LA ENCUESTA

Cuando se consulta a los encuestados si el PRI debe seguir gobernando el país, el 80% responde que debe haber un cambio y solo 13% considera que ese partido debe permanecer en el poder.

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El diario Reforma publicó ayer domingo una encuesta donde el partido MORENA aparece en primer lugar con el 28% de la votación, seguido por el PAN con 23% y el PRI se desploma a la tercera posición con apenas 17%. Es decir, nueve puntos abajo del partido de López Obrador.

Después, viene la pregunta clave. Cuando se consulta a los encuestados si el PRI debe seguir gobernando el país, el 80% responde que debe haber un cambio y solo 13% considera que ese partido debe permanecer en el poder.

Gracias a esa y otras consultas podemos saber -a menos de un año de que se lleven a cabo las elecciones del 2018- lo que quiere el electorado. La pregunta es si el Estado Mayor del PRI, tiene conocimiento o está consciente de lo que opina la gente del partido en el gobierno.

Todo hace pensar que no lo sabe, no le interesa o no quiere saberlo porque todas las decisiones que se toman y las que no se toman también, son para que el Revolucionario Institucional pierda el poder.

La “lista negra” es cada vez más numerosa y ominosa. Empieza con el nombre de Javier Duarte cuya aprehensión resultó política y calculadoramente tardía con la obvia intención de provocar la debacle electoral del PRI en Veracruz.

Le sigue el ex Gobernador de Nuevo León, Rodrigo Medina, acusado, desde que estaba en el cargo, de haber desviado, cuando menos, 9 mil millones de pesos y cuya corrupción provocó que El Bronco ganara la elección.

Y luego podemos seguir con el Mandatario de Chihuahua, César Duarte, felizmente prófugo, quien utilizó la gubernatura para comprar casas, ranchos, condominios y, ¿por qué no?, crear su propio banco.

El abuso de poder, pero sobre todo la impunidad, hizo que Acción Nacional le arrebatara al PRI el poder.

En las últimas semanas se ha agregado el caso del socavón en el que tampoco se toman decisiones. Se insiste en que el secretario de Comunicaciones y Transportes siga en el cargo cuando es, si no el culpable, sí el principal responsable.

Todo eso, más lo que se pueda añadir, es la causa de que el PRI haya caído al tercer lugar de las preferencias electorales.

Todo esto sucede, se acumula y se agrava sin que haya una sola voz o decisión que haga pensar que al gobierno le interesa –¡ya no digo el país!- sino el 2018.

Por el contrario, la historia del 2000 parece estar a punto de repetirse. La orden parece ser clara: ¡brazos caídos, que llegó la hora de matar al PRI!

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