La ineptitud mata

Octavio Romero Oropeza, director de Petróleos Mexicanos
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El pasado 01 de marzo se dio a conocer que un paciente que recibía tratamiento de hemodiálisis en el Hospital Regional de Pemex en Villahermosa, Tabasco, falleció tras habérsele suministrado medicamento contaminado con la bacteria Klebsiella Pneumoniae y que 67 derechohabientes más se encontraban afectados en su estado de salud, de los cuales seis de ellos estaban hospitalizados, graves, en terapia intensiva.

A los días, José Alonso Novelo Baeza, el titular de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), acusó a la empresa Laboratorios PISA S.A. de C.V. de ser la responsable de producir dicho medicamento. Novelo Baeza afirmó que la farmacéutica era una de las cinco empresas que estaban bajo investigación del Gobierno federal por prácticas monopólicas, acusada de estar relacionada con el reciente desabasto de medicamentos del sector salud.

Dicha empresa rechazó los señalamientos en su contra y emitió un comunicado de prensa donde informó que tras la notificación por la contaminación de heparina sódica se trasladó al hospital de Pemex en Villahermosa, donde, después de realizar distintos estudios concluyeron que el medicamento no fue fabricado ni distribuido por sus laboratorios, aparte de denunciar anomalías que contenía el producto que les fue administrado a los pacientes de hemodiálisis: adulteración y reutilización de los frascos, variaciones en el volumen de la solución y sus características, sellos violados, número de lote borrado, así como alteraciones en su empaque secundario (caja de cartón). En el mismo comunicado la empresa Pisa afirmó que no tiene ningún vínculo con José Roche Pérez, señalado como el proveedor de la heparina sódica a Pemex. Dicho sujeto, quien se promociona en páginas de internet como agente de ventas de gobierno y privado de algunos laboratorios, le habría vendido a Pemex 24 cajas con 50 frascos de heparina sódica, según consta en una factura fechada el 24 de septiembre de 2019 difundida en diferentes medios de comunicación, la factura tiene registrada un domicilio en la colonia Municipalidad en Villahermosa, Tabasco, donde no hay ninguna empresa establecida, sino una casa en aparente abandono.

Al día de hoy han fallecido nueve personas envenenadas por el medicamento contaminado y las autoridades se niegan a asumir la responsabilidad por la tragedia. Como el director de Pemex, Octavio Romero

Oropeza, quien se dignó a dar la cara dos semanas después de que seis personas fallecieran víctimas del medicamento pirata que les fue administrado.

Oropeza visitó a los pacientes enfermos y escuchó los reclamos de sus familiares, dos semanas después de que estalló la crisis en el hospital de Pemex.

Pero la indolencia no para ahí, el Gobernador de Tabasco, Adán Augusto López, afirmó que el caso es un asunto federal” que debe ser atendido por la Fiscalía General de la República, en pocas palabras, que a él ni lo volteen a ver porque no puede hacer nada y como Pilatos, al igual que el resto de las autoridades implicadas, se lava las manos.

¿Quién va a responder por estas muertes? ¿Por qué el silencio de la Secretaría de la Función Pública? ¿Dónde está el secretario de Salud? ¿Por qué tuvieron que transcurrir dos semanas y cinco muertos después para que la Cofepris emitiera una alerta sanitaria contra el lote de heparina sódica contaminado? ¿Por qué José Luis Oramas Vargas, director del hospital de Pemex no ha sido separado del cargo? ¿Quiénes son los responsables de comprar medicamento de dudosa procedencia a un particular que registra como domicilio una casa abandonada?

Para el Presidente Andrés Manuel López Obrador, el conocimiento y la experiencia no son elementos necesarios para el desempeño de un cargo público, lo ha dicho en reiteradas ocasiones, con que tengan un 90% de honestidad y 10% de experiencia es suficiente.

Pero, ¿qué ocurre cuando se combina el 10% de capacidad de los servidores públicos de su Gobierno con la política de austeridad que a rajatabla reduce presupuestos a dependencias que se ven imposibilitadas a operar con eficiencia, en armonía con instituciones debilitadas en su autonomía y con funcionarios que cuando López Obrador pregunta la hora le responden la hora que usted diga, Presidente”? Lo estamos viendo, puede provocar la muerte.

Seguir sosteniendo en sus cargos a funcionarios que lejos de asumir su responsabilidad ante la tragedia salen huyendo, es corrupción. Cubrir a funcionarios ineptos no habla bien de la lucha frontal contra la corrupción que presume el Presidente todos los días desde Palacio Nacional, es evidencia, que al igual que en las pasadas administraciones, la cobija del amiguismo y la impunidad los sigue cubriendo.

Si la honestidad fuera realmente el valor supremo por el cual este Gobierno se rige, varios de sus funcionarios ya hubieran dimitido al saberse rebasados por un cargo que les quedó grande. Pero no es así, la realidad es otra, la vivimos a diario, mientras tanto, los muertos por su ineptitud se siguen acumulando.

18 de marzo de 2020.- Trabajadores del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana se manifestaron por los decesos de varias personas en el Hospital Regional de Pemex

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