En La Meca, los peregrinos se protegen del coronavirus y se encomiendan a Dios

Peregrinos caminan alrededor de la Kaaba. Foto: Abdel Ghani BASHIR / AFP
- Publicidad -

En el peregrinaje a La Meca, Nadia Bitam dice no temer al coronavirus, pero como los demás fieles que llegaron a la ciudad santa justo antes de la suspensión de visas por las autoridades sauditas, ella toma sus precauciones.

“Estamos en las manos de Dios”, aseguró Nadia (50 años), quien se considera “afortunada” al haber llegado de Argelia cinco días antes de que Riad decidiera suspender la concesión de visas para la “Umra”, la peregrinación que atrae cada mes a varias decenas de miles de musulmanes.

Se encuentra a pocos metros del santuario más sagrado del islam, la Kaaba, una estructura cúbica envuelta en una tela negra bordada de oro y a la que los musulmanes de todo el mundo recurren para orar.

“No tengo miedo (…) Tomamos precauciones”, dijo Nadia, al señalar las mascarillas blancas que cubren la parte inferior de su cara y la de su hermana que la acompaña.

Arabia Saudita, aún no afectada por la epidemia COVID-19, suspendió el jueves “temporalmente” la entrada de peregrinos que se reúnen en la ciudad santa, una medida sin precedentes para prevenir la llegada del nuevo coronavirus que se extiende por el golfo, sobre todo en Irán, que registra el mayor número de muertos después de China.

Los suelos de la Gran Mezquita sagrada se lavan cuatro veces al día, se retiraron unas 13.500 alfombras de oración y otras fueron desinfectadas, según las autoridades. Cada año, La Meca recibe a millones de fieles para la Umra.

Entre ellos, Hosam Eldin Ali, un joven turco de 21 años que estudia la ley islámica -la sharia- en la Universidad de al Azhar en El Cairo. “¿Cómo podría tener miedo en la casa de Dios? Incluso si estuviera infectado, moriría como mártir aquí”, expresó.

– “Pérdidas importantes” –

Robina Mahmoud, guía de un centenar de peregrinos que llegaron de Holanda, dice que siempre se asegura que todos lleven mascarilla, beban agua y se laven las manos regularmente.

“Eso ciertamente nos protegerá, pero el resto está en las manos de Dios”, dice la joven, que, bajo sus anteojos, lleva también una mascarilla.

Con cientos de miles de fieles en peregrinación, las mascarillas se agotaron en las farmacias cercanas a la Gran Mezquita.

“La demanda en los últimos dos días no tiene precedentes. Vendí 200 cajas en tres días, nuestras existencias para todo el mes”, afirmó un farmacéutico sirio.

En cambio, los negocios no son buenos para los hoteleros. “Grupos enteros (de peregrinos) cancelaron sus reservaciones debido a la suspensión de visados”, lamentó Mahfouz, un expatriado egipcio que alquila habitaciones en varios hoteles de la ciudad santa.

“Siempre cuento con pérdidas, son importantes. Al menos 20 habitaciones se cancelan diariamente. Lamentablemente, esto ocurre en la temporada alta de la Umra”, confirmó un empleado de un hotel cerca de la Kaaba.

– “Seguridad de las personas” –

Las autoridades sauditas, apoyadas por las instituciones musulmanas más importantes como la Universidad al Azhar, sostienen que su decisión es justificada.

“Cada mes tenemos cientos de miles de peregrinos de todo el mundo. Si (el virus) llega a aquí y se propaga, será una epidemia mundial”, explicó un funcionario saudita que pidió el anonimato.

Para el reino, que tiene una observación muy estricta del islam, “la seguridad de las personas es más importante que la práctica de la Umra”, aseguró.

En 2003, Arabia Saudita suspendió la concesión de visas para la Umra pero solo a algunos países de Asia, debido al Síndrome Respiratorio Agudo Severo (SRAS), que dejó 774 muertos en el mundo, balance ampliamente superado por el nuevo coronavirus.

Además de la medida actual sobre la Umra, Riad suspendió la concesión de visados turísticos a nacionales de siete países, incluidos los más afectados por el virus, como China, Italia y Corea del Sur.

Las autoridades sauditas todavía no se han pronunciado sobre posibles medidas de precaución en la organización del Hajj, la gran peregrinación de La Meca que se celebrará este año entre finales de julio y principios de agosto. En 2019 congregó a unos 2,5 millones de fieles.

(AFP)

Comentarios