LA IGLESIA ROMPE EL SILENCIO

- Publicidad -

El semanario Desde la Fe, órgano oficial de la Iglesia católica dedicó el editorial del pasado domingo a los cien días de gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador.

De manera suave y cuidadosa, pero al mismo tiempo de forma puntual, el medio hace una critica al estilo de gobernar.

“En estos 100 días -señala el semanario- hemos visto mucha confrontación entre el presidente y sectores que piensan distinto; hemos escuchado descalificaciones y se ha hecho más evidente y preocupante una polarización política y social que divide a actores que deberían trabajar juntos”.

Ya sabemos que en las dictaduras los jefes de Estado se dedican a destruir tanto desde el discurso como en los hechos a sus oponentes. Es el caso cercano de Venezuela o de Nicaragua, pero en México no habíamos tenido ese tipo de experiencia.

Llama la atención que la Iglesia católica haya decidido levantar la voz. Eso significa que comienza a ver luces de alarma.

Y es que, desde el púlpito presidencial se ha tomado la decisión de sustituir la política, sinónimo de acuerdo, alianzas de unidad, por la confrontación.

Los resultados están ahí y la Iglesia los señala: un país con niveles crecientes de inseguridad y violencia.

El semanario Desde la Fe también habla de algo interesante. Dice que, para cambiar el país,  es necesario buscar la unidad y reconciliación nacional.

Esto me trajo a la mente a Nelson Mandela. Ese gran líder sudafricano que pasó 27 años en la cárcel por luchar contra la discriminación de su pueblo.

Mandela, como ustedes recordarán, ganó las elecciones y se dedicó, como presidente, a desmontar el sistema racista, injusto y empobrecedor que se había apoderado de Sudáfrica durante décadas.

Pero, ojo. No lo hizo dividiendo y confrontando a negros con blancos. No lo hizo atizando odios y rencores ancestrales. Se negó a gobernar como un suicida y homicida de su nación.

El presidente López Obrador ha mencionado en su interminable retórica a Mandela. Pero solo mencionado. Haría falta que lo leyera y, de verdad, lo entendiera.

Comentarios