La cloaca del PRI se declara lista

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Uno lee los nombres de los personajes que el PRI incorporó a su Consejo Político Nacional y por un momento pareciera ser un organigrama de esos que presenta la PGR cuando detalla la estructura delictiva de algún grupo criminal.  

En días pasados, el PRI incluyó a su Consejo Político Nacional personajes vinculados en casos de corrupción, señalados como operadores de ex gobernadores “incómodos”, líderes sindicales con historial truculento e inmersos en el océano de obscenos privilegios e impunidad que goza la élite política en nuestro país.  

Personajes sórdidos, de escasa solvencia moral. De ese calibre son los nuevos consejeros del PRI.   

El PRI en su estado de putrefacción más pura, se renueva y encuentra fortaleza en sus cloacas internas. Se alimenta del consejo de quienes han sabido maniobrar (ilegalmente) durante décadas para el tricolor.  

El diputado Jorge Carvallo Delfín, hermano de Karim Carvallo Delfín alcalde de Cuautitlán Izcalli durante el período (2012-2015) y calificado como el más corrupto en la historia del municipio izcallense del Estado de México, fue elegido por el entonces candidato presidencial Peña Nieto como su coordinador de campaña en Veracruz. Después en 2013 sería nombrado secretario particular de Javier Duarte.  

En 2014 pasó a ocupar el cargo de Secretario de Desarrollo Social, donde fue señalado por el desvío de recursos públicos. El diputado Jorge Carvallo Delfín es señalado como uno de los ex funcionarios de Javier Duarte implicados en la red de corrupción que saqueó las arcas veracruzanas.  

A Carvallo también se le relacionó con la creación de empresas fantasmas para comercializar medicamentos en el sistema de salud estatal, incluyendo medicamento clonado o apócrifo.

Otro diputado duartista que se incorpora al Consejo Nacional del PRI es Erick Lagos, ex secretario de Gobierno de Javier Duarte y secretario particular de Fidel Herrera.   

A Erick Lagos se le relacionó con el grupo delincuencial de los Zetas a raíz de una publicación que el periódico Reforma hiciera en 2012 donde señalaba que el líder de los Zetas, Raúl Lucio Hernández alias “El Lucky”, reveló su complicidad con el gobierno veracruzano y que pagaban una nómina de 30 millones de pesos mensuales a policías municipales y ministeriales, señalando a un funcionario de apellido Lagos como uno de sus enlaces con el gobierno.  

Jorge Carvallo Delfín y Erick Lagos, señalados como encubridores de grandes latrocinios en el Congreso de Veracruz, son los nuevos consejeros del tricolor junto con el polémico diputado Fidel Kuri Grajales, propietario del club de fútbol Tiburones, gracias al “regalo político” que Javier Duarte le otorgó al entregarle en comodato la explotación de la marca del equipo, sin que el estado de Veracruz recibiera a cambio contraprestación alguna. Y a quien benefició con la donación de terrenos y permitió guardar su avión privado en el hangar del Gobierno del estado.

Un impresentable más que se incorpora al Consejo Político Nacional del PRI es Carlos Romero Deschamps, de quien todos conocemos sus credenciales.  

Si uno se pregunta de qué “cualidades” tienen que presumir los personajes que se integran al Consejo Político Nacional de un partido, nos quedaría claro que en el PRI, entre más hundidos en el fango de corrupción y desacreditados ante la opinión pública estén, mejor calificados están para ser llamados a su operación política interna.  

La lucha por el 2018 será feroz y para que el PRI no salga de puntillas de los Pinos necesitará echar mano no solamente de todo el aparato gubernamental que tiene a su disposición, sino de todos aquellos personajes opacos, paniaguados, a los que la corrupción les corre por sus venas como cual sangre no destilan cuando se muerden la lengua ante dichos y actuaciones cínicas hemos visto, en su desfile de demagogia para engatusar al electorado. 

La fosa inmunda del priismo, su Consejo Político Nacional operará y lo hará con todo.  

Preparémonos, pues, para el salpicadero de estiércol, para los actos ilegales que se contarán por cientos, para la marrullería que lo hincha de orgullo; el PRI no quiere soltar el poder y desde el centro mismo de sus cloacas movilizará todos sus cuadros, estructura y personajes por demás siniestros para no perder el 2018.

El PRI-gobierno quiere seis años más de inmundicia política y como aguas negras que fluyen por los canales de sus estructuras internas por todo el país pretenden dinamitar todo dique que impida su paso, embarrándonos un sexenio más con la suciedad de sus gobiernos.

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