Con “La niña aburrida”, Joselo Rangel estrena faceta infantil

Editado por Planeta

Foto de Instagram: @joselo.oso.rangel
- Publicidad -

Joselo Rangel, guitarrista de Café Tacvba, una de las bandas más importantes del rock en español, estrena público con su libro infantil “La niña aburrida”, del cual es autor en colaboración con la ilustradora peruana Nori Kobayashi.

Joselo, tiene una trayectoria literaria con títulos como “Los Desesperados”, Crocknicas Marcianas, donde por lo regular describe a detalle la escena musical en la cual tiene bastante experiencia.

Los trabajos de crónica que ha realizado, tanto en sus libros como en relatos, de alguna forma cubren una parte relacionada con las giras, los festivales, las anécdotas, de lo cual existe muy poca literatura, ya que muchas de las revistas que describían a detalle las funciones, los shows y los ambientes, previo a que se documentaran en redes sociales a todo el mundo, ya no existen, así que se agradece que alguien nos ponga en los entretelones del show musical.

En “La niña aburrida” describe la historia de una niña que está cansada de jugar sola, y en una ocasión, al mirarse en un espejo se da cuenta que su reflejo en realidad es otra niña idéntica a ella y puede salir de ahí para jugar con ella, de pronto, cada vez que se ve al espejo salen más niñas, lo cual le parece genial. Hasta que comienza a volverse un problema.

En entrevista telefónica, Joselo nos detalla cómo ha sido su incursión en este nuevo mercado:

¿Es más exigente el público del Vive Latino o el infantil?

He tenido mucha suerte y estoy muy contento por eso, el hecho de los 30 años que llevamos como Café Tacvba es gracias al público que nos sigue, pus si no hubiéramos tenido tanto éxito, seguramente hubiéramos tocado solo un rato, porque si no hay público no hay grupo, pero nos ha ido increíble, no tengo más que agradecer todo esto que nos ha sucedido, y respecto a los libros, también estoy muy contento, pues desde muy chico los libros han sido mi pasión.

Siempre soñaba con publicar, con escribir, me gusta mucho la ciencia ficción y la fantasía, entonces aunque no he escrito libros propiamente de ciencia ficción, es algo que a veces se cuela en mis historias, en mis cuentos o en la novela, y ahora con este libro infantil hay mucha fantasía, mucha imaginación, incluso el espejo funciona como un umbral hacia otro lado.

Estoy contento con lo que ha ocurrido con “La niña aburrida”, y ahora con las redes sociales, sí hay un contacto con el lector, algo que antes era mucho más difícil, ahora me han estado mandando videos de niños con el libro, leyéndolo, lo cual es muy agradable.

¿Cómo fue el origen?

Este cuento se lo conté a mis hijas, cuando eran más chicas, les contaba cuentos a la hora de dormir, y este surgió una noche improvisando, y ahora verlo publicado y compartiéndolo con otros niños, más allá de mis hijas es muy agradable.

Sí hay esta idea de que somos muchos dentro de nosotros mismos, de repente cuando en La niña aburrida comienzan a salir sus réplicas, alguien puede decir que son sus fantasmas o sus demonios, porque lo que hacen estas niñas que salen del espejo es dedicarse a hacer un montón de travesuras, cosas que tal vez ella no se atrevería.

La niña aburrida recibe el consejo de su hermana mayor, que le dice que tiene que aprender a jugar sola, entonces empieza a armar un rompecabezas y cosas que son solitarias como dibujar o colorear un mandala y leer un libro.

La colaboración con Nori Kobayashi.

Nori es una ilustradora peruana y comenzamos hace unos años a trabajar en el libro y se nos hacía raro que ya habiéndolo terminado no salía, pero ahora lo agradezco, porque salió en un momento propicio por lo que estamos viviendo: la pandemia, el estar recluidos, estar encerrados en casa, y el tema del libro tiene que ver con el ocio, el aburrimiento y aprender a estar con uno mismo, tal vez esa era la razón que no saliera el libro, pero salió en el momento en que tenía que decirle algo al lector.

En este tiempo, muchos hemos aprendido a estar con nosotros mismos, porque aunque estés en familia o en pareja, hay una parte que tiene que aprender a aceptar los sentimientos que van surgiendo, hay una parte en el libro donde la niña termina de leer y se da cuenta que también se aburre, pero dice “está bien, me siento bien conmigo misma”, eso también es importante en estos tiempos de pandemia, donde no queremos sentir tristeza, ansiedad o aburrimiento pero hay que darle oportunidad a todos los sentimientos que tenemos.

El dejar fluir todos los sentimientos yo creo que es lo más sano, existiendo un equilibrio en ello.

El final es abierto no como los de series de televisión, como para que siga la siguiente temporada sino como para la reflexión, a mi es el tipo de historias que me encantan y que de repente las terminas y la historia no termina ahí, pero esa historia ya no te la va a contar el autor sino que tú solo te la vas a imaginar.

Yo soy muy fan de Philip K. Dick, y tengo toda esa escuela, soy lector de todos esos autores, y a los niños también les llama la atención, porque a veces uno podría pensar que a los niños hay que contarles historias que acaben bien, pero los niños también tienen esta parte en la que les gusta el misterio o a veces sentir miedo, yo lo veo en mis hijas que de pronto una decía “quiero ver otra vez Coraline” pero yo le recordaba que le daba miedo, y respondía “sí, pero me encanta”.

Ahora ellas ya están en cosas más fuertes, como en las películas de terror, que luego yo soy el que me quedo pegado en la mente y nada más estoy piense y piense, entonces es algo que también existe en los niños, y hay que ver, conforme el libro se vaya dando a conocer, ver que qué dicen los niños con ese final.

¿Libros infantiles en un futuro?

Lo que me gustó mucho es trabajar con Nori Kobayashi, ella es muy fan de Café Tacvba, entonces fue así que la conocí, un día que fuimos a Lima, Perú a tocar, nos regaló un dibujo a cada uno de los integrantes del grupo y el dibujo que me hizo era, yo como un oso con lentes, leyendo en un sillón y me encantó el dibujo, fue cuando pensé “quiero hacer algo con esta ilustradora”, nos pusimos en contacto, le mandé la historia y fue así que comenzamos a trabajar, vía internet y ahora que ya veo el trabajo en las librerías y que funciona muy bien, me gustaría repetir la mancuerna, aún no lo hemos platicado pero a mí se me ocurren historias que podría mandarle a Nori, así que seguramente haré algo con ella otra vez.

Comentarios