Entre la comprensión lectora y la falta de lectura

Foto: Monika Skolimowska/dpa-Zentralbild/dpa
- Publicidad -

¿Cuántas veces has leído en las redes sociales, aunque no sea dirigido para ti, el comentario “te hace falta comprensión lectora”?

La lectura es un proceso de interacción entre el pensamiento y el lenguaje; el lector necesita reconocer las letras, las palabras, las frases. Sin embargo, desgraciadamente cuando se lee no siempre se logra comprender el mensaje que encierra el texto; es posible, que se comprenda de manera equivocada, e incluso, de manera opuesta.

“La comprensión lectora es la capacidad de entender lo que se lee, tanto en referencia al significado de las palabras que forman un texto como con respecto a la comprensión global en un escrito”.

La comprensión lectora es un proceso más complejo que identificar palabras y significados; esta es la diferencia entre lectura y comprensión. Es una habilidad básica sobre la cual se despliega una serie de capacidades conexas: manejo de la oralidad, gusto por la lectura y pensamiento crítico. Es una tarea cognitiva de gran complejidad, ya que el lector no solo ha de extraer información del texto e interpretarla a partir de sus conocimientos previos, pues tiene que analizar también el contexto de lo que está leyendo.

Leer sin comprender, es un esfuerzo en vano; leer para entender y aprender, requiere esfuerzos adicionales y un manifiesto interés sobre el tema en cuestión.

Las redes sociales, en particular Twitter, han revolucionado el mundo, en particular por la inmediatez, la cantidad, la velocidad y la forma en que intercambiamos información, en tan solo 280 caracteres.

Como suele suceder con todo, hay grandes cantidades de información de valor y grandes cantidades de basura, las que corren por la autopista cibernética.

Con relación a la información de valor, hay mucha que no es comprendida, otra parte es tergiversada y un tanto más, sacada de contexto, lo que termina convirtiéndola en basura.

Cada ser humano, tiene el derecho de expresar, transmitir y compartir toda la información que le parezca conveniente; en cada uno está la responsabilidad de juzgar la información, dependiendo del interés, de la fuente, el contexto y la propia información.

Es justamente en esta etapa donde la comprensión lectora es indispensable, ¿cómo podemos juzgar e incluso opinar, sin haber comprendido la información?

En los temas políticos, esta parte se pone aún más divertida porque cada quien pretende tener una interpretación de una misma realidad.

Hay hechos que no pueden estar sujetos a la pluralidad ni a la subjetividad, sin embargo, son manipulables con propósitos particulares, con agendas puntuales.

Adicionalmente, dentro de esta particularidad, nos encontramos con la información que en ocasiones se adjunta al tuit, conocida como vínculo o link, generalmente de una plataforma digital proveedora de información, que contiene una noticia, una columna de opinión, etcétera; y que al compartirlo cumple con el objetivo de dar un soporte o incluso, mayor “veracidad”, nada más alejado de la realidad en algunas ocasiones.

La manipulación de la información es el pan nuestro de cada día, desde las “fake news”, los encabezados de origen sin precisión, los textos de los tuits opuestos a la información contenida, o la información real compartida años después asumiendo que es del momento.

¿Por qué es tan fácil manipular a los navegantes orgánicos?

¡Porque la mayoría ni siquiera se toma la molestia de leer!

Hay una gran cantidad de tuits que contienen información adjunta, en algunos casos valiosa; en otros, simplemente basura; y en otros más, información falsa que tienen miles de interacciones (retuits y favoritos), y un número ridículamente inverso de quienes al menos abrieron el enlace.

De este pequeño número de personas, que afortunadamente decidió leer antes de compartir, algunos no leyeron la fecha; otros más, no terminaron de leer el texto; algunos lo leyeron íntegro, pero no lo comprendieron; y la gran mayoría de este universo de todos modos interactuó, coloquialmente les dicen que “solo por convivir”.

Si a la polarización y toxicidad de la red, le agregamos la falta de lectura y de comprensión lectora, el efecto multiplicador es irreversible.

Estos son los tiempos que vivimos, donde la manipulación también ha encontrado en las redes sociales una herramienta sin desperdicio.

Comentarios