LA BANDA PRESIDENCIAL

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El ministro de la Corte, José Ramón Cossío presentará un proyecto de sentencia en el que establece que el Presidente de la República es el único que puede portar la banda presidencial.

Con esa resolución, el Ministro Cossío pretende poner punto final a una práctica surrealista que suele repetirse cada 15 de septiembre cuando algunos alcaldes de los municipios más pobres y apartados del país se colocan, de manera arbitraria o por ignorancia, la banda tricolor para dar el “grito” de Independencia.

La lista de ediles que han infringido la Ley sobre el Escudo Nacional y el Himno Nacional es larga.

Destaca el amparo que presentó en 2016 el Presidente Municipal de San Salvador El Seco, Puebla, contra el reglamento porque, según él, atenta contra el principio de igualdad.

“Yo, al igual que el Presidente de la República, fui electo por el pueblo. Por lo tanto, tengo los mismo derechos”, acusa el priista José Román Bartolo Pérez.

Pero los alcaldes y presidentes municipales no son los únicos que han incurrido en un ejercicio muy propio del folclorismo político latinoamericano.

El 20 de noviembre de 2006, a las 17:16 horas, Andrés Manuel López Obrador protestó en el Zócalo de la capital del país disfrazado de “presidente legítimo” con un simulacro de banda presidencial que llevaba bordada en oro el águila republicana.

Es evidente que con la resolución del ministro Cossío, la Suprema Corte de Justicia de la Nación, no solo trata de evitar el mal uso de un símbolo, sino la usurpación de un cargo.

Sin embargo, lo que nunca van a poder impedir una y mil leyes es que muchos, más de los que imaginamos, sueñen con ser, -aunque algunos ya se sienten-, presidentes de México.

Y que varios de esos soñadores o aspirantes sean capaces ¡de lo que sea! con tal de llevar algún día la banda presidencial.

Ante esa especie de éxtasis los partidos deberían preguntar a los posesos de hoy, algo muy simple: ¿para qué la quieres?

Fuera de querer ser ricos, ¿lo sabrán?

José Ramón Cossío también debería blindar la banda presidencial contra los oportunistas y asaltantes. Contra quienes la ven como un simple botín.

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