LA GOTA ENVENENADA

El solo intento de imponer Fiscal, constituye en estos días, además de un mal cálculo, una grave falta de visión y sensibilidad política.

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El Procurador General de la República, sea quien sea y se llame como se llame, no debe ser el Fiscal General de la nación.

La estrategia para que el actual titular de la PGR se convierta en cabeza de la nueva Fiscalía ya envenenó la política nacional, provocó una crisis constitucional en el Congreso y amenaza con contaminar la sucesión presidencial.

El error debe ser corregido, y pronto. La única forma de hacerlo es aprobando la iniciativa que el Presidente de la República envió al Senado en noviembre del año pasado para evitar que el Procurador en funciones ocupe, de manera automática, el nuevo cargo.

El solo intento de imponer Fiscal, constituye en estos días, además de un mal cálculo, una grave falta de visión y sensibilidad política.

No hay tema que más preocupe e indigne a la sociedad mexicana, en estos días, que la corrupción asociada a los más altos índices de  impunidad.

Y no hay reclamo más fuerte, por parte de la población, que poder contar con un Sistema Nacional Anticorrupción apuntalado por un abogado de la nación autónomo, sin vínculos, compromisos  o deudas políticas con partidos o grupos de poder. 

Como bien le dijo en una carta abierta al Senado de la República Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad: “el primer Fiscal de la República ha dejado de ser un asunto de gobierno, para convertirse en un asunto de Estado”.

Está a prueba, por consiguiente, la capacidad de los partidos de poder construir una institución que prestigie a México.

Corrupción e impunidad van a ocupar el centro de las campañas políticas presidenciales y el electorado va a calificar la credibilidad de los candidatos a partir de los compromisos que hagan y la autoridad moral que tengan para extirpar esos males.

Corregir el intento de imponer Fiscal, eliminar el “pase automático”, no es darle gusto a un personaje moralmente tan cuestionado, como es el dirigente nacional del PAN, Ricardo Anaya.

Es hacer todo lo necesario para darle a México un sistema de justicia fuerte, capaz de recuperar la credibilidad social y la solvencia moral de sus instituciones.

Los partidos ya cometieron, sin embargo, el error de convertir la figura del Fiscal en gota envenenada.

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