La batalla campal

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No es la primera vez, y desgraciadamente creo que no será la última, en que podamos observar un zafarrancho en la más alta tribuna del Congreso, como la que observamos el martes en el Senado de la República, eso no le quita lo vergonzoso y dantesco.

Pudimos ser testigos de múltiples imágenes, distintos ángulos, diferentes videos, cada uno editado de acuerdo al punto de vista que quería transmitir; si alguien cree que eso es parte de la pluralidad y la democracia, me permito decirle que no estoy de acuerdo.

Lo que nos dejaron ver, más allá de las filias y fobias, fue la extrapolación de la realidad digital, principalmente de Twitter y su diaria batalla campal, a una real puesta en escena dirigida por Quentin Tarantino.

Todos los rostros transmitían un sentimiento inédito, desde la mayor frustración, el brutal coraje, la impotencia desmedida, las víctimas teatrales, hasta los excesos caligulescos”, de gozo, burla y la soberbia de aplastar al enemigo y hacer mofa de ello.

Estoy omitiendo hablar de la elección de la presidenta de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, sin pretender, en lo más mínimo, restarle importancia al hecho o al proceso, tampoco emitiré un juicio de quién tiene la razón.

¿Por qué?

Porque creo que lo que está sucediendo entre tirios y troyanos es más profundo y preocupante, y aún no dimensionan los alcances que puede llegar a tener; y de esto, la responsabilidad recae en todos, en la parte oficial y en la oposición; a los expolíticos y hasta los expresidentes; a los que participan activamente en las redes y se dedican a prender hogueras; a los que se creen observadores y replican los mensajes violentos; a los politólogos y comentócratas que curiosamente son expertos en todas las materias y que ejercían su oficio desde algunos ayeres y también a los nuevos, que llegaron a ocupar otros espacios y cometen los mismos errores.

El problema de hoy, no es que la política ya sea una mierda, la política no ha cambiado, lo que ha cambiado son los roles, y eso genera en muchos personajes, una fiebre enfermiza por la abstinencia del poder o por la sobredosis del mismo, según sea el caso.

Y tú ¿cuál crees que sea el papel que estás jugando en esta historia?

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