La bomba del Chapo Guzmán

Fotos: cuartoscuro.com
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Sería una mentira afirmar que no existían versiones sobre los sobornos que pagaba el Cártel de Sinaloa a altos funcionarios de los gobiernos mexicanos en turno, al igual que a altos mandos de las fuerzas armadas. Sin embargo, aunque sí se llegaba a mencionar, nunca apuntaban directamente al Ejecutivo, tal como lo afirmó en la declaración de apertura, Jeffrey Lichtman, uno de los abogados principales de Joaquín “Chapo” Guzmán, quien aseguró que el actual presidente de México, Enrique Peña Nieto, y su antecesor, Felipe Calderón, recibieron millones de dólares en sobornos por parte del Cártel de Sinaloa.

Este martes dio inicio el que es considerado el mayor juicio por tráfico de drogas en la historia de Estados Unidos y del mundo: el juicio contra Joaquín Guzmán Loera, radicado en la Corte Federal de Distrito del Este de Nueva York.

El Departamento de Justicia norteamericano considera a Guzmán como el narcotraficante más importante del mundo, por su trayectoria de casi 30 años en el tráfico de drogas, por sus alcances y territorios, por las diferentes rutas y por la amplia variedad de sustancias que aún trafica el Cártel de Sinaloa, del cual tanto las autoridades de EU como las nacionales, consideran como su máximo líder.

Con base en un documento en posesión del Departamento de Justicia de Estados Unidos, se preveía que testigos en el caso declararan sobre el pago de sobornos de Guzmán Loera a políticos y miembros de las fuerzas del orden público; pero nunca esperaban que se diera como parte de la declaración inicial de la defensa. 

En este juicio, el Chapo enfrenta diversos cargos, en primera instancia, el de ser la cabeza del Cártel de Sinaloa, conspiración internacional para fabricar y distribuir cocaína, heroína, metanfetamina y marihuana.

Los cálculos que tienen las autoridades, obviamente solo pueden ser estimados, hablan de que solo a territorio estadounidense introdujo ilegalmente unas 457 toneladas de drogas, que le podrían haber generado ganancias de 14 mil millones de dólares.

La evidencia que existe contra él, incluye más de 320 mil páginas de documentos, 117 mil archivos de sonido, docenas de fotografías y al menos una grabación de video, la que osó grabar él mismo durante la entrevista que le concedió a Sean Penn y Kate del Castillo, la cual consideran las autoridades como pieza clave por el nivel de autoincriminación.

La defensa de Guzmán, como parte de otra de sus estrategias, aseguró que el hombre que hizo los pagos fue el coacusado de la causa, Ismael “Mayo” Zambada, quien se encuentra prófugo de la justicia y ha sido señalado por los abogados del narcotraficante como el verdadero líder del Cártel de Sinaloa, no solo durante la ausencia del Chapo, sino siempre.

Zambada “ha pagado al actual y al anterior presidente de México (…) millones de dólares en sobornos”, sostuvo Lichtman.

El abogado exhortó al jurado a “mantener una mente abierta” y a tener en cuenta que la corrupción tanto en las fuerzas de orden público de México como en las de su país, es una posibilidad latente, de hecho fue muy específico: “Trabajan juntos cuando les conviene, Mayo y el Gobierno de EU”, comentó el defensor, citado por Reuters.

En otra cita hecha por The New York Times, el abogado Lichtman asegura que Guzmán Loera es en realidad un chivo expiatorio: “El mundo se centra en esa criatura mítica del Chapo y no se centra en el Mayo Zambada”.

De manera casi inmediata, la Presidencia de México, a través de su vocero, Eduardo Sánchez, calificó de “falsas y difamatorias” las acusaciones de la defensa del narcotraficante sobre el supuesto pago de sobornos al presidente Enrique Peña Nieto.

Sánchez destacó vía su cuenta de Twitter que el Gobierno de Peña Nieto “persiguió, capturó y extraditó” al Chapo, por lo que desestimó los señalamientos efectuados por Jeffrey Lichtman, uno de los abogados defensores del capo; lo que se le olvidó al vocero comentar fue que durante esta Administración, se había escapado el narcotraficante, a través de un túnel subterráneo y desde su celda, de manera completamente inexplicable, calificada como intrépida y audaz, la “fuga del siglo”, hasta el momento.

En una maniobra de nado sincronizado, el expresidente Felipe Calderón calificó como absolutamente falsas las declaraciones de la defensa del Chapo y negó en su cuenta de Twitter que Joaquín Guzmán o la organización criminal realizaran pago alguno a su persona.

Lo que es un hecho irrefutable es que la guerra contra el narcotráfico, en la que basó su Administración Calderón, tenía, supuestamente, como principal objetivo, debilitar y atrapar a Guzmán Loera, y ni toda la fuerza del Estado, ni más de cien mil muertos contemplados como daños colaterales, fueron suficientes para atraparlo durante su mandato; adicionalmente, tenemos que recordar que fue el parteaguas desde donde surge la crisis de inseguridad y violencia que sigue azotando a México y que incluso, ya en este sexenio se rompieron los récords de homicidios dolosos tanto en 2017 como en este 2018.

La credibilidad de un prestigiado abogado de un narcotraficante como el Chapo podría ser limitada, pero, desgraciadamente, la credibilidad tanto de Felipe Calderón como de Enrique Peña Nieto, puede estar por debajo de ese nivel.

Lo que parecía ser una transición tersa y un retiro tranquilo del mandatario actual, se ha tornado en un escenario escabroso y de pronóstico reservado, el juicio apenas ha iniciado y en el primer día incendió a la opinión pública, nacional e internacional, aunque la prensa local no lo ponga en primera plana y a ocho columnas, que es el lugar que le corresponde a la noticia.

Por su parte, Felipe Calderón tal vez tenga que replantear su intención de formar un nuevo instituto político, o al menos postergarlo, porque hoy, apesta.

No podemos descartar y les recomendamos a ellos que no lo hagan, el hecho de que puedan ser citados a declarar en la Corte de Nueva York, al menos como testigos, y allá no tienen Ministro Carnal.

Hoy, más que nunca, alrededor de estos presuntos hechos, aunque partiendo de muchos otros ya comprobados, podemos decir sin desperdicio que: LA CORRUPCIÓN MATA.

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