.

La empresa comenzó a trabajar con los republicanos Ted Cruz y Ben Carson en su carrera por hacerse de la candidatura presidencial, sin embargo al ser derrotados, se acercaron a Donald Trump, a través de Jared Kushner.

Fue así que llegaron a trabajar al lado de Stephen Bannon, entonces asesor de Trump, y de inmediato comenzaron a enviar no solo publicidad personalizada a los usuarios de las redes, sino que desarrolló noticias falsas que se replicaron por internet.

Christopher Wylie, un exempleado de Cambridge Analytica, afirmó: “Imagina que estás navegando online y empiezas a ver un blog por aquí y un sitio de noticias por allá, que se ven creíbles aunque nunca escuchaste hablar de él, y empiezas a ver por todos lados una cantidad de noticias que no ves en los grandes medios, entonces te cuestionas por qué los grandes medios no están cubriendo estas noticias increíbles que estás viendo en todos lados”.

Es donde Wylie asegura que el usuario comienza a “establecer la desconfianza en las instituciones” como los medios de comunicación, y así se consigue que cambie sus decisiones, es “deformar la percepción de los votantes”.

Se calcula que Cambridge Analytica tenía la capacidad de lanzar en promedio 50 mil anuncios diarios y que hoy pocos dudan que resultaron claves en una elección presidencial que se decidió por solo 77 mil votos en tres estados de la Unión Americana.

A pesar de que Brad Parscale, el gurú digital de la campaña de Trump en 2016 ha negado que los datos de la empresa británica les fueran útiles, recientemente fue nombrado jefe de campaña para la reelección.

En una grabación con cámara escondida, Alexander Nix confiesa que Cambridge Analytica ha recurrido a estrategias como emplear prostitutas para desacreditar candidatos. Y aseguró que su recolección de información va más allá de Estados Unidos, pues afirma que han trabajado en “México, Malasia y ahora nos estamos moviendo en Brasil, China y Australia”.

Cabe recordar que en noviembre de 2017, Andrés Manuel López Obrador, pidió al Instituto Nacional Electoral investigar el papel de Cambridge Analytica en México,  pues decía que se usaban extranjeros para encuestar en México, y acusó al Gabinete de Comunicación Estratégica de estar ligada a la empresa británica y cuestionaba: “Quién pompó? ¿Quién pompó esas encuestas?

Así que ya comenzarán a salir en México los trapos sucios y los deslindes, pues incluso con la llegada de Cambridge Analytica a nuestro país se vio a la jefa de operaciones, Arielle Dale Karro muy cercana al calderonista Ernesto Cordero y a Vicente Fox.

(Con información de El País, BBC Mundo y Huffpost)

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