LA AUTONOMÍA DE LA UNAM EN MANOS DEL NARCOTRÁFICO

La UNAM, al parecer, está en vías de convertirse, como muchos pueblos, municipios y ciudades del país, en un feudo controlado por el narcotráfico.

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La Procuraduría General de la República, las autoridades capitalinas y la rectoría de la UNAM saben que el crimen organizado se ha ido apoderando del campus universitario.

Diversos informes indican que la delincuencia controla pasillos, áreas comerciales y el acceso a ciertas zonas donde se vende lo mismo marihuana que cocaína, cristal, LSD o hachís.

No sería extraño que los cárteles también comerciaran con armas y estén utilizando a los estudiantes para incorporarlos al negocio de la droga y comerciar con pornografía y trata.

Ciudad Universitaria se ha convertido en lo últimos meses en “la ciudad desnuda”, en escenario de muertes extrañas: mujeres colgadas, hombres asesinados y jóvenes que supuestamente se suicidan desde lo alto de los edificios que albergan a las facultades.

La UNAM, al parecer, está en vías de convertirse, como muchos pueblos, municipios y ciudades del país, en un feudo controlado por el narcotráfico.

No sé si el Rector ya advirtió al Presidente de la República sobre la gravedad de lo que ahí ocurre y de las implicaciones que tiene para la nación.

Está en riesgo el prestigio y la integridad de una de las más importantes universidades de Iberoamérica.

Significa dejar en manos de la delincuencia uno de los motores de movilización y activismo político más importantes del país. Implica, por ello, poner en riesgo uno de los núcleos más frágiles y estratégicos de la seguridad nacional.

Representa destruir una de las pocas instituciones que amortiguan la inconformidad social, producto de la  infinita pobreza que consume a México.

Implica –y esto hay que escribirlo con mayúsculas y en negras- ENTREGAR LA AUTONOMÍA DE LA UNAM AL CRIMEN ORGANIZADO.

Los cárteles se están aprovechando de la autonomía universitaria, saben que el territorio está vedado a la fuerza pública, a la policía y al Ejército y operan impunemente para imponer ahí su propio gobierno.

La comunidad universitaria tiene que tomar pronto una decisión. De lo contrario, la única autonomía que habrá en la UNAM será la del crimen organizado.

  

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